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Juan Román Riquelme disputa a Mauricio Macri el control político de Boca

La exestrella del equipo argentino anuncia que será candidato a vicepresidente en una lista de la oposición

Juan Román Riquelme gesticula durante un entrenamiento en Brasil, antes de la final de la Copa Libertadores de 2012 ante Corinthians.
Juan Román Riquelme gesticula durante un entrenamiento en Brasil, antes de la final de la Copa Libertadores de 2012 ante Corinthians.

Mauricio Macri dejará de ser presidente de Argentina el próximo 10 de diciembre. Es posible, sin embargo, que no sea la única mala noticia que tenga esa semana. El 8 de diciembre habrá elecciones en Boca. La decisión del jugador Juan Román Riquelme de sumarse como candidato a la lista opositora al macrismo puso por primera vez en peligro el control que Macri tiene desde 1995 sobre el club más popular de Argentina.

Macri se convirtió en presidente de Boca en 1995. Tres años después, nombró entrenador a Carlos Bianchi y Boca ganó tres copas Libertadores y dos Intercontinentales. Los éxitos deportivos catapultaron a Macri a la alta política. Renunció al club en 2007 para asumir como jefe de Gobierno de Buenos Aires y desde allí saltó a la Casa Rosada. Nunca, sin embargo, perdió el control del club. Daniel Angelici, presidente de Boca desde 2011, es hombre fiel a Macri.

El Tano, como le dicen a Angelici, es mucho más que un dirigente de fútbol. En nombre del presidente visita a jueces y fiscales para enderezar temas considerados sensibles para el Poder Ejecutivo. Sus oponentes lo consideran un hombre poderoso, capaz de conseguir todo lo que se propone. Pero la caída de su jefe político en las elecciones generales del 27 de octubre ha oscurecido su aura. Las derrotas ante River hicieron el resto. Boca no le gana a su principal rival desde 2014 y la final perdida en Madrid por la Libertadores terminó por sellar la suerte del macrismo. Riquelme ha dado ahora el golpe de gracia.

Angelici no puede ser candidato a la reelección en Boca y nombró a un delfín, Christian Gribaudo, que no ha logrado despegar en las encuestas. Como principal opositor está Amor Ameal, presidente de Boca antes de Angelici. Ameal logró convencer a Riquelme y lo tendrá como candidato a vicepresidente segundo, dedicado a “cuestiones futbolísticas”. Hay pocas figuras que el hincha de Boca quiera tanto como a Riquelme, y su nombre en una lista de candidatos es casi triunfo asegurado. “Mi hijo me llevó a tomar la decisión [de ser candidato] cuando me dijo que tenía que volver al club luego de la final que perdimos en Madrid. Lo pensé muchísimo y me siento contento de la decisión que tomé. Es hora de volver, o intentar volver. Este es el momento”, dijo Riquelme, el miércoles por la noche.

La candidatura de Riquelme pone a la lista de Macri en Boca a un paso de la derrota. Salvo un milagro, el presidente perderá el club que imaginó como refugio político tras su regreso al llano. Con todo, la jugada del delantero no debe sorprender. Macri y Riquelme nunca tuvieron una buena relación. En los momentos de gloria futbolística, las pretensiones económicas de la estrella eran motivo constante de tensiones.

Los hinchas aún recuerdan aquel gol de Riquelme ante River en 2001 y el saludo con las manos detrás de las orejas que dedicó a Macri en el palco. Nueve años después, la decisión del presidente Ameal de renovar el contrato del jugador por otras cuatro temporadas precipitó la renuncia como tesorero del club de Angelici, en desacuerdo con el monto del contrato. En 2015, cuando Angelici fue reelegido como presidente de Boca, Riquelme acusó al hombre de Macri de tener el resultado “comprado, a pesar de cuatro años de gestión muy malos”. Ahora, las partes volverán a encontrarse, pero en las urnas. Es probable que Riquelme tenga su revancha.

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