La demolición del convento del Sacramento ha sido casi total

El silencio de las autoridades municipales, la disparidad de criterios con la Gerencia Municipal de Urbanismo, la falta de rigor en el tratamiento de los temas relacionados con el patrimonio monumental madrileño y la afirmación de que las obras sobre el convento del Sacramento constituyen su demolición casi total, son algunos de los conceptos incluidos en una nota recientemente emitida por la comisión promotora de la Asociación Nacional para la Defensa del Patrimonio Histórico-Artístico.El comunicado se realizó a tenor de las recientes manifestaciones del gerente municipal de Urbanismo del Ayuntamiento y de la abadesa del convento del Sacramento, y consiste en una serie de puntualizaciones que antagonizan con aquellos testimonios.

El texto señala que el edificio demolido en la calle del Sacramento compone el conjunto del convento, salvo una reducida ala que linda con Capitanía General. En base a ello, el comunicado afirma que no cabe referirse a destrucción parcial del edificio, sino a demolición casi absoluta. Se alude después a la desaparición -dentro del derribo- del coro bajo del convento, perpendicular al eje de la iglesia, frente a otras afirmaciones que aseguraban la conservación de la fábrica primitiva del recinto, sometida a obras de reconstrucción y remozamiento en 1946.

También se establece que, con las actuales obras, la armonía que el convento conservaba con su contexto urbano inmediato ha quedado afectada irremediablemente en el área formada por el ámbito de las plazas de la Cruz Verde y de la Paja, y la calle de Segovia.

Con relación al interior del edificio desaparecido, el comunicado hace alusión al previsible trasvase del contingente patrimonial que hoy incluye -colecciones histórico-artisticas de evidente valor-, cuya erradicación podría alejarlo a zonas alejadas del casco antiguo de Madrid.

Aparte de estas razones, la comisión preparatoria opina que el silencio de las autoridades e interesados en el caso refuerza su postura. «Este silencio sólo ha sido roto por la abadesa del monasterio, que, junto con sus equivocados puntos de vista, expresa su sorpresa por nuestra aseveración de que se ignoraba el paradero de la comunidad, cuando, según la misma fuente, sigue residiendo en el edificio del convento. Si la madre abadesa quiere decir que la comunidad se ha reducido a la diminuta ala subsistente al costado izquierdo de la iglesia, a la que hace diez años se añadió un medio piso, que es otro atentado monumental, hemos de responder que nadie contestó a nuestras llamadas cuando en repetidas ocasiones hemos llamado a esta puerta lateral.»

Finalmente, los miembros de la comisión preparatoria especifican que el fallo de Gerencia Municipal de Urbanismo estriba en entender que el cuerpo derribado estaba comprendido entre la iglesia y el convento, «fallo informativo que no tendría importancia si no fuera por que continuamente son repetidos por los servicios municipales relacionados con el tema monumental.»

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0010, 10 de noviembre de 1976.