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Tyson, kayak y baile, estímulos para Gauff

La adolescente, citada en la tercera ronda con Osaka, ha compartido su primera pretemporada como profesional con Serena. “Respeto a todo el mundo, pero creo que puedo ganarle a cualquiera”, dice

Cori Gauff, durante el partido de la segunda ronda contra Cirstea en Melbourne.
Cori Gauff, durante el partido de la segunda ronda contra Cirstea en Melbourne. DPA

Como si llevase media vida ante los micrófonos, Coco Gauff se desenvuelve ante los periodistas con la pericia dialéctica de una veterana. Sin embargo, tiene solo 15 años y, decía después de remontar ante Sorana Cirstea (4-6, 6-3 7-5) y lograr el billete para la tercera ronda del Open de Australia, le queda ya muy poco para lograr la licencia para conducir. “Tengo ya el permit [la autorización requerida para practicar en Estados Unidos], pero lo traje a Australia y no sé por qué... Se lo ha quedado mi madre, para que no lo pierda. Ella me deja conducir menos que mi padre…”, bromeaba delante de un nutrido grupo de enviados especiales, porque su resonancia mediática es proporcional a su precocidad deportiva.

Gauff tiene estrella. Y Estados Unidos la mima como si el destino estuviera escrito de antemano. En solo seis meses, todo ha cambiado. Debería estar compitiendo entre las júniors, pero ya es la 67 del mundo, ha ganado un título profesional (Linz) y el pasado verano hizo historia en Wimbledon, convirtiéndose en la tenista más joven en acceder al cuadro principal del grande británico. “Mi objetivo es ser la mejor de la historia. Esa es mi meta, ganar el mayor número de Grand Slams”, asegura sin rubor la deportista, cuyo rostro ya ocupa portadas de prestigiosas revistas, late nights, anuncios. Su nación le espera. ¿Vértigo ante la presión? Ninguno.

“Respeto a todo el mundo, pero creo que puedo ganarle a cualquiera”, afirma. “Es extremadamente madura para su edad”, exponía hace tres días Venus Williams, 24 años mayor que ella y rendida las dos veces que se han enfrentado, en Londres y el pasado lunes en Melbourne. “Es especial, muy consciente de todo lo que le rodea. Puede ser una gran inspiración para la gente, sobre todo para los jóvenes”, señala Billie-Jean King, ganadora de 12 grandes. Todo son elogios y ella los procesa con naturalidad, sabiendo que le viene encima una realidad excesiva, aunque ahí está su cinturón protector: su padre y entrenador, Corey, su madre Candi y el preparador Patrick Mouratoglou.

Este último, el francés que entrena desde hace años a Serena Williams y asesora también al talentoso griego Stefanos Tsitsipas, posee una academia en Niza por la que ha desfilado Gauff muchas veces y el mes pasado ideó una convivencia para coronar la pretemporada. En una estrategia de team building (construcción de equipo), reunió del 10 al 20 de diciembre a Serena, Gauff, Chris Eubanks y Marius Copil, acompañados por un par de júniors. El marco del encuentro fue Boca Ratón, un idílico paraje al sur de Florida en el que precisamente reside Naomi Osaka, la próxima rival de Coco. Allí organizó una serie de actividades grupales dirigidas por el exboxeador Mike Tyson, el afamado preparador físico Shaun T y el DJ Bob Sinclair. Y hubo de todo: triatlón, buceo, baloncesto, carreras en kayak, cenas y karaoke.

Cori Gauff y MIke Tyson, el pasado mes en Boca Ratón.
Cori Gauff y MIke Tyson, el pasado mes en Boca Ratón.

El campamento de Mouratoglou respondía, en realidad, al objetivo de una conjura para que este año Gauff siga creciendo y creciendo, y la legendaria Williams (6-2 y 6-3 a Tamara Zidansek) encuentre el camino hacia el infinito de los 24 grandes. “No suelo boxear mucho, porque no es bueno para mis uñas, y suelo bailar siempre porque es más entretenido que ir todos los días en el gimnasio, ¿no?”, razona Serena. “El momentazo fue la coreografía con ella”, cuenta la última niña prodigio de la raqueta. “Realmente, esta ha sido mi primera pretemporada porque yo era júnior”, indica la niña, que estos días se entretiene con una aplicación (TikTok) para crear vídeos musicales.

“Todo el mundo piensa que soy tan seria como en la pista, pero no lo soy. En realidad no me tomo la vida demasiado en serio. Solo quiero divertirme”, dice a la par que su juego sigue evolucionando. A su frescura suma una movilidad formidable –mide 1,75 y pesa unos 55 kilos–, y esa solidez en el peloteo que le ha sostenido en sus primeras apariciones en los grandes; técnicamente bastante pulcra, se exige ahora afilar la derecha para ganar pista y potenciar la fase ofensiva, porque en el repliegue es puro mármol. “Puro talento”, le describe la alemana Steffi Graf, con 22 majors en el expediente.

“Yo solo debo preocuparme de mi juego, no de lo que la gente piense sobre mí. Tengo mucho que mejorar todavía…”, cierra Gauff en Melbourne, donde volverá a cruzarse con otra joven que hace año y medio eclosionó, Naomi Osaka (22). La japonesa enlazó dos grandes –el US Open de 2018 y el Open de Australia del ejercicio pasado–, pero ha perdido incandescencia. En septiembre, ambas terminaron consolándose entre lágrimas después de que la nipona apeara a la estadounidense en la tercera ronda de Nueva York. Ahora, Coco tiene ante sí el reto de subir otro escalón hacia ese lugar que, dicen, le pertenece.

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