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Federer sortea el precipicio ante Monfils

El suizo se cita en los cuartos con Thiem tras levantar dos bolas de partido frente al francés. Djokovic engorda su estadística contra Chardy

Federer golpea la pelota durante el partido contra Monfils.
Federer golpea la pelota durante el partido contra Monfils. REUTERS

Le preguntaban a Roger Federer nada más acabar su primer partido en Madrid si sudaba en la pista. Entre risas, el suizo, que se había impuesto a Gasquet en solo 52 minutos en su estreno en la tierra batida tras dos años de ausencia, respondía que sí, que él no era distinto a los demás y que también sentía nervios antes de enfrentarse a un regreso como el que había protagonizado. En su segundo partido, la pregunta no fue necesaria. Federer se impuso en un partido dramático a un Gael Monfils (6-0,4-6 y 7-6 en 2 horas) que vendió carísima su derrota y que a punto estuvo de dejar a Madrid sin el que está siendo el gran reclamo del torneo.

Llegó tarde al partido Monfils. En concreto, 19 minutos, el tiempo que necesitó Federer para endosarle un rosco y hacerse con la primera manga. El bicampeón en Madrid despachaba juegos a la velocidad de la luz, con aparente facilidad ante un Monfils desconcertado que no acertaba a dar con la tecla para frenar la exhibición de la que estaba siendo testigo en primera fila. “Sabía que iba a ser muy duro a pesar de haber ganado el primer set tan rápido”, decía el suizo al acabar el partido.

Y vaya si lo fue, porque Monfils reaccionó. El francés, siempre peligroso sobre arcilla, es capaz de lo mejor y lo peor en un mismo partido. Y lo demostró tras un horrendo inicio, consiguió entonarse en el segundo parcial a base de saques directos y derechazos que sacaron de punto a un Federer. Monfils, revitalizado y apoyado por un público de la Caja Mágica que, ante el temor de que el partido terminara en un abrir y cerrar de ojos, rompió el servicio del suizo nada más comenzar el segundo set y gritó ¡allez! mientras pegaba un pelotazo, sacándose de encima toda la frustración acumulada.

Con el partido cuesta arriba, el francés pasó a la ofensiva. Le funcionó hasta que Federer varió su juego y empezó a buscarle las cosquillas con un revés cortado que le facilitó volver a igualar la contienda, pero no por mucho tiempo. Monfils volvió a romper y puso el 4-6 definitivo.

El tercer set comenzó igual que había acabado el segundo. Con Monfils rompiendo el servicio del suizo y metiendo el miedo en el cuerpo a la gente, que veía que Federer peligraba demasiado pronto. Pero el suizo no abandonó la lucha y dio un paso adelante para remontar. Desarrollando un juego arriesgado, buscando la red, más propio de la hierba de Wimbledon que de la arcilla madrileña, recuperó el servicio en el séptimo su juego.

Apretaba el puño Federer, que sacaba toda su rabia sabedor de que ese break valía oro. Pero no acabaría ahí el drama. Aún tuvo tiempo Monfils de disponer de dos bolas de partido al resto cuando el marcador estaba en 5-6. Las salvó Federer más con el corazón que con la cabeza, subiendo a la red con su segundo saque y forzando el desempate. Ahí, tras levantarse después de haberse visto con todo perdido, arrolló a Monfils e hizo enloquecer a una grada que celebró con una atronadora ovación que el suizo estará al menos un día más en Madrid. Alcanzó Federer su victoria 1.200 en la ATP, una cota a la que solo había llegado el estadounidense Jimmy Connors (1.274).

Djokovic, la pesadilla de Chardy

Djokovic celebra su victoria contra Chardy.
Djokovic celebra su victoria contra Chardy. GTRES

La historia se repite una y otra vez, como si de un déjà vu se tratara. Cada vez que Jeremy Chardy divisa por su lado del cuadro a Novak Djokovic, se echa a temblar. El francés sabe que, allá donde su destino le lleve a toparse con el actual número uno del mundo, encontrará el que será su ineludible final en el torneo. Da igual el momento del año o la superficie sobre la que se desarrolle la película, que el desenlace siempre será el mismo. En este caso, ambos se vieron las caras sobre la tierra batida de Madrid, en la que el serbio hizo buenos los pronósticos y se apuntó a los cuartos de final tras imponerse con autoridad: 6-1 y 7-6, en 1h 25m.

Hasta en 13 ocasiones se han enfrentado ambos tenistas durante sus respectivas carreras, siempre saldadas con victoria de Nole. Pero es que la pesadilla no acaba ahí, puesto que Djokovic ni siquiera le ha permitido al francés arrebatarle un solo set de los 30 que han jugado hasta la fecha. Necesitado de una buena actuación antes de llegar a París, donde de alzarse con el título completaría una ronda de Grand Slams y daría un tremendo paso en sus aspiraciones de dar caza a Nadal (17) y Federer (20), el serbio continuó con su progresión.

Djokovic ha llegado a Madrid decidido a despojarse de la irregularidad que le ha acompañado tras conquistar en enero su séptimo Open de Australia. Y, a juzgar por lo visto, lo está consiguiendo en la capital. Tras un arranque de partido fulgurante, en el que demostró que el buen nivel al servicio de su estreno no fue flor de un día y solo permitió un juego a su rival en el set inicial, el serbio se relajó. “Era difícil mantener el nivel del primero. Con el cambio de bolas me costó un poco más”, explicaba al finalizar el encuentro.

Tuvo Chardy la oportunidad de romper esa racha de parciales perdidos en la segunda manga, pero en el momento de la verdad no titubeó el serbio, que con su saque levantó una bola de set en contra y mandó el partido al tie break. “No estaba pensando en el récord en ese momento, solo pensaba en meter el primer saque para conseguir solventar la situación”, comentó a posteriori. Una vez solventada la situación y con Chardy ya abatido, Djokovic arrasó en el tie break (7-2), poniendo a salvo uno de los cara a cara más desnivelados del circuito y certificando su presencia en los cuartos de final. Allí le espera ya el croata Marin Cilic, en la que será la primera gran prueba de fuego del serbio en el torneo.

Sorpresa: caída de Osaka... y peligra su trono

En el cuadro femenino, la gran sorpresa la protagonizó Naomi Osaka. La número uno cayó eliminada en cuartos ante la suiza Belinda Bencic (3-6, 6-2 y 7-5) y de esta forma ve peligrar su posición en el ranking WTA, ya que Simona Halep podría superarla en el caso de ganar el torneo el sábado. La rumana se impuso a Ashleigh Barty en dos sets (doble 7-5) y se citó en la semifinal con Bencic.

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