Privilegiados, pero comprometidos

Estamos acostumbrados a que los futbolistas un día sean buenos y otro día, malos; un día esforzados y otro, vagos. La realidad es que, cuando la sociedad lo reclama, no olvidan su origen

El fútbol es, quizás, lo único que los pobres arrebataron a los ricos. El juego nació, se reglamentó y se organizó como competencia en las universidades de Inglaterra para entretenimiento de las élites. Pero la revolución industrial vio en el fútbol una oportunidad de ordenar el ocio de la clase obrera. Su popularización fue imparable y desde la profesionalización no se conoce a ningún jugador terrateniente. Los futbolistas siempre salieron de ahí abajo, donde la lucha por la vida se hace divertida en cualquier descampado en el que bote un balón y donde la pobreza, gracias al fútbol, se puede ...

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