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Las empresas y los sindicatosos ilegales discuten el pacto social

El pacto social y la necesidad de un pacto político, como marco previo de un nuevo concepto en las relaciones entre empresa y trabajadores, fueron los dos temas centrales en torno a los cuales giró el debate que siguió a las diversas ponencias desarrolladas durante la primera jornada del encuentro de Euroforum (Centro Europeo para el Desarrollo de la empresa) sobre el tema Hacia unas nuevas relaciones en la empresa, que ayer dio comienzo en Madrid.

Los trabajos se desarrollan a puerta cerrada, con asistencia de más de cien empresarios y líderes laborales de organizaciones sindicales de carácter ilegal.Entre los empresarios figuran representantes, a nivel de altos ejecutivos, de Enasa, Laing, Unilever, Seat, IBM, Standard, Corte Inglés, Galerías Preciados, Petroliber, Iberduero, Petronor, Repesa, Nestlé, Ford España, Firestone, Enpetrol y Gallina Blanca, entre otras empresas.

Los líderes sindicales asistentes a las reuniones pertenecen a las organizaciones Unión General de Trabajadores, Unión Sindical Obrera y Comisiones Obreras, y entre ellos puede destacarse la presencia de Francisco Bustelo, José Barrionuevo y Julián Ariza, por cada una de las tres citadas organizaciones, respectivamente.

Abrió el turno de ponencias el secretario general del FLM (ltalia), Bruno Trentin, como líder europeo, quien, según declaró a EL PAIS, dentro del capítulo Visión europea de los problemas de la empresa, trató de subrayar la existencia de problemas comunes del movimiento sindicalista en Europa, cuyo nacimiento estriba en la necesidad de reconsiderar la estructura de la empresa como centro de negociaciones sindicales y de formación de una voluntad colectiva a ambos sectores de la producción.

Intervino a continuación José Bidegain: delegado general de Entreprise de Progres, líder patronal europeo, quien trató de las nuevas relaciones que deben existir en las empresas de Europa, tratando de mostrar lo que pasa actualmente en otros países europeos, «puesto que en España las cosas están cambiando -afirmó a EL PAIS- y es necesario que utilice las experiencias extranjeras, que si no pueden ser traducidas directamente a España, pueden dar ciertas enseñanzas en lo que han tenido de positivo o de negativo".

Cerraron la sesión matinal las intervenciones de Luis Enrique de la Villa, catedrático de Derecho del Trabajo de la Autónoma de Madrid, y Juan Antonio Sagardoy, catedrático contratado de Derecho del Trabajo del CEU de Madrid que se ocuparon del marco jurídico laboral en España

La Constitución y las leyes laborales

El señor de la Villa analizó losderechos laborales y sindicales en la Constitución, señalando el generalizado desinterés de los españoles por los temas constitucionales e, incluso, el abandono de los propios juristas de este tema.

Destacó los diversos preceptos de contenido laboral y sindical en la Ley Orgánica, el Fuero del Trabajo, Ley de Principios del Movimiento y el Fuero de los Españoles, y afirmó que el legislador y la Administración española no han desarrollado toda la potencialidad del contenido de estas leyes, citando como ejemplo los no cumplidos -en su opinión- derechos del trabajador a participar en los beneficios y la dignidad del trabajo.

Señaló el señor de la Villa la «gran baza del Estado al conseguir la sujeción de la clase trabajadora mediante el sindicalismo vertical» e insistió en la necesidad de un acuerdo entre obreros y patronos para reducir al mínimo la intervención estatal.

El señor de la Villa concluyó su ponencia -según pudo saber EL PAIS- afirmando que el problema de España, ahora, no es tanto la necesidad de importar fórmulas laborales y sindicales desde Europa, sino algo más elemental: concretamente, la necesidad de que una constitución reconozca las libertades básicas en lo laboral y en lo sindical.

La necesidad del pacto social

Juan Antonio Saiardoy se ocupó en su ponencia de la regulación de los conflictos, la contratación colectiva y aludió al pacto social, que defendió, en el entorno de un nuevo marco sindical y político.

El señorSagardoy concluyó su intervención haciendo una llamada de atención al sector agrario y la incidencia en él de los problemas sindicales

La sesión de tarde se ocupó de la negociación de unas nuevas relaciones en la empresa, con un primer apartado relativo a la negociación y sus condicionantes políticas, abierto con la intervención de Ciriaco de Vicente, Inspector de Trabajo, que centró su exposición en torno a la idea del pacto social. Ante las diversas fuentes desde las que en los últimos tiempos se alude al pacto social, tanto desde el «bunker» inmovilista -que el señor de Vicente identificó con el consejero del reino Dionisio Martín-Sanz- como desde el reformismo sindical identificado por el señor de Vicente con Martin Villa- el ponente definió lo que en el mundo occidental se entiende por pacto social como «el establecido entre los representantes de los sindicatos obreros y las organizaciones empresariales, en ocasiones con intervención del propio Gobiernol, y en el que se fijan los principios inspiradores de la evolución de las condiciones de trabajo, de tal manera que los pactos_de sector, cualquiera que sea su ámbito territorial, y los pactos de empresa, deben subordinarse al pacto social».

Expliocó detalladamente el señor de Vicente el contenido y filosofía política y económica del pacto social, así como sus antecedentes, para afirmar que sus interlocutores han de ser política, sindical y socialmente válidos, dando por sentada la invalidez de los interlocu tores que oficialmente existen hoy, a nivel del Estado, por la carencia de contenido democrático de los diversos organismos que podrían intervenir en el establecimiento de pactos sociales.

Concluyó señalando: "la gran preocupación empresarial por el pacto social no tiene otra finalidad que la de intentar encontrar un instrumento adecuado para la superación de la actual crisis de crecimiento deI capitaIismo español».

Cerró el turno de ponentes Pedro, López Jiménez, directivo, quien señaló que de alguna forma al empresario se le puede acusar de pasividad ante la actual situación. «No obstante -dijo-, sin erigirme en representante de nadie, estoy convencido de que el empresario español está profundamente interesado en iniciar un diálogo fructífero con el sector laboral.»

El debate que siguió a la exposición de ponencias, giró fundamentalmente en torno al tema del pacto social, según pudo saber EL PAIS entre los asistentes al mismo.

Los sindicatos ilegales contra el reformismo

Repetidas intervenciones de los representantes de organizaciones sindicales manifestaron su desacuerdo con la pretendida reforma sindical desde el actual sindicalismo oficial propugnando la ruptura democrática, en cuya consecución invitaron a participar a los empresarios, de quienes recabaron ayuda, desde su perspectiva economica, para acelerar el tránsito a una sociedad democrática, de «carácter socialista», dijo Ariza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de mayo de 1976

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