Robben, el genio de cristal, cuelga las botas

El extremo holandés de 37 años, ex del PSV, Chelsea, Real Madrid y Bayern, anuncia su retirada después de una temporada en el Groningen en la que solo ha disputado siete partidos

Arjen Robben celebra un gol con el Bayern.
Arjen Robben celebra un gol con el Bayern.MICHAEL DALDER (Reuters)

Arjen Robben (Groningen, 37 años), uno de los mejores jugadores del siglo XXI, ha anunciado su retirada definitiva de los terrenos de juego a los 37 años tras una carrera plagada de títulos y éxitos, pero marcada por la gran cantidad de lesiones que sufrió el extremo neerlandés. “Es la decisión más difícil que he tomado, muchas gracias a todos por el apoyo”, comunicaba el jugador en las redes sociales. Tras salir del Bayern en 2019, estuvo un año sin equipo hasta que a comienzos de esta temporada, fichó por el Groningen, su club de origen y con el que solo ha podido disputar siete partidos por culpa de las lesiones.

“Mi corazón quería seguir adelante”, señala, pero reconoce que la retirada es la decisión más justa y realista. “Ya no soy un jugador, a partir de hoy seré un aficionado más”. Robben no se plantea nuevos retos de momento y prefiere tomar una cierta distancia con el mundo del fútbol, en el que se convirtió en una de las mayores estrellas durante las últimas dos décadas.

710 partidos con 246 goles y 200 asistencias a lo largo de su carrera en la que ha levantado 32 trofeos. Tras despuntar como una de las grandes promesas en el Groninger, fichó por el PSV en 2002 para dar el salto al primer plano europeo. Consiguió la liga ese año y fue convocado con la selección de Países Bajos con apenas 19 años. El Chelsea se fijó en el talentoso extremo, pero justo cuando estaba a punto de formalizarse su fichaje, se le detectó un tumor en un testículo, que por fortuna pudo ser extirpado sin ningún percance. “Tuve muchísimo miedo de no poder volver a jugar, el fútbol para mí lo es todo”, declaraba años después.

En la Premier se convirtió en uno de los futbolistas más destacados, con una jugada que patentó y aplicó con gran eficacia a lo largo de su carrera. Partía desde la derecha con una diagonal conduciendo el balón con el pie zurdo, para terminar buscando el palo largo con un disparo con el interior. Ganó dos ligas en tres años e hizo las maletas para recalar en el Real Madrid en 2007. En su etapa de blanco consiguió una Liga y una Supercopa de España y se convirtió en un fijo para sus entrenadores, a los que les frustraba la falta de regularidad del extremo a causa de las lesiones. “Todo lo que le pasa está motivado por la ansiedad”, afirmaba Bernd Schuster, su entrenador en el Bernabéu.

Con el regreso de Florentino Pérez a la presidencia del Madrid en 2009, fue uno de los señalados para marcharse del club, que pretendía un lavado de cara de arriba abajo, fichando figuras como Cristiano Ronaldo, Kaka, Xabi Alonso o Benzema. Su destino fue el Bayern, donde alcanzó su culmen como futbolista. Ocho Bundesligas, cinco copas alemanas y una Liga de Campeones en 10 años, consiguiendo el triplete en 2013 gracias a un gol suyo en el último minuto en la final de Wembley ante el Borussia Dortmund. Fue elegido mejor jugador del año en Alemania en 2010 y formó una de las mejores parejas atacantes junto con Frank Ribery, a los que apodaron “Robbery”.

A nivel internacional, disputó 93 encuentros con su selección, consiguiendo 37 goles y se retiró en 2017, tras no conseguir clasificar a su equipo para el Mundial de 2018. Su mayor hito con Países Bajos fue alcanzar la final del Mundial de 2010, en la que cayó ante España en la prórroga con el gol de Iniesta y en la que Casillas realizó dos grandes paradas al extremo que pasarán a la historia. Para el portero, uno de los primeros en felicitar a Robben por su carrera, la parada en la que consigue desviar el balón estando mano a mano con el delantero es la mejor parada de toda su carrera. “Aquel error ante Casillas me acompañará toda mi vida”, recuerda Robben, que en el siguiente Mundial se vengó de España, anotando dos goles en el partido inaugural en el que vencieron por 5-1.

Su exitosa carrera, sin embargo, ha dejado el regusto de que podría haber sido mucho más prolífica de no ser por la enorme cantidad de lesiones que sufrió. En total, han sido 58 percances que le han mantenido fuera de los terrenos de juego 1.458 días y le han hecho perderse 243 partidos. Este último año, ha estado de baja la mayor parte de la temporada y apenas ha podido disputar siete partidos. Karl-Heinz Rummenigge, presidente del Bayern en 2010, reclamó la creación de un seguro para las estrellas cuando fueran a jugar con sus selecciones y pudieran caer lesionados a raíz de un percance del extremo durante un amistoso.

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Sobre la firma

Luis Villaescusa

Periodista de EL PAÍS desde 2020, especializado en información deportiva. Ha cubierto la Eurocopa 2020 y los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020, y se centra en la información de baloncesto y fútbol. Graduado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, es un apasionado de los datos y las infografías para explicar el deporte.

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