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El particular ‘The last dance’ de Jaycee Carroll

El escolta estadounidense renueva su contrato con el Real Madrid hasta 2021 y cumplirá una década de blanco. “He escuchado a la afición y me quedo”, cuenta

Jaycee Carroll, en la pasada Copa. ACBPHOTO
Jaycee Carroll, en la pasada Copa. ACBPHOTO

Clifford Luyk estuvo 16 temporadas en el Real Madrid (1962-78) y Wayne Brabender otras tantas (1967-83). Ellos fueron los primeros ejemplos de españoles nacidos en Estados Unidos que, en tiempos de estabilidad, apuntalaron el núcleo de nacionales del equipo, cimiento de épocas doradas del club. Jaycee Carroll, de 37 años, el extranjero que más partidos ha disputado con la camiseta blanca (631), renovó este jueves por una temporada más, hasta junio de 2021, con lo que cumplirá una década como madridista. A base de triples y de un rendimiento infatigable se ha hecho también un hueco en la enciclopedia. En nueve temporadas ha conquistado 19 títulos, todos los de la era Laso: 2 Euroligas, 1 Copa Intercontinental, 5 Ligas, 6 Copas del Rey y 5 Supercopas. “Me encanta jugar en el Real Madrid, queda mucho por competir y tengo el deseo de ganar más títulos, me gustaría llegar al menos a 20. Voy a dar el máximo”, expresó el escolta en los medios del club tras anunciarse la extensión de su contrato. Dudó mucho pero, finalmente, se concedió su particular The last dance. “El cariño que me ha dado la afición en estos años ha sido unas de las razones principales. Lo tuve en cuenta al reflexionar sobre la decisión”, contó el de Wyoming.

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En el verano de 2011, cuando el proyecto de Pablo Laso era una aventura y Rudy Fernández aún no había llegado a Madrid, el título de fichaje estrella del equipo blanco lo ostentó durante semanas Jaycee Carroll. El escolta estadounidense de 1,88m, entonces con 28 años, fue el primero en llegar procedente del Gran Canaria, donde había logrado ser el máximo anotador de la ACB en las dos temporadas anteriores, con una media de 19 puntos por partido, y además fue elegido miembro del quinteto ideal de la Liga. Inicialmente, quedó vinculado con el club madridista hasta 2014. "Estoy encantado y preparado para el reto", resumió en su presentación con un tímido castellano. “¿En qué ha cambiado el Carroll que llegó en 2011 al de ahora?”, le preguntaron este jueves tras renovar hasta 2021. “No sé si he cambiado mucho pero ahora tengo más experiencia con los años; más confianza en los partidos y en los momentos importantes. Hemos ganado experiencia por los títulos y las finales jugadas”, resolvió.

La acreditada fama de anotador de Carroll alcanzó su póster particular en la era Laso con el triple que valió para sentenciar el segundo partido de la pasada final de la Liga. Un triple que resumió su esencia de especialista y que valió medio título. Pero en su recopilación de grandes momentos en el club también ejerce de hombre de equipo. “Me quedo con la primera Copa del Rey en Barcelona 2012 [22 puntos suyos en la final]. Ahí empezó todo. También la Euroliga de 2015 en Madrid después de tanto tiempo [11 puntos consecutivos en el tercer cuarto para romper el dique de Olympiacos]. Dar este título al Real Madrid jugando en casa fue increíble. Y en lo personal, otro de los grandes momentos es la vida que he llevado aquí en Madrid con mi familia y el nacimiento de dos de mis cuatro hijos”, recordó. Carroll figura entre los 20 jugadores con más partidos en la Euroliga (243) y posee el mejor porcentaje de acierto en el lanzamiento de tres (42,3%) entre los 10 máximos triplistas en la historia de la competición continental.

En sus inicios en Evanston High School, llegó a promediar 39 puntos y nueve rebotes por partido, pero cuando la Universidad esperaba a una promesa en ciernes, Carroll decidió dar un giro biográfico. Con 19 años formó parte de una misión de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los últimos días, una institución mormónica por la que se marchó a Santiago de Chile como misionero durante dos años, en los que abandonó los estudios y el baloncesto. "Mi fe y mis creencias me llevaron allí. Fue una experiencia única”, confiesa siempre. Con cara de niño, manos de pianista y alma de artificiero, Carroll fue misionero antes que triplista, pero llegó a España en 2009 cargado de puntos y fue para quedarse. “Cuando vine a Europa siempre tuve el sueño de encontrar un hueco en un equipo importante y hacer que fuera una casa para mí”. Lo encontró. La afición se lo recordó en la celebración del título de Copa, cuando su marcha parecía un hecho, y él atendió al “¡Carroll, quédate!”. “Os he escuchado y me quedo un año más”, señaló tras renovar. Habrá Carroll hasta 2021. El cañonero se concedió su particular The last dance.

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