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Un Sevilla de granito

El tercero de LaLiga, moldeado por Monchi y Lopetegui con el espejo del Atlético de Simeone

Lopetegui, en el derbi ante el Betis. Ampliar foto
Lopetegui, en el derbi ante el Betis.

“El Sevilla es un equipo de atletas que juega muy bien al fútbol”. Las palabras de Sergio González, entrenador del Valladolid, resonaron con contundencia después de que el conjunto andaluz acabara con la imbatibilidad del equipo castellano en su estadio. Un gol de penalti de Banega había colocado al Sevilla en la tercera posición de LaLiga, con 27 puntos, a solo uno del Madrid y del Barcelona. El conjunto andaluz sumaba su quinto triunfo lejos del Sánchez Pizjuán para convertirse en el mejor equipo a domicilio de la competición con un total de 16 puntos. La fórmula se repitió en la noche de Valladolid como en varias victorias anteriores lejos de la caldera de Nervión, caso de Cornellà, Vitoria, Granada o el derbi frente al Betis. El Sevilla se adelanta en el marcador y defiende su ventaja asentado en una buena defensa, el músculo con el que ha sido dotado este verano y una columna vertebral sustentada por los centrales Koundé y Diego Carlos más el trabajo táctico de Fernando y la dirección de Banega. En la batalla de Pucela, no tuvo ningún problema en realizar 25 faltas. El Sevilla no ha perdido un partido una vez que se adelantó en el marcador salvo en Eibar, lleva seis encuentros seguidos sin perder en LaLiga (cuatro triunfos y dos empates) y su delantero, De Jong, está más pendiente de defender su área que de marcar goles. El resultado es que la ilusión se ha disparado en Sevilla con la tercera plaza y una forma de jugar, muy combativa, que llena de orgullo a sus aficionados.

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El director deportivo del Sevilla, Monchi, nunca ha ocultado su pasión por la filosofía del entrenador campeón del mundo Carlos Bilardo, al que tuvo como técnico en el conjunto andaluz en la temporada 92-93. Monchi también compartió vestuario con Simeone y su forma de ver el fútbol está bastante contagiada por la competitividad de esos dos deportistas argentinos. La pasión de Joaquín Caparrós hizo el resto para completar el ideario del director deportivo del Sevilla. “La plantilla necesitaba músculo y físico. Es algo que compartimos Lopetegui y yo desde nuestra primera charla en verano”, declaró el director deportivo a los micrófonos de Canal Sur radio.

Con la ayuda del técnico vasco, Monchi construyó al nuevo Sevilla desde esos parámetros. Donde el curso pasado habitaban Carriço y Sergi Gómez, ahora lo hacen Koundé y Diego Carlos como centrales; si con Pablo Machín era Banega el pivote defensivo, con Lopetegui sostiene al equipo Fernando, quien ha liberado de trabajo al argentino para que este alcance un altísimo nivel de juego. “Monchi tiene en su mente al Atlético de Simeone como espejo”, sostienen desde dentro de la entidad. Un equipo físico, aguerrido y fuerte en defensa como base de todas las cosas y un posterior crecimiento en calidad y talento. Solo así se puede entender que el Sevilla se haya gastado 25 millones de euros en Koundé, un defensa central de corta trayectoria en el Girondins francés. Y 15 en Diego Carlos, otro central del que poco se sabía y que jugaba en el Nantes. A Monchi, previo consejo de Lopetegui, se le ocurrió además rescatar al brasileño Fernando, perdido en el Galatasaray después de su paso por el Oporto y el City, por apenas cinco millones. Fue el hombre que más encarecidamente le pidió el entrenador vasco. “La clave está en el sello. Lo hemos mostrado desde nuestro primer partido en pretemporada”, añade Monchi.

En los planes de crecimiento del Sevilla en los próximos cinco años se resalta la necesidad de que el equipo juegue de manera continuada en la Champions. Después de 14 fichajes, la construcción de un renovado modelo con un entrenador nuevo está superando las expectativas del propio Monchi, gratamente sorprendido por lo bien que van las cosas. No obstante, el director deportivo no se confía. Lo primero que hizo después de ganar el derbi al Betis el pasado 10 de noviembre fue sentarse con Lopetegui y analizar los resultados del Sevilla en los últimos años a estas alturas de temporada. Descubrieron, por ejemplo, que el Sevilla de Berizzo en 2017 y el de Machín en el pasado curso ofrecieron mejores números que el actual de Lopetegui. Berizzo había alcanzado los 28 puntos. Fue destituido en Navidad y el Sevilla acabó en la séptima posición.

Hace un año, el conjunto andaluz también tenía 27 puntos, pero era el segundo clasificado. Machín fue despedido en marzo y el Sevilla acabó en la sexta posición, desperdiciando hasta una ventaja de 10 puntos con el Valencia, que acabó en la cuarta plaza a la que aspiraba el Sevilla. Monchi y Lopetegui han llegado a la conclusión de que el equipo, fuerte en defensa, debe ser mejorado en ataque en el próximo mercado invernal. La simbiosis es total entre el director deportivo y el entrenador desde el pasado verano. Lopetegui estaba dando un curso en Costa Rica y Monchi lo llamó. Le gustó la predisposición del técnico y su actitud para llevar a cabo la idea del Sevilla que tenía en su cabeza. Entonces decidió firmarlo.

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