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Umtiti se sale con la suya

El central del Barça decidió no operarse la rodilla y, tras meses parado, regresa con nota

Umtiti se anticipa por arriba a Enrich.
Umtiti se anticipa por arriba a Enrich. EFE

Le ha costado lesiones, críticas y hasta un sitio en el Barça, porque en verano era transferible —operación que no se dio porque el estado de su rodilla izquierda echó para atrás a cualquier interesado—, toda vez que desde el Mundial de Rusia, Samuel Umtiti (Yaundé, Camerún; 25 años) solo había disputado 21 encuentros entre el Barça y la selección francesa. Pero pasado el tiempo y varios sinsabores con el club, el central parece haberse salido con la suya. O, al menos, eso es lo que expresó frente al Eibar, para que al fin cobraran sentido sus palabras: se cansó de repetir al área deportiva que volvería a ser el de antes por más que decidiera no operarse cuando se lo recomendaron los médicos del Barça.

“No sabía si tardaría en adaptarse al juego del Barça. Pero tenía claro que acabaría rindiendo porque he conocido pocas personas con tanta determinación”, señalaba hace un par de años Darder, ahora en el Espanyol y antes compañero de Umtiti en el Lyon. Testarudez de la que hizo gala cuando ya no funcionaban las infiltraciones de ácido hialurónico que le pinchaban tras los partidos para tratar de frenar la degeneración del cartílago de la rodilla. Más que nada porque rechazó el quirófano y pasó por varios tratamientos alternativos, con viajes a Qatar incluidos, y cinco meses de incógnitas sobre su futuro. Pero logró rebajar el dolor —desde el club los hay que dicen que es lesión crónica— y vestirse de corto.

“No me arrepiento de haber forzado mi rodilla porque ahora puedo decir que soy campeón del Mundo”, convino Umtiti para enfado del Barça, que no hacía tanto le había renovado hasta 2023 con una mejora de ficha notable. Decisión que premió de inicio el seleccionador Deschamps porque le siguió convocando por decreto, pero que tras la inactividad le alejó del equipo. Ocurrió, sin embargo, que al empezar el curso regresó por la lesión de Laporte (City) y sufrió un pisotón en el pie que alargó su pesar y letargo.

Hasta el Eibar, cuando volvió y completó los 90 minutos porque Piqué estaba sancionado y Valverde lo antepuso a Todibo. “Teniendo en cuenta el rival, el estadio y su manera de jugar, hacía falta experiencia y seguridad para defender los centros”, resolvió Valverde. No le faltó razón porque Umtiti firmó el récord del curso de despejes con la cabeza (7), cuando Piqué y Lenglet se quedaron en cuatro frente al Athletic y Osasuna. Además, logró siete recuperaciones, solo por detrás de Busquets (13) y De Jong (8), y lideró el apartado de anticipaciones con tres. Números que discuten con la inactividad de Umtiti, que sumaba cinco meses parado. Y actuación que le vuelve a meter en la rueda del equipo, sinuosa montaña rusa la suya, que ha pasado de capital al desguace en un par de cursos. Ahora, en cualquier caso, vuelve a tener la pelota en los pies.

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