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México en Estados Unidos, más seguido que Brasil en casa

La selección mexicana logra atraer más aficionados en los estadios de la Copa Oro, incluso contra Martinica, que la anfitriona en la Copa América

Los aficionados de México en Charlotte, Carolina del Norte.
Los aficionados de México en Charlotte, Carolina del Norte. AFP

La selección de México es un éxito de ventas. El Tri llena más estadios en la Copa Oro, jugada en su mayor parte en Estados Unidos, que Brasil en la Copa América en la que es anfitrión. En tres partidos, el conjunto mexicano ha reunido a 177.684 personas, mientras que la Canarinha ha sido seguida por 132.164, en donde ni en la inauguración se agotaron todas las entradas.

El pasado domingo, la selección mexicana ganó 2-3 su último partido de la fase de grupos frente a una experimental Martinica. El partido se llevó a cabo en la ciudad de Charlotte, Carolina del Norte, con una asistencia de 59.283 aficionados. Pero fue el primer partido, contra Cuba (7-0), en el que, sin llenar el Rose Bowl de Pasadena, California, lograron una de las mejores entradas: 65.527 lugares pagados de los 90.888 disponibles. En Copa América, sin embargo, la mejor asistencia hasta el momento ha sido el Chile contra Uruguay (0-1) con 57.442 boletos vendidos en el Maracaná. El debut de los brasileños contra Bolivia en el Morumbi fue vista en el estadio por 47.260 personas.

Los estadios semivacíos han sido la imagen de la Copa América organizada por los brasileños. Una de sus peores entradas ha sido el empate 1-1 entre Ecuador y Japón en el Mineirão con 7.623 entradas pagadas. La Concacaf, en el norte de América, ideó una estrategia para evitar la baja asistencia a la Copa Oro al organizar partidos en Jamaica y Costa Rica para aprovechar sus localías y mejores entradas. No erraron. Al Honduras contra los jamaiquinos acudieron 17.874 al Independence Park en Kingston, una cifra superior a cinco juegos en Sudamérica: Ecuador-Chile (14.727 hinchas), Uruguay-Ecuador (13.611), Colombia-Paraguay (11.313), Venezuela-Perú (11.107) y Venezuela-Bolivia (8.091)

México ha hecho de Estados Unidos su segunda guarida. Desde 2002, la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) ha organizado partidos amistosos en distintas ciudades estadounidenses, en especial las metrópolis con mayor presencia latina, como California. El promedio de asistencia por partido, así sea el partido que sea, es de 50.000, gracias a una asociación con la empresa Soccer United Marketing (SUM). En febrero pasado, la FMF inauguró el proyecto MexTour, en el que ofrecen boletos a los juegos de exhibición del Tri, además de ofrecer contenido en inglés.

En noviembre de 2018, la Federación mexicana firmó un contrato hasta 2022 para que el Tri juegue cada año en el estadio de los Dallas Cowboys de la NFL y del FC Dallas de la Major League Soccer (MLS) en Texas, EE UU. Dicho de otra forma, México sostiene más partidos fuera del país que en su propio país, salvo por las eliminatorias mundialistas. El último partido en casa fue en octubre pasado, frente a Chile.

El furor de México es canalizado y protegido por la Concacaf. Por ello, en sus reglamentos, pide a las selecciones participantes de la Copa Oro convocar a sus futbolistas estelares, a su equipo A. El calendario de este torneo, a diferencia de años anteriores, se empalmó en las mismas fechas que la Copa América. Por ello se le restringió a los mexicanos participar en Sudamérica.

Para adquirir un billete a la final de la Copa Oro, a jugarse en Chicago (Illinois), los precios van desde los 78 dólares hasta los 500 dólares en un Soldier Field con 61.500 asientos. Para ver al campeón de América en el Maracaná -con capacidad para 87.101- los boletos van desde los 67 hasta los 232 dólares. Ambas finales se jugarán el mismo domingo 7 de julio.

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