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Siguen los atentados de extrema derecha en el País Vasco

Grupos de extrema derecha han protagonizado durante este último fin de semana, al menos tres agresiones en diferentes puntos del País Vasco. El suceso más grave ocurrió en la localidad vizcaína de Durango, donde cinco jóvenes que se dirigían a una fiesta popular fueron agredidos con porras y cadenas por cuatro desconocidos, uno de los cuales mostraba una metralleta.El incidente ocurrió poco después de las siete de la mañana del domingo, en el barrio durangués de San Fausto, en plena zona urbana. Después de atacar a los cuatro jóvenes, los agresores se introdujeron en un local en el que se guardaban bebidas para las fiestas patronales, que se celebran en estas fechas, y causaron destrozos que han sido valorados en unas 30.000 pesetas.

La comisión de festejos ha protestado por la ocurrido y ha pedido el esclarecimiento de los hechos al alcalde, señor Amorrortu, quien se ha dirigido a su vez al vecindario para que se comporte con moderación. El alcalde se entrevistó ayer con el gobernador civil para exponerle lo ocurrido y solicitar la aplicación de responsabilidades.

En la madrugada del domingo un individuo se encaró con una pistola a una pareja que se encontraba en una sala de fiestas de Santurce (Vizcaya), por el simple hecho de que el joven vestía un kaiku con una pequeña ikurriña encima.

El agresor, luego de insultarle, le golpeó y tiró por el suelo, causándole lesiones por las que luego tuvieron que aplicarle puntos de sutura en la Clínica de San Juan de Dios. Cuando algunos de los presentes trataron de prestarle ayuda y hacer frente al asaltante, acudieron al lugar otras tres personas que empuñaban pistolas. Al amparo de las armas, los cuatro abandonaron rápidamente el local.

Otro suceso del mismo signo se producía sobre las 2.30 de la madrugada en Vitoria, Amparo Lasheras, secretaria del Colegio de Abogados, casada y con dos hijos; fue asaltada por tres jóvenes cuando se disponía a entrar en el ascensor de su domicilio. Mientras uno de ellos le sujetaba las manos, otro le produjo varios cortes en la mejilla y en el pecho. Una vez que subieron a su casa, repitiendo los más sonoros insultos, la abandonaron diciendo que «el terrorismo con terrorismo se paga».

La agredida presentó ayer denuncia ante el Juzgado de Guardia de Vitoria.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 12 de octubre de 1976