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Nuevo sobresalto de Dembélé

El extremo del Barça, que se ha perdido el 41% de los duelos desde que llegara y que estaba en la recta final de su recuperación, abandona el entrenamiento con molestias y por fatiga muscular

Dembélé, en la grada del Camp Nou en el duelo ante el Levante.
Dembélé, en la grada del Camp Nou en el duelo ante el Levante. AFP

Dembélé no acaba de ponerse a tono. A finales de noviembre el extremo del Barcelona sufrió una lesión muscular en el bíceps femoral de la pierna derecha y se pronosticó que estaría dos meses y medio de baja. Tiempo de recuperación que pasó en el hospital de Medicina Deportiva y Ortopedia Aspetar de Qatar, considerado como el centro más avanzado del planeta en este tipo de dolencias. Ya estaba en la recta final, hasta el punto de que el técnico Quique Setién había advertido de que lo esperaba como agua de mayo. Pero en el entrenamiento matutino de este lunes, el francés se puso la mano en los isquiotibiales, torció el gesto y decidió abandonar la sesión ante la sorpresa de sus compañeros, que lo veían entrenarse como una moto en las últimas sesiones. Dembélé se había vuelto a romper. O casi. Otra vez.

“Ousmane ha notado unas molestias en la pierna derecha por fatiga muscular. El jugador seguirá con su trabajo de recuperación”, señaló el comunicado médico del Barcelona. Desde el club, en cualquier caso, quitan hierro al asunto porque explican que le han intensificado las cargas de trabajo. Y el jugador, que ya se había roto en un par de ocasiones por no escuchar a su cuerpo, estaba advertido de que a la mínima molestia se parara.

Resulta curiosa, en cualquier caso, la concatenación de lesiones del futbolista, pues antes de llegar al Barcelona no había pisado una rebotica ni por casualidad, no contó lesión alguna en el Rennes y apenas contaba una baja de diez días en el Dortmund por unas molestias en el flexor de la cadera. Pero desde que llegó al Camp Nou va casi más con bata que vestido de corto; se ha perdido 61 de los 148 duelos del equipo (41,2%) y deja en entredicho el precio desorbitado que se pagó por él, pues el club desembolsó 105 millones fijos más otros 40 en variables.

Resulta que Dembélé se ha vuelto de cristal, algo que ya se destapó en su estreno con la camiseta azulgrana al romperse ante el Getafe. Un contratiempo que se multiplicó con el paso del tiempo porque desde que llegara al club ya suma nueve lesiones. Acusado de llevar una vida desordenada y de atender más a los videojuegos o a la noche que a los entrenamientos, desde el club recondujeron la situación con todo tipo de atenciones, como ponerle un cocinero y pedirle a la madre que pasase más tiempo con él, al tiempo que el secretario técnico Abidal se comprometía a ayudarle en lo que fuera.

Pareció funcionar la estratagema azulgrana, pues desde que comenzara la temporada solo se desprenden palabras de elogio para la actitud y compromiso del jugador. “Se está entregando a fondo”, reconocían desde los despachos de la ciudad deportiva. Setién fue más allá: “Cuando vuelva se va a salir. Su implicación, por lo que he visto, es total y absoluta. Se me caen las lágrimas al ver la capacidad y la intensidad con la que trabaja”. Pero tendrá que esperar un poco más el entrenador, que parece fiado a Ansu Fati en el extremo, respondido en el duelo ante el Levante con dos goles del imberbe juvenil (17 años).

“Necesitamos la mejor versión de Ousmane porque es un jugador distinto. Aquí se juega al toque y él es diferente porque puede sentar a dos en una misma jugada”, convienen desde el club, conscientes también de que el área deportiva no ha cerrado contratación alguna y sí ventas, por lo que el equipo se ha quedado en los huesos con 18 integrantes. Se espera a Dembélé. Aunque no se sabe para cuándo.

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