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Las grietas de la selección femenina contagian al Barcelona

En el club azulgrana están molestos con la RFEF por la gestión del vestuario y el cuidado de las lesionadas

Jonatan Giráldez, técnico del Barcelona, durante el duelo europeo pasado ante el Eintracht de Frankfurt.
Jonatan Giráldez, técnico del Barcelona, durante el duelo europeo pasado ante el Eintracht de Frankfurt.RONALD WITTEK (EFE)

Era un secreto a voces que en el Barcelona andaban moscas con la Federación Española. En la Ciudad Deportiva azulgrana no gustó el adiós del director deportivo Markel Zubizarreta -ahora en Las Rozas-, como tampoco la gestión del vestuario que afecta directamente la convivencia en Sant Joan Despí. Pero lo que había comenzado con quejas por lo bajini, ha terminado con el técnico del Barcelona, Jonatan Giráldez, apuntando públicamente a la selección después de la lesión de Irene Paredes. “Intento proteger a las jugadoras. Dimos la información de que no estaba disponible, pero hicieron la revisión en la RFEF y decidieron que estaba para jugar. La perjudicada es ella y nosotros”, expuso el preparador azulgrana después de que la central vasca regresara de la convocatoria con La Roja con una lesión muscular y se perdiera el partido que vaticinaban como vuelta de su baja. Un nuevo frente que desvela los manejos de la Federación, ya imposible de disimular. “Se pintó que era Disney y es Halloween”, asegura una fuente cercana a una de las futbolistas.

El baile de nombres en la sección de fútbol femenino de la Federación española no silencia la crispación, antes con un enemigo común, Jorge Vilda; ahora con discrepancias en el vestuario. Las jugadoras más experimentadas, quienes ya habían aceptado transigir con Vilda a cambio de la opción de coronarse en el Mundial, aceptaron la opción continuista de Montse Tomé el pasado mes de septiembre. “Es cómoda para ellas”, asegura una jugadora del Barça, alejada de la selección. Y Tomé se mostró agradecida: Putellas, Irene Paredes y, finalmente Hermoso, recuperaron la capitanía (el liderazgo en el vestuario jamás lo perdieron), como ostentaban antes de la guerra abierta con la federación, que terminó con la carta de ‘las 15′ en septiembre de 2022. Hay otras futbolistas, las que en el Barça etiquetan como “las más profesionales”, que continúan sin querer saber nada de La Roja, como Mapi León y Patri Guijarro.

En el medio queda Aitana Bonmatí, sin feeling con las veteranas -una grieta que se ha agudizado desde que ganó el Balón de Oro-, distanciada de Montse Tomé. Hay quien entiende en el vestuario del Barcelona que la 14 no respeta la autoridad de la seleccionadora como también están las que piensan que Tomé señaló “innecesariamente a Aitana”. En cualquier caso, la mayoría coincide en que Tomé está “avalada por las veteranas”. No es casual, entonces, la elección de Markel Zubizarreta. El nuevo director deportivo de la selección española femenina conoce a la perfección a las líderes del vestuario de España, con las que coincidió en su etapa en la que se lo bautizó como “el arquitecto” de un equipo que alcanzó cuatro de las últimas cinco finales de la Champions League.

Después de ganar la primera Liga de Campeones en Gotemburgo en 2021, Zubizarreta caminaba reflexivo por el campo del estadio. “Estaba pensando en todo lo que me iban a pedir las jugadoras”, comentaba tiempo después. Nadie en el Barcelona duda de la capacidad de trabajo de Markel –”es el que más sabe de fútbol femenino en España y uno de los que más en el mundo”, asegura una fuente de la dirección deportiva azulgrana-, como tampoco de su paciencia ante las peticiones de las jugadoras. De hecho, Gonzalo Rodríguez, antiguo team manager del Barça femenino -lo traspasaron al masculino, pero duró un suspiro- y querido por las jugadoras, fue la primera incorporación a la nueva estructura de la selección española.

La crisis persigue al Real Madrid

El Real Madrid estaba llamado a dar un paso adelante, a crecer y disminuir la diferencia con el FC Barcelona. Parecía que se iba a vivir el clásico más igualado. Y que, por fin, el equipo que se creó hace apenas tres años tras absorber al Tacón, podía hacerle frente al vigente campeón en España y Europa. Pero no fue así. Y el Madrid sangró cinco goles en el pasado clásico en Montjuïc. Del partido ha pasado prácticamente un mes, aunque nada ha cambiado desde entonces y siguen sin levantar cabeza.

El conjunto blanco volvió a demostrar fragilidad defensiva y vulnerabilidad el pasado sábado contra el Sevilla. Con dudas, cayó 1-3 contra el equipo de Cristian Toro entre polémicas arbitrales, falta de atrevimiento y despiste en el juego. Con él, el Real Madrid sigue impasible observando cómo se marchan los puntos: ya van 17 goles en contra en las 11 jornadas de la liga, y han perdido el rebufo del Barcelona al bajar a la tercera posición y conformarse con 24 puntos. Además de que acumulan seis partidos sin dejar la portería a cero.

Con ocho lesionadas, en Champions la situación en Valdebebas no es la más idónea. Perdieron contra el Häcken, y empataron contra el Chelsea. La afición señala y culpa al entrenador, Alberto Toril, entre pitos y demandas de dimisión. Aunque Athenea del Castillo demostró públicamente su apoyo mediante un abrazo en una celebración. Mientras, se enfrentarán el 14 de diciembre al París FC. Con las sensaciones oscurecidas y el equipo disminuido, la crisis deportiva persigue al Real Madrid, que se desvanece cada partido que pasa.

A la incómoda situación de Aitana se le suma el duelo Cata Coll-Sandra Paños. Una disputa implícita que Jorge Vilda hizo explicita después de que optara por ningunear primero a Paños -no la llevó al Mundial- y después a Misa -cercana al grupo de las veteranas, y a quién le arrancó la titularidad-. La duda se traspasaba entonces a la portería del Barcelona. Tras el papel de Cata en Australia, Giráldez se decidía por repartir la titularidad. Aunque no de manera equitativa: Coll aguardaba los palos de la Champions y partidos más trascendentales, mientras Sandra se conformaba con los equipos de media y baja tabla. “Es importante que todas estemos enchufadas para cualquier situación que ocurra, y también tenemos que pelear por ganarnos el puesto”, aseguraba Paños tras el partido contra el Éibar el pasado sábado.

Un último encuentro en el que Barcelona estaba bajo de operativos y con una lista de espera en la enfermería. Tomé convocaba a Putellas y Paredes a pesar de sus bajas médicas anunciadas por el club. La primera volvió a la Ciudad Deportiva para seguir recuperándose de las molestias en su rodilla maltrecha en el pasado, pero Irene se quedaba. La intención: continuar con su reposo y entreno de la mano de la Federación tras el aviso del Barça sobre su estado de salud, aún golpeado por una fuerte y complicada amigdalitis. Entre el caos y la derrota ante Italia, Paredes alcanzaba los 100 partidos con la selección. No jugaría su 101 contra Suecia. No por descanso -en un mes solo ha participado en dos encuentros-, sino por molestias. Al pisar Barcelona, el club emitía el comunicado médico sobre su lesión. “No estará los próximos partidos”, confirmaba Giráldez en la última rueda de prensa. Y no volverá hasta el año que viene.

Y si bien se vendía aparente calma y cambio en la selección -sobre todo tras la ‘cumbre de Oliva’, donde jugadoras y Federación plantaban acuerdos de futuro en plena madrugada-, la tormenta es continuista. La oscuridad no ha amainado y el viento sopla hacia Barcelona.

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