Juan Ayuso: “Pogacar es el modelo; él sabe que quiero seguir sus pasos”

Entrevista con el ciclista español del UAE que a los 19 años subió al podio de la última Vuelta: “He cumplido 20 años y ya me siento viejo”

Juan Ayuso, en el podio de la Vuelta.
Juan Ayuso, en el podio de la Vuelta.Manu Fernández (AP)

Se comportan como caníbales, devoradores, como se comportaba el Caníbal, Eddy Merckx, pero como son tan jóvenes, chavalillos imberbes casi, y les gustan más la Nutella y los ositos Haribo que los entrecots sangrantes, queda muy fuerte llamarles así, y así el mundo ha comenzado a conocerlos como glotones, los glotones acelerados, que mandan en el deporte, Alcaraz, Verstappen, y en el ciclismo. Es Remco Evenepoel, que a los 22 años ya ha ganado un monumento (Lieja), un Mundial (Australia) y una carrera de tres semanas (la Vuelta) en la misma temporada y sufrió (agosto de 2020) un accidente que casi le hace dejar el ciclismo, y ha ganado 15 carreras en 2022. Es Tadej Pogacar, 16 triunfos este año, y a los 24 ya ha ganado dos Tours y tres monumentos (una Lieja, dos Lombardías). Y ganan con estilo, con exhibiciones, con ataques descabellados, locuras de decenas de kilómetros solos contra todos, ya sea en Lieja ya sea en las Strade Bianche o en el Tour de Francia. Se van los caníbales. Se retiran, de golpe, viejos gloriosos que han llegado casi hasta los 40 o más pedaleando, campeones como Alejandro Valverde, Philippe Gilbert, Vincenzo Nibali, Richie Porte, y corredores que han hecho del ciclismo un deporte magnífico, como Domenico Pozzovivo o Mikel Nieve, y que nos descubren, cuando el destino les impide cruzar la meta pedaleando en su última carrera, y acaban en el hospital su Lombardía, que el ciclismo también es el deporte cruel. De España, a ese mundo de glotones frenéticos llega uno, Juan Ayuso, podio en la Vuelta a los 19 años. Acaba de cumplir 20, en septiembre, y dice que ya se siente viejo. Así corren.

Pregunta. ¿Cambia el ciclismo o solo las caras de los ciclistas?

Respuesta. El ciclismo cambia como la vida misma, que va evolucionando, y somos nosotros los que aportamos esa nueva realidad, porque somos los nuevos.

P. ¿Cómo definiría esa nueva realidad?

R. Nuestras acciones ya no las determina tanto el miedo a fallar. La última etapa de la Vuelta, la de Navacerrada, salimos a ganar la etapa, aun sabiendo que si sufría yo podía perder el podio, pero yo no tenía eso en mente. Cada uno tiene su estilo, pero la ideología de todos los que están delante estos últimos años es la de la agresividad, el ataque, y el aficionado lo está disfrutando mucho.

P. Siempre que se habla de ustedes o se escribe, se recalca rápidamente su juventud, sus 19 años. ¿No le cansa? ¿No le gustaría que se le valorara solo por lo que hace no por la edad a la que lo hace?

R. Pero ya no tengo 19, ya he cumplido 20… Ya me siento viejo, ya no soy un teenager... Pero sí que me gustaría seguir teniendo éxitos y tengo ganas de que ya hablen de mis éxitos por sí solos, sin hablar del chaval que soy. Pero no tengo ningún problema por ello. Estoy contento por lo rápido que han ido las cosas, cómo he evolucionado yo de rápido, y cómo me he adaptado tan bien. Para el año que viene quiero conseguir éxitos, y que esos éxitos hablen por sí solos, y así que se olviden también de mi edad y todo.

P. Al segundo año le llaman el de la confirmación, el año difícil, en él ya hay que responder a las expectativas despertadas en el primero…

R. Es lógico que haya más presión y más expectativas... Es un proceso lineal, que sigue su curso y es normal que con los resultados que he conseguido este año, un año después, un poco más maduro, se me exija más. Y yo no tengo ningún problema. Es hasta buena señal. Yo soy el primero que me exige y espera y desea estar ahí. Tanto el equipo como la afición como yo mismo nos exigimos, y es lo normal, es lo que yo quiero, y trabajo para conseguirlo.

P. El 16 de septiembre de 2002, el día que usted nació, Valverde, su rival en esta Vuelta, terminaba cuarto en una contrarreloj de aquella Vuelta…

R. Una buena reflexión debería salir de esto, ¿no? El día antes de la Pandera pregunté si esa subida se había hecho alguna vez en la Vuelta, si había vídeos en YouTube... Y el vídeo que me pasaron era justo de 2003, de Valverde… Joder, ya estaba corriendo, y ganando, Alejandro, dije, y yo no tenía ni un año, y fue gracioso. Esto demuestra lo rápido que he crecido yo, pero a la vez lo eterno que es Valverde, que es increíble que con su edad siga aquí y así.

P. Valverde ya fue un precoz, un joven que llegó ya con la marca del destino en la frente, el Imbatido... ¿Se ve dando pedalazos aún dentro de 20 años?

R. Ni idea, ni idea. Yo disfruto de mi pasión. Me encanta. No sé cuántos años voy a estar al máximo nivel. Quiero seguir en el lugar en el que estoy. No sé si 10, 15, 20... Solo quiero disfrutar el número que sea...

P. ¿Se reconoce en los elementos que sirven para distinguir a su generación, la generación Z? No tanto pensar en el pasado o en el futuro, sino solo en el presente, en lo que hay que hacer en cada momento, hacer algo siempre nuevo... ¿El deseo de experimentar?

R. Exacto. Eso es así. En temporada casi ningún logro lo disfrutas, porque en nada tienes el siguiente objetivo y te tienes que seguir preparando para lo siguiente que venga. Y solo después de la Vuelta, cuando ya terminé la temporada, lo pude celebrar y valorar lo que había hecho. Porque por muy grande que fuera lo que había conseguido al día siguiente ya me estaba levantando como si nada hubiera pasado para seguir entrenando y mejorando para los siguientes objetivos.

P. ¿Dice que se siente ya viejo a los 20?

R. Me siento viejo ya, sí, jajaja. Ayer estaba mirando gente que pasa a profesionales y veía a alguno de esos años, de 2003, de 2004, y ya me decía, joder, ya saco dos años a estos, menudo viejo, jajaja, pero es ley de vida. Y Remco me saca dos. Pero me centro solo en mí. Ya estoy en un punto en el que más que seguir evolucionando ya ha llegado el momento en 2023 de empezar a hacer grande el palmarés. Sea contra quien sea que tenga que luchar, lo lucharé.

P. Después de la Vuelta no volvió a correr nada, ni Mundial, ni clásicas italianas en las que podría haber aprovechado su buen golpe de pedal. ¿Por qué?

R. Durante la carrera no te das cuenta, pero justo el día que terminas, te abandona la adrenalina, la sensación de competición, y me entró, no un bajón, porque emocionalmente estaba muy contento, pero sí me entró fatiga. Antes de la Vuelta ya estuve un mes y medio fuera de mi casa en Andorra, preparándola, altura, competición, Klasika, Getxo, Ordizia, vuelta a altura, y directo a la Vuelta, sin pasar por casa, más cuatro semanas de Vuelta casi, un periodo muy largo, de cansancio mental, y después de todas las emociones vividas en la carrera, momentos buenos, momentos malos, el covid, dificultades en algunas etapas... Cuando termina la Vuelta, toda la fatiga se mantiene y se va la adrenalina de la competición... Me sentí muy fatigado tanto mentalmente como físicamente.

P. Las mujeres hablan de la depresión postparto, del juego hormonal…

R. Las hormonas, sí. Pasas de estrés competitivo a relax. Buena comparación, la depresión postparto. Sientes un montón de emociones muy grandes. El sábado sabía que de hacer podio a no hacer podio cambiaba mucho mi vida. De tercero a cuarto hay una diferencia muy grande. Cuando lo consigues, sientes un montón de emociones que el lunes, cuando vuelves a ser una persona normal, tienes que asimilar, y es difícil.

P. ¿Qué se puede esperar de Juan Ayuso en 2023?

R. En la concentración de Dubái, el 18 de octubre, me reuniré con los jefes para hablar. Cruzaré mis intereses con los del equipo para sacar el mejor calendario. Haré más WorldTour que este año, pero parecido en tipo de carrera. Varias de una semana, Ardenas, parón, Vuelta... No sé cuáles de una semana serán mis objetivos. Lo decidiré con el equipo. Será un calendario bastante cargado hasta mayo... Después, parón y a preparar bien la Vuelta.

P. ¿Ni Giro ni Tour?

R. No. Quiero volver a intentar la Vuelta. Para 2024, sí que cambiaré. Antes, el año que viene, quiero repetir y enfocar la Vuelta como mi mayor objetivo. Este año ya he hecho tercero, ¿por qué no soñar con poder ganar? Después de quedar tercero solo se puede pensar en intentar ganar.

P. Remco perdió un año con su caída... Llegará a la Vuelta 23 como Evenepoel a la 22...

R. En su línea de progreso, sí, exacto, a ver...

P. En la Vuelta, aparte, confirmó que era un ciclista de tres semanas, algo que muchos dudaban…

R. Ese interrogante lo tenía yo incluso. Había corrido lo máximo 10 días. De 10 a 21 es más del doble. Y el Giro Bío lo terminé bien, pero ya el día noveno... Bueno, que no suene mal, siempre me iba en solitario y el último día no me fui... Pero en esta Vuelta he visto que recuperaba muy bien, que me sentía muy cómodo. Incluso en la última semana es donde mejor rendí, donde más cerca estuve de Enric Mas y de Remco... Eso me da mucha tranquilidad para el año que viene. La prueba del nueve del hombre Tour.

P. Pero también usted tiene velocidad y potencia para pruebas de un día, ¿No?

R. Antes los hombres Tour se enfocaban en el Tour exclusivamente. Pero ya hemos visto con Tadej Pogacar, lo que le hace el mejor del mundo es que te gana el Tour pero a la vez te gana carreras de un día, al sprint, para arriba, para abajo... Es el modelo a seguir. Sí que me puedo defender muy bien en carreras de un día. Por eso quiero ir a las Ardenas y probar.

P. Su modelo es el líder de su equipo, el UAE. ¿Envidias? ¿Piques?

R. Es el número uno del mundo. Así dice el ranking y así es. Lo he hablado con el equipo. Cuando corramos juntos nos puede venir bien a ambos. La gente le va a vigilar más a él por razones evidentes y tenemos que aprovecharnos de eso también. No sé si coincidiremos en muchas o en pocas carreras, pero nos podremos aprovechar de ello.

P. En la concentración del año pasado se picaron en el Coll de Rates…

R. No sé dónde haremos la concentración, pero, sí, a lo mejor volvemos a intentar mejorar el tiempo, jeje.

P. ¿Se repetirán el pique? ¿Se siente capaz de tratarle de tú a tú?

R. Nos tenemos entre nosotros mucho respeto. Nos hemos ido conociendo más a lo largo del año, y aunque no he coincidido en carrera mucho con él, sí que lo he hecho en concentraciones. Nuestra relación ha ido a mejor con el paso del tiempo. Respeta a todos por igual. Es lo que destacaría de él. No es ningún problema convivir con él. Es normal. Es el número uno, y cuando alguien crece le observa y le valora un poco. Pero siempre me ha respetado, me ha aconsejado, me ha ayudado. Sabe que quiero seguir sus pasos, y siempre que me ha hecho falta me ha echado una mano. Y yo se lo agradezco mucho.

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Carlos Arribas

Periodista de EL PAÍS desde 1990. Cubre regularmente los Juegos Olímpicos, las principales competiciones de ciclismo y atletismo y las noticias de dopaje.

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