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Cori Gauff, una niña prodigio en Wimbledon

La estadounidense, de solo 15 años, se convierte en la más joven en clasificarse para el cuadro final del grande británico. A los 10 firmó un contrato con Nike y ha facturado un millón de dólares en patrocinios

wimbledon 2019
Cori Gauff, durante un partido en Wimbledon. AELTC / Florian Eisele

Cuando Venus Williams había elevado ya sus dos primeros trofeos en Wimbledon, en 2000 y 2001, ella todavía no había nacido. Entonces, marzo de 2004, la primera ya había conquistado otros dos Grand Slams y seguramente no podía imaginar que seguiría compitiendo al borde de la cuarentena, ni mucho menos que a los 39 años, después de 25 en la élite del tenis, tendría enfrente en la pista a una niña que con 15 años y 122 días, 24 primaveras menos, ya ha hecho historia cuando apenas ha dado un par de pasos en el profesionalismo.

Se llama Cori Gauff y es el último grito. Ni siquiera ha empezado oficialmente Wimbledon y el grande británico ya ha sufrido la primera sacudida con la irrupción de esta novel estadounidense que después de recibir una invitación, tumbó en la fase clasificatoria a la española Alyona Bolsova y otras dos rivales más, y derribó precozmente la puerta del All England Lawn Tennis & Croquet Club para convertirse en la jugadora más joven que accede al cuadro principal del torneo londinense en la Era Abierta (desde 1968).

Para el gran público se trata de una completa desconocida, pero en el backstage del circuito ya se hablaba de ella porque venía ofreciendo pistas. Con 12 años ganó la Orange Junior Bowl, el torneo infantil que destapa a los talentos de Estados Unidos; un año después, con 13, se convirtió en la finalista más joven del US Open júnior; y a la temporada siguiente se proclamó campeona de la categoría en Roland Garros, siendo además la número uno júnior más joven de todos los tiempos. Ahora, mientras Londres calienta motores, ella ha dejado huella. La última chica de 15 años (y 165 días) que había accedido al cuadro final fue la británica Laura Robson, en 2009.

La sorpresa es relativa, en tanto que Gauff parece predestinada a hacer grandes cosas. Nació en Atlanta, a los 10 años firmó su primer contrato publicitario, con Nike, y según la revista Forbes ya ha facturado un millón de dólares en patrocinios; entre las marcas, New Balance, Barilla o Head. Su proyección hizo que la empresa Team8, dirigida por Roger Federer y su agente, Tony Godsick, lanzara sus redes sobre ella. Y el año pasado dio el salto al circuito de la WTA, emitiendo un mensaje de lo más ambicioso.

“Mi objetivo es terminar 2019 entre las 100 mejores”, advertía en diciembre. “Me encantaría jugar contra Serena”, expresaba cuando ya había garantizado su acceso a Wimbledon, siendo virtualmente la 299 del mundo.

Serena Williams y la línea sucesoria

“Tiene un talento natural, sus condiciones vienen de serie. Es agresiva y tiene capacidad de trabajo”, la radiografiaba hace tres meses el técnico de Williams, el francés Patrick Moratoglou, por cuya academia (Niza) ya ha pasado varias veces Gauff para ir multiplicando sus prestaciones. Hija de un exjugador de baloncesto y una exatleta, se asentó en Florida y ya alcanza el 1,76 de estatura. Este curso ya había ganado un partido en Miami, y su país cruza los dedos para que recoja el testigo que progresivamente va soltando Serena.

“Mis primeros recuerdos son verla a ella por la televisión, ganando Wimbledon. Ella es la razón por la que juego el tenis, el motivo por el que mi padre me compró mi primera raqueta”, cuenta la norteamericana, unida ya a una línea sucesoria en la que se amontonan un grupo de candidatas (Keys, Collins, Pera, Davis, Kenin...) que no cuajan. Asomó la cabeza Sloane Stephens (26 años, un grande: US Open 2017) y sobre todo hay muchas esperanzas en Amanda Anisimova, finalista este año en Roland Garros con solo 17 años.

La última sensación es Coco Gauff, mediática cuando apenas le han salido los dientes, deportivamente hablando, y que sigue la estela dejada en 2017 por la ucraniana Marta Kostyuk. Esta alcanzó con 15 años la tercera ronda del Open de Australia, pero desde entonces fue evaporándose. Ahora, el tenis asiste a otra fulgurante incursión.

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