La increíble remontada de Nadal para ser el más grande

El campeón de 22 ‘majors’ marca distancias con Federer y Djokovic, ambos con 20, y se erige como el mejor jugador de la temporada a pesar de estar jugando cojo

Nadal devuelve la pelota durante la final del domingo conta Ruud en la Chatrier.Foto: CHRISTOPHE PETIT TESSON (EFE) | Vídeo: EPV

Pese a que Rafael Nadal insista en que ni los registros ni las estadísticas le quitan el sueño, él, competidor voraz y hombre de muy buena memoria, jamás ha perdido de vista los números. Rara es la vez que no recuerda una cifra señalada, que no revisa la hoja de datos del partido antes de charlar con los periodistas o, dado el caso, corregirlos educadamente si hay un desliz en la pregunta. Dice el balear, 36 años, que él no piensa en el gran pulso histórico con Roger Federer y Novak Djokovic, que su carrera será lo que será independientemente de que gane más o menos grandes que el suizo o el serbio, pero las gráficas se empeñan en recordarle de dónde venía, cuánto gana y qué lugar ocupa. Una victoria tras otra y título tras título.

“No es el día de hablar del 22, sino de Roland Garros, porque estamos aquí”, decía después de batir a Casper Ruud en la final (6-3, 6-3 y 6-0, en 2 horas y 18 minutos) y de reconquistar el torneo que se adjudicó el curso pasado Djokovic. “Ha sido una victoria emotiva e inesperada, de alguna forma. Dos semanas fantásticas. He ido mejorando cada día y he jugado una buena final. Agradezco a todo el mundo el apoyo”, prorrogaba el mallorquín, convertido en el campeón más veterano de la historia del grande francés y que ya colecciona 92 trofeos en el circuito profesional, fuerte entre los más fuertes; ahora, si cabe, un poco más; exactamente, dos peldaños por encima de Federer y Nole, propietarios de 20 grandes.

“Pero esto no va de ser el mejor de la historia ni de récords”, matiza. “Juego porque me gusta jugar al tenis. Para mí, Novak, Roger y yo ya hemos cumplido nuestros sueños. Lo que me motiva a seguir no es la competición para ver quién es el mejor, sino la pasión por el juego, el tener momentos que estarán conmigo para siempre, jugar en los mejores estadios del mundo...”, enumera el balear, que este lunes por la mañana se hará la foto de rigor con la Copa de los Mosqueteros, atenderá a los enviados especiales y después regresará a casa; “si no me siento competitivo, no disfruto, eso es así. Pero no, esto no va de ganar más títulos. Es sobre tener la oportunidad de seguir haciendo lo que hago”.

Por más que repita las gestas, Nadal sigue generando un impacto universal. No hay tenista más dominador que él en París, ni siquiera Djokovic en Australia (nueve cetros) ni Federer en su jardín de Wimbledon (ocho). “Lo ha ganado 14 veces. No hay palabra para describir esta hazaña. No creas que al bueno de Phillippe le importaría si su pista cambiara de nombre a Rafael Nadal: la estatua no es suficiente”, dice el preparador del suizo, Ivan Ljubicic, que hoy día observa desde la barrera junto a su jugador, lesionado desde hace casi un año y cuyo futuro es otra incógnita: mientras Nadal combate contra su pie, Federer (40 años) lo hace con su rodilla y el balcánico, el único sano, lo hace consigo mismo y con sus decisiones.

Cuatro títulos y una final en 2022

Ambos han perdido comba en la pelea por ser el más laureado de todos los tiempos. Mientras, Nadal fue recortándole el terreno al suizo y va ahora marcando distancias con respecto a Nole (35 años), que en julio del año pasado igualó los 20 grandes que poseían entonces sus dos rivales y luego se desinfló. Entre los tres se han repartido 58 de los 68 últimos grandes y entre el todavía número uno y el español, 14 de los 16 últimos disputados; no obstante, es Nadal el que ha culminado una ascensión fulminante, un sorpasso en toda regla. Descorchó por primera vez el champán en un gran escenario con 19 años, en 2005, cuando Federer ya reunía cuatro Grand Slam, y a partir de ahí se lanzó con todo a por el mando histórico.

Nadal sirve durante la final contra Ruud.
Nadal sirve durante la final contra Ruud.ANNE-CHRISTINE POUJOULAT (AFP)

Sin embargo, el de Basilea se disparó y en 2009 tenía una renta de nueve títulos sobre Nadal (15-6), muy descolgado Djokovic (1). Desde entonces, el de Manacor ha elevado 16 majors, ocho en las seis últimas temporadas; al menos uno desde 2017, con la excepción del ejercicio pasado, cuando tuvo que echar el freno a partir de Roland Garros. En paralelo, Federer ha ido desvaneciéndose (en blanco desde esa fecha) y el serbio ha sido el más productivo con ocho; eso sí, la cifra podría haber sido mayor, víctima de sus cortocircuitos (aquel pelotazo en Nueva York) y sus principios (no a vacunarse contra el covid).

De esta forma, el que gobierna y luce más que ninguno es Nadal, al que no ha podido detener ni el mal endémico de su pie izquierdo. Cojo, el número cuatro rinde por encima de todos.

“No sé qué pasará, pero lo voy a intentar”, tranquiliza el mallorquín. “Pero no puedo ser más selectivo de lo que lo he sido, porque dejaría de ser tenista. Si miras los torneos que he jugado estos cuatro o cinco últimos años, son muy pocos…”, precisa el mejor tenista de este 2022. Así lo señala la Race (carrera anual). A pesar de haber podido disputar solo siete torneos y 34 partidos, Nadal ha ganado los dos grandes y otros dos premios, en Melbourne y Acapulco; además, alcanzó la final de Indian Wells. Manda en el listado por delante de Carlos Alcaraz (19 años), Stefanos Tsitsipas (23) y el noruego Casper Ruud (23). Entre él y el más joven, 17 años de diferencia.

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Sobre la firma

Alejandro Ciriza

Cubre la información de tenis desde 2015. Melbourne, París, Londres y Nueva York, su ruta anual. Escala en los Juegos Olímpicos de Tokio. Se incorporó a EL PAÍS en 2007 y previamente trabajó en Localia (deportes), Telecinco (informativos) y As (fútbol). Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Navarra.

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