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El Dakar deja Sudamérica para aterrizar en Arabia Saudí en 2020

Después de tener que organizar una prueba íntegramente en Perú este año, ASO opta por trasladar la competición a Oriente Medio

El Mini de Carlos Sainz y Lucas Cruz, en una de las primeras etapas del Dakar 2019. Ampliar foto
El Mini de Carlos Sainz y Lucas Cruz, en una de las primeras etapas del Dakar 2019.

El Rally Dakar del 2020 se celebrará en Arabia Saudí. Así lo ha anunciado este lunes ASO, la empresa organizadora de la mítica prueba. “Después de 30 años viajando y descubriendo África y tras 10 años maravillado por los paisajes de América del Sur, el mayor raid del mundo escribirá un nuevo capítulo en los misteriosos y profundos desiertos de Oriente Medio”, señala la nota. El comunicado, información previa a la presentación de la prueba, que tendrá lugar el próximo 25 de abril en Al Qiqqiya, cerca de la capital saudí, Riad, explicaba que el Rally más popular ofrecerá así a los competidores “la oportunidad de encontrarse cara a cara con las gigantescas y vírgenes extensiones que constituirán un entorno único para poner a prueba su voluntad, sus habilidades de conducción y sus dones para la navegación”.

“Es un verdadero placer tener que trazar un recorrido en una geografía tan monumental y propicia para las rutas más atrevidas. El deporte, la navegación, y el superarse a uno mismo obviamente se magnificarán en estos territorios que parecen hechos para el Rally Raid”, señalaba David Castera, director del Dakar.

ASO había tenido serias dificultades en los últimos años para organizar y dibujar el recorrido del Rally por los países sudamericanos. De hecho, la última edición tuvo que celebrarse íntegramente en Perú después de las renuncias de países como Bolivia, Chile –territorio que acogió la competición ya en su primer año en el continente americano, el 2009–, o Argentina, que este enero quedaba por primera vez fuera del recorrido en diez años.

El compromiso de Perú salvó entonces a los organizadores, que no se libraron de las críticas (muy benévolas) de los participantes más experimentados, quejosos por tener que recorrer una y otra vez las mismas zonas del desierto de Atacama, por hacer demasiadas etapas en bucle y por enfrentarse a una carrera que se desarrollaba prácticamente día sí, día también en terrenos arenosos, pues el 70% de la prueba se celebró entre dunas.

Mucho antes de que esas críticas llegaran, ASO ya había empezado a buscar alternativas. Así lo había explicado el hasta entonces director del Rally, Etienne Lavigne, el mismo día en que anunció el recorrido de la prueba para 2019. Ya entonces, en mayo de 2018, el francés advertía de que la prueba tenía buena acogida en otros lugares y de que había iniciado contactos con Portugal, Angola o Namibia, así como con Arabia Saudí, dada la (tímida) apertura que está operando en el país el príncipe heredero, Mohamed Bin Salman.

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