La tragedia golpea a la Copa de África con al menos ocho muertos por una avalancha

El Gobierno camerunés asegura que los sucesos se produjeron en una de las entradas del estadio, con capacidad para 60.000 espectadores

Espectadores durante el partido entre Camerún y Comoras.
Espectadores durante el partido entre Camerún y Comoras.MOHAMED ABD EL GHANY (REUTERS)

La tragedia golpeó a la Copa de África de fútbol justo el día que disfrutó de uno de los partidos más épicos de su historia. Mientras Camerún y Comoras litigaban sobre el césped en un duelo aparentemente desigual que derivó en un emotivo partido (2-1 para los anfitriones en octavos), una avalancha de seguidores locales a las puertas del estadio Olembé de Yaoundé ha generado un primer balance de ocho muertos y al menos 50 heridos, de los que al menos siete se encuentran en estado grave.

Según el Gobierno camerunés los sucesos se produjeron en una de las entradas del recinto, un moderno coliseo inaugurado para albergar la competición y con capacidad para 60.000 espectadores. Las restricciones por la incidencia de la pandemia permiten una ocupación en los estadios de un 60%, pero en el caso de los partidos de Camerún se permite cubrir hasta un 80% de aforo. En la noche del lunes los graderíos lucían prácticamente repletos.

La Confederación Africana de Fútbol emitió un comunicado en el que se asegura que está investigando las circunstancias de lo ocurrido. Según los primeros reportes todo ocurrió cuando la gente intentaba acceder al campo. Además, el Gobierno camerunés reconoce en un primer informe emitido que la evacuación de las víctimas a los centros sanitarios se ralentizó por “el denso tráfico vial”. Es la segunda tragedia casi consecutiva en el país después de que el pasado sábado, 16 personas muriesen en el incendio de una discoteca en Yaoundé después del lanzamiento de unos fuegos artificiales.

El suceso vuelve a poner en cuestión la capacidad organizativa del fútbol africano, donde la precariedad lo condiciona todo, incluso en estadios que aparentemente son de última generación. Las carencias en seguridad son habituales y las avalanchas como la de Yaoundé frecuentes. 17 personas perdieron la vida hace cinco años en Uíge (Angola) cuando trataban de acceder a un estadio para presenciar el partido inaugural de la liga de la excolonia portuguesa. También en 2017 hubo ocho muertos en un estadio de Dakar (Senegal) tras un movimiento incontrolado de aficionados.

En abril de 2001 fueron 44 los seguidores fallecidos cuando centenares de forofos sin entrada quisieron derribar las puertas del estadio Ellis Park en Johannesburgo (Sudáfrica) y apenas un mes después un enfrentamiento de aficionados y policías con gas lacrimógeno por medio propició 126 muertos tras una estampida en otro recinto de Accra, la capital de Ghana. Fue el mayor desastre de la historia del fútbol africano. Entonces una comisión de investigación concluyó que deberían tomarse medidas para mejorar la seguridad en los accesos y las salidas de los recintos. Hay nuevos estadios, más modernos, han pasado ya más de 20 años, pero sigue sin haber soluciones.

Camerún superó a Comoras por dos goles a uno en un partido surrealista al que la modesta selección insular se presentó con un jugador de campo como portero y un pegote por dorsal sobre la camiseta. Comoras tenía a dos de sus guardametas de baja por covid y el titular se lesionó en el partido anterior contra Ghana. Jugó bajo palos Chaker Alhadhur, un lateral izquierdo del Ajaccio, francés. A los cinco minutos una rigurosa expulsión del capitán cormorano les dejó con diez hombres. Camerún se adelantó con dos tantos, pero su rival recortó distancias a diez minutos del final y pudo empatar antes de un final abrupto en el que el árbitro cortó una última contra de Comoras.

Camerún volverá a jugar el próximo sábado. Disputará los cuartos de final contra Gambia en otro escenario recién construido, el Japoma Stadium de la localidad de Duala.

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