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Reportaje:

Ayer se abrió el museo de El Pardo

Por primera vez en la historia, ayer se abrieron al público el dormitorio y las estancias en las que el general Franco viviera durante casi cuarenta años. A la una de la tarde, el ministro de Educación y Ciencia descubría una lápida conmemorativa e inauguraba el que, a partir de ahora, será museo de El Pardo. En él podrá verse una treintena de salas en las que transcurriera la vida del anterior Jefe del Estado desde marzo de 1940 hasta su muerte, en noviembre pasado.

«La mayoría de la gente vendrá a ver la parte humana del Caudillo, le quisieran o no», comentaba un guía del palacio, puesto en el que se han quedado los antiguos miembros de su escolta.Aunque se ha insistido mucho en que todo está como Franco lo dejara, lo cierto es que no queda ningún objeto familiar o personal, salvo los útiles del despacho y fotografías de familia. El único objeto moderno que destaca en las estancias, al margen de los teléfonos, es una radio portátil que está en la sala del plano. También se exponen los uniformes usados más corrientemente por Franco. Angel Oliveras, inspector general de Palacios y Museos del Patrimonio Nacional, diría a EL PAIS: «Las habitaciones privadas, donde más estaba él, estaban amuebladas a su manera, con la sencillez de cualquiera de nuestras casas, como las de una persona más o menos burguesa».

Visita

Fernando Fuertes de Villavicencio, gerente del Patrimonio Nacional, que fue jefe de la Casa Civil del anterior Jefe del Estado, señaló ayer que la visita del palacio se compone de cuatro partes: la oficial, con el despacho de Franco, el salón del Conselo de Ministros, la de vivienda privada y la destinada a visitas oficiales.

«Lo más valioso del despacho del Caudillo es el retrato de Isabel la Católica. Sólo hay otro en Palacío», decía un guía. El Jefe del Estado se sentaba a su mesa, mientras las visitas se colocaban en semicírculo. Por el despacho de Franco, que tiene los mejores tapices del palacio, pasaron 43 jefes de Estado y 68.996 personas en audiencias colectivas. Recibió también en él 9.169 audiencias individuales. Recuerdos de muchas de las visitas son las fotos dedicadas: Juan XXIII, Eisenhower, Kurt Waldheim, Caetano, Lanusse... Junto a la mesa de despacho, tres teléfonos; sobre ella, dos grandes carpetas de piel roja, papel y sobres con el escudo de la Casa, un pisapapeles y -todo está como él lo dejó, con lo último que utilizó-, tres tomos encuadernados en piel roja -Nomenclator, 1950. Instituto Nacional de Estadística. Indícegeneral de entidades depoblación- y cuatro en piel azul-Reseña estadística de la provincia de Lugo- Al llado, el libro de audiencias, en piel marrón.

Esta es la capilla donde don José María decía misa todos los días a la señora y a él. En la visita de ayer había muchos antiguos ayudantes y miembros de la Casas Civil y Militar de Franco, así corno otras personas. Muchas de ellas hicieron comentarios, queriendo mostrar su vinculación en alguna manera: «Esto debió cambiarlo Carmen en el último momento ».

En la parte privada del palacio que se enseña está el dormitorio de soltera de la marquesa de Villaverde, hoy duquesa de Franco, pintado en color salmón fuerte; el cuarto de estar de doña Carmen Polo, con una foto de las bodas de oro v un costurero que perteneció a lsabel II; el vestidor, con los uniformes militares de Franco, la zona de los nietos -esta sala de paso la utilizó Francis como dormitorio-, varios salones que se habilitaban para los bautizos y bodas, a partir del salón verde, y el dormitorio del matrimonio tapizado en color verdoso con estampaciones doradas: «la cama que se ve a la izquierda era la de la señora; la de la derecha, la de él». Sobre las camas, en un dosel, un crucifijo; a la izquierda, un pequeño escritorio y un mueble oratorio, con pinturas de Luis Morales. En él estuvo la mano de Santa Teresa, hasta que Carmen Polo la devolviera, a la muerte de Franco.

El martes, la agencia Logos distribuía un despacho en el que decía: «El palacio ha perdido algunas de las valiosas pinturas con las que Felipe II lo embelleció». No obstante, las paredes de las distintas salas que se visitan no ofrecen muestra alguna de que se hayan cambiado de sitio pinturas o tapices.

Incendio

Incluso, cuando se instaló hace algunos años el aire acondicionado, se hizo levantando con sumo cuidado los dibujos y plafones de los techos para no causar deterioros, lo que demuestra el cuidado que han tenido sus moradores en que nada sufriera daños y que todo permaneciera intacto en el palacio, que, como patrimonio nacional, pertenece a los españoles.

Preguntado el señor Oliveras, inspector general de Palacios y Museos, por el significado que podría tener la pérdida de pinturas a las que aludía el despacho de Logos, dijo a EL PAIS que las pérdidas se produjeron en el incendio ocurrido en 1604 y que pudieron desaparecer Grecos, Velázquez y obras de otros autores.

El palacio estará abierto al público de 10 a 1 y de 4 a 7, y el precio de la entrada será de 50 pesetas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de agosto de 1976

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