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Futbolistas brasileñas orgullosas de sus historias de amor

Varias jugadoras que representan a su país en el Mundial muestran en público sus relaciones homosexuales, a diferencia de los futbolistas varones

Cristiane, la pichichi de la selección brasileña (derecha), con su novia Ana Paula en una imagen sin fechar.
Cristiane, la pichichi de la selección brasileña (derecha), con su novia Ana Paula en una imagen sin fechar.INSTAGRAM

Solo tenían un plan en común cuando se conocieron a finales del año pasado: “Disfrutar de la soltería al máximo”, decía Cristiane. La idea la compartía la abogada Ana Paula García, que había prometido que en 2019 solo le agarraría la mano a su sobrina Serena. Pero, desde entonces, las manos de Ana y Cristiane no se han soltado. Descubrieron otras afinidades y empezaron una relación que hizo que la letrada viajara a Francia para apoyar de cerca a la pichichi de la selección brasileña en el Mundial femenino.

En una foto publicada en Instagram, Ana Paula García, que ya ha enviado flores a la delantera a la concentración y también juega a fútbol en sus ratos libres, bromeó sobre el inicio de la relación. “La encontré en un risca faca [fiesta popular], estaba en la calle, la invité a bailar y a un corote blue [bebida muy popular hecha con aguardiente] y todavía sigue aquí”. Cristiane ya se había declarado cuando hacía un mes que salían. “Que cada día que pase podamos descubrir juntas cuánto vale la pena permitírnoslo”. El Día de los Enamorados, que en Brasil se celebra el 12 de junio, la abogada todavía no había llegado a Francia y la jugadora se volvió a derretir por ella en las redes sociales. “Solo sé que completas mi mundo, amor mío”.

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Cristiane, de 34 años, volvió al fútbol brasileño a principios de año, cuando la contrató el São Paulo. Cuando jugaba en el extranjero, nunca escondió sus relaciones, pero evitaba hablar sobre ellas en las entrevistas y programas de televisión. Ahora, siempre que le preguntan por su vida personal, no duda en revelar su orientación sexual y resaltar que el hecho de ser lesbiana nunca ha interferido en su rendimiento en el campo. Al igual que ella, otras jugadoras de la selección se sienten orgullosas de exponer públicamente sus relaciones homosexuales, que todavía son un tabú en el deporte.

En el estreno de Brasil contra Jamaica, la cadena Globo, que por primera vez retransmite todos los partidos de la selección femenina en el Mundial, entró en directo desde la casa de la portera Bárbara, en la periferia de Recife, para mostrar la fiesta de sus familiares. Entre ellos estaba su novia, Lidiane Santos, que dijo en red nacional que estaba emocionada de ver a la portera disputar el cuarto Mundial de su carrera. “Estamos aquí, todos juntos, para transmitirle positividad, para que se sienta más segura”. En su perfil de Instagram, con más de 100.000 seguidores, Bárbara homenajeó a Lidiane con una declaración de amor el Día de los Enamorados: “¿Qué decir de la mujer que he escogido para compartir mi vida para toda la eternidad?”.

Para Liliane Rocha, fundadora de la empresa de gestión Kairós y especialista en diversidad, que las jugadoras de la selección expongan sus relaciones homosexuales contribuye a romper no solo el tabú en el fútbol femenino, históricamente tachado como una modalidad masculinizada, sino también el prejuicio contra la comunidad LGBTI. “Al ver a los ídolos del fútbol mostrando que viven su vida plenamente, las mujeres homosexuales realmente se sienten representadas y empoderadas. Las jugadoras, a su vez, al posicionarse sobre su orientación sexual, demuestran tener sentido de ciudadanía y responsabilidad social”.

Rocha entiende que, a pesar de los prejuicios y las barreras impuestas a las futbolistas, hay un mayor margen de asimilación de la homosexualidad en la modalidad femenina, que está directamente relacionada con una visión prejuiciosa: se les cuelgan rótulos de masculinidad a las jugadoras de un deporte que, hasta hace cuatro décadas, monopolizaban los hombres. “Lo que no quiere decir que sea fácil que las mujeres lesbianas manifiesten su orientación sexual en este medio. Pero es algo impensable que un jugador de fútbol masculino publique una foto con su novio. Esta naturalización de las relaciones homosexuales que proporcionan las jugadoras es muy importante, no solo por una cuestión de representatividad, sino para que los medios de comunicación dejen de invisibilizar la homosexualidad en el deporte”.

Serena Williams como inspiración

La naturalidad con que las deportistas encaran sus relaciones evidencia situaciones sin precedentes en el fútbol masculino, como el caso de la delantera Debinha, que sale con Meredith Speck, su compañera de equipo en el North Carolina Courage, de Estados Unidos. Speck apoya a distancia el Mundial, compartiendo jugadas y fotos de su novia en las redes sociales. Opositora declarada del presidente Donald Trump, se inspira en la tenista Serena Williams para reivindicar la igualdad de género en el deporte. La crack brasileña Marta, la mejor jugadora del mundo, también mantiene una relación con una compañera de equipo, aunque de manera más discreta. Conoció a la defensa Toni Deion Pressley en el Orlando Pride, donde juega desde 2017.

En el Mundial con más visibilidad de la historia, la afirmación de las deportistas gais adquiere especial importancia ante la lucha contra la homofobia, que marcó las últimas ediciones de la competición. En 2011, la FIFA decidió investigar la selección de Nigeria por discriminación después que la entrenadora rechazara la presencia de jugadoras homosexuales. En la misma época en que la competición tenía lugar en el país, la marcha del Orgullo Gay de Berlín denunció el prejuicio en el deporte distribuyendo tarjetas rojas simbólicas. En 2015, la imagen del Mundial de Canadá fue la conmemoración de Abby Wambach —máxima goleadora de selecciones a nivel mundial, con 184 goles marcados con la selección estadounidense—, que fue a la grada a besar a su esposa Sarah Huffman tras conquistar el título ante Japón. La semana anterior al beso, la Suprema Corte de los Estados Unidos había legalizado el matrimonio entre personas del mismo sexo.

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