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Mbappé, que se posicionó políticamente, sigue el ejemplo de Sócrates y su Corinthians

La onda expansiva del mensaje de la estrella de la selección gala alcanza a otros deportistas franceses contra la ultraderecha

Ladislao J. Moñino
El capitán brasileño, Socrates
Sócrates, capitán de Brasil, antes de un duelo ante Argentina en 1981.Duncan Raban (Allsport/Getty Images)

Como el nuevo capitán de Francia que es, había expectación por saber cómo iba a gestionar Kylian Mbappé en su comparecencia las voces surgidas en el seno de la selección francesa contrarias al partido ultraderechista Reagrupamiento Nacional que preside Marine Le Pen. El domingo Mbappé reventó el perfil bajo y prudente que suele amordazar a los futbolistas en las cuestiones políticas de alto calado. Con la naturalidad del que lleva un mensaje claro y preparado en su cabeza, utilizó el potente altavoz del fútbol para llamar a los jóvenes a votar en las elecciones legislativas del próximo 30 de junio y a que contribuyan al establecimiento de un cordón sanitario que frene a la extrema derecha. Su discurso no fue el de un cualquiera. Fue el alegato de un símbolo de Francia, del considerado mejor jugador del mundo, recientemente fichado por el Real Madrid y la gran estrella de esta Eurocopa. Es cierto que Mbappé no pronunció ni el nombre del partido ultranacionalista ni el de su candidato, Jordan Bardella, pero no lo es menos que suscribió todo lo que el día anterior había dicho su compañero y amigo Marcus Thuram. Este no solo citó expresamente a la formación de Le Pen, también abogó por no votarla.

La onda expansiva del posicionamiento de Mbappé y sus compañeros ha llegado hasta la selección olímpica. Su seleccionador, el exjugador Thierry Henry, campeón del mundo con la ya multirracial selección del 98, también entró a valorar las palabras de Mbappé. “Estoy de acuerdo con todo lo que se ha dicho antes sobre lo que ustedes saben bien”, dijo refiriéndose a la prensa. Y prosiguió Henry: “Estoy de acuerdo con lo que dijeron los jugadores; puedo citar a Kylian y a Ousmane [Dembélé]. Lo que puede bloquear los extremos es votar en contra de todo lo que divide y un poco más por lo que puede unir”.

No han sido muchos los casos de jugadores que se han atrevido a significarse políticamente, pero siempre han sido sonados. Uno de los más recordados es el brasileño Sócrates, que acudía a los mítines clandestinos del Partido de los Trabajadores de Lula durante la dictadura militar. En su club, el Corinthians, incluso experimentó con un modelo de gestión en el que los jugadores decidían las alineaciones por votación. Aquello fue bautizado como la Democracia Corinthiana. En los partidos con Brasil era frecuente que luciera una cinta en el pelo en la que escribía lemas reivindicativos como “Hambre No”, “No al apartheid”, “Democracia”, “Paz”, “Reagan asesino”, “Justicia para los pobres” o “Ganar o perder, pero con democracia”.

El alemán Paul Breitner, jugador del Real Madrid en los estertores del franquismo, apoyó una huelga de los trabajadores de la ya desaparecida Standard, una de las principales proveedoras de la Compañía Nacional de Teléfonos, la antigua Telefónica. Los trabajadores en huelga de la Standard se acercaron a Breitner para pedirle que cooperara económicamente a su caja de resistencia y cooperó. Nunca quiso que se supiera, pero finalmente se supo.

También hubo mucha agitación en Inglaterra cuando en los años 90, el delantero del Liverpool, Robbie Fowler, tras marcar un gol, se levantó la camiseta para enseñar otra en la que pedía mejores condiciones para los estibadores de los astilleros.

Mbappé ha ocupado ahora ese lugar incómodo para la mayoría de los futbolistas, pero puede que escuchar el himno de La Marsellesa antes del partido tuviera más sentido que nunca. El mismo que los aficionados franceses cantaron en el Mundial del 38, en tierras galas, después de que los jugadores alemanes hicieran el saludo nazi. Aquel día, París fue Casablanca.

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Sobre la firma

Ladislao J. Moñino
Cubre la información del Atlético de Madrid y de la selección española. En EL PAÍS desde 2012, antes trabajó en Dinamic Multimedia (PcFútbol), As y Público y para Canal+ como comentarista de fútbol internacional. Colaborador de RAC1 y diversas revistas internacionales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Europea.
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