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La trama Oikos amañó el Cagliari-Frosinone de la Serie A italiana

La policía dice que Aranda apostó y ganó en un partido arreglado y las escuchas revelan que el exfutbolista dio instrucciones a un socio sobre cómo pactar con los visitantes

oikos serie A
Luca Ceppitelli, del Cagliari, remata en el partido contra el Frosinone del pasado 20 de abril. Getty Images

La trama Oikos de amaños desarticulada a finales de mayo también alcanzó a Italia. Según documentación incorporada al sumario, al que ha tenido acceso EL PAÍS, la policía concluye que la red arregló el resultado del partido de la Serie A Cagliari-Frosinone (1-0) disputado el pasado 20 de abril. El relato policial recoge que el exfutbolista Carlos Aranda, uno de los presuntos cabecillas de la trama, se jugó dinero a la victoria del Cagliari, y ganó. “Se aprecia que dicha apuesta proviene de un amaño”, aseguran los agentes.

La Serie A, la Primera italiana, entra en el radar de los investigadores a través de una conversación del pasado 2 de abril entre Aranda y Mattia Mariotti. La capta el micro instalado por la policía en el coche del exfutbolista. Mariotti es un italiano que vive en Málaga a poco más de un kilómetro del local de apuestas propiedad de Aranda en la barriada de El Palo. Mariotti también “es de gran confianza para Carlos Aranda, ya que realiza el transporte de dinero de Málaga a Roma y viceversa, llegando a transportar en la maleta 90.000 euros”, aseguran los investigadores.

Son las 12.20 y el italiano menciona una oportunidad de amaño.

Mariotti: Tío, que el jueves me veo también con los del equipo Frosinone.
Aranda: Esos bajan, ¿no? [estaban en descenso, a 10 puntos de la salvación, con nueve jornadas por delante; al final bajaron].
M: Sí. ¿Qué les voy a decir? A los goles, ¿no? Resultado.
A: Lo que quieran ellos, pero eso tiene que ser con los jugadores.
M: Con los jugadores, con los jugadores me veo. Me lleva mi amigo del pelo largo. Tiene cogido… ¿Cómo se llama lo del team manager, el que está con el equipo siempre, que es muy amigo de los jugadores, entiendes? Él va cenando con todos los jugadores.
A: El delegado.
M: El delegado. Y los tres o cuatro del equipo que mandan son amigos suyos. Con estos voy a comer. A ver, yo se lo planteo. Después yo le digo que si quieren hacerlo. No tenemos que ver con los jugadores, ¿no?
A: [ininteligible]
M: Después me tienes que decir tú lo que le tengo que decir, qué negociamos.
A: Eso es muy sencillo. Que ellos te digan lo que quieren, lo que se puede meter. ¿Sabes cuál es el problema? El problema es…
M: Que lo juegan ellos.
A: Nooo. Que ellos lo dirán a más gente cuando cierren. Eso parece fácil, pero no es tan fácil.

Aranda vuelve así a dos de sus principales preocupaciones cuando se habla de apostar al fútbol: contar con los futbolistas (“Yo eso siempre lo he hecho con los jugadores, yo sin los jugadores no lo hago, olvídate”) e intentar que no se propague el chivatazo (“Que no lo digas en voz alta, Maca [su prima, empleada de uno de sus locales de apuestas], que no te puede escuchar nadie, que si no todo el mundo habla en mi salón”).

El “amigo del pelo largo” es un corredor de apuestas de la vieja escuela, sin local ni web. “Todo el día al teléfono”, resume Aranda. “Trabaja con mucho dinero. Por ejemplo, tú le dices: quiero jugar 10.000 a la Roma. Vale, te la doy a 1,50. OK, perfecto, mañana o tú me pagas o yo te pago. Punto”, dice Mariotti. En esa conversación en el coche, le cuenta a Aranda que el delegado del Frosinone le debe al del pelo largo entre 120.000 y 130.000 euros, “dinero de apuestas”.

A la vista de esta charla, la policía pide al juez de Huesca que instruye el caso pinchar el teléfono de Mariotti. Y el magistrado Ángel de Pedro accede. “Mattia Mariotti sería un integrante de la organización criminal dedicada al amaño de partidos de fútbol y a enriquecerse con las apuestas deportivas, que dependería directamente del principal investigado, Carlos Aranda, estando en la organización al mismo nivel que Íñigo López Montaña, es decir, actuando como intermediario entre los cabecillas de la organización y los jugadores de fútbol”, escribe el titualr del Juzgado de Instrucción 5 de Huesca. Y añade que “haría de intermediario entre los jugadores de un equipo italiano, el Calcio, donde Mattia conoce a un amigo que denomina ‘mi amigo de pelo largo’ (desde ahora desconocido), que es, a su vez, el que tiene confianza con el delegado del equipo y con los tres o cuatro jugadores a los que plantea un trato a cambio de una cantidad de dinero”.

En el auto en el que autoriza las escuchas a Mariotti, el juez introduce un matiz, dejar “fuera aquellos amaños de partidos, y aquellas apuestas, cometidas por este último y su amigo desconocido en Italia, al carecer este juzgado de jurisdicción”. Aunque más adelante añade: “Ello, sin perjuicio de comunicar estos indicios a las FCS [Fuerzas y Cuerpos de Seguridad]”.

El 19 de abril, la víspera del Cagliari-Frosinone, con el Frosinone a ocho puntos de la salvación y seis jornadas por delante, Aranda llama a Ignacio Ojeda, su socio en el local de El Palo.

Aranda: ¿Quieres ganar 5 o 10.000 pavitos?
Ojeda: No tengo para invertir ahora mismo, hermano.
A: Pues tengo una noticia para ti que te quedas loco, ¿vale?
(...)
A: Bueno, tengo una noticia para ti por si quieres ganar algo.
O: ¿Cuál?
A: Cuando vuelva de viaje te lo digo.
O: Pero en serio, ¿sí o no? Porque me viene de verdad, hermano.
A: Pues no te lo estoy diciendo, hermano, tío. ¿Yo te he fallado alguna vez? Dime la verdad.
O: Por eso yo no apuesto, porque solo me salen las tuyas, las otras que apuesto no me sale ni una.
A: ¿Yo te he fallado alguna vez? ¿El año pasado te fallé?
O: No, no, no.
A: Bueno, pues esta semana de voy a dar una sorpresita.
O: Pues mira, hermano, de verdad te lo digo. Si de verdad tú estás al 95, me lo dices.
A: ¿95? 98.

“Existen indicios claros de que Carlos Aranda apostó a este partido a través de una empleada de su salón de apuestas Luckia”, dice la policía, que menciona que insiste a esta trabajadora “en que le ha mandado vía WhatsApp las apuestas que quiere realizar, intentando no comentar de manera explícita los partidos de los que se trata”.

El 20 de abril, cuando se habían jugado 12 minutos del Cagliari-Frosinone, “Ana llama a Carlos Aranda. Ana le dice que ha metido 500 euros al Cagliari y que el partido de Alemania no le sale. Carlos Aranda le dice que el partido de Alemania ha terminado y Ana la dice que le mete 1.000 euros al Cagliari entonces”, según el resumen que hacen los agentes.

Un cuarto de hora después, en el minuto 27, el Cagliari marca de penalti, después de que el lateral derecho del Frosinone, Francesco Zampano, atropelle de manera un tanto descontrolada a un atacante. “Justo en el momento en el que marcó el equipo local”, dice la policía, Aranda “llama de manera urgente” a su empleada. “Carlos le dice que si le metió los 1.000 euros. Ana le dice que sí. Y Carlos Aranda le dice que van ganando”, resumen los agentes. El partido terminó con ese 1-0 con el que ganaba Aranda.

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