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Enric Gallego, pichichi de Segunda jugando en Primera

El delantero del Huesca sumó 15 goles en 19 partidos con el Extremadura, una marca que sigue sin ser superada en la categoría de plata

Enric Gallego, ante Luna y Rochina, del Levante.
Enric Gallego, ante Luna y Rochina, del Levante. EFE

En un par de ocasiones, en uno de los trayectos diarios que realizaba durante su etapa como camionero, estuvo cerca de salirse de la carretera y de tener un accidente. Al volante luchaba contra el sueño mientras recorría Cataluña y, a veces, llegaba hasta Francia. Enric Gallego Puigsech (Bon Pastor, Barcelona, 1986), delantero de la Sociedad Deportiva Huesca, compaginaba entonces kilómetros y fútbol en una empresa de transporte, propiedad de un familiar de su mujer, para ganarse el pan mientras goleaba el fin de semana para el Club Esportiu Premià. Se bajó del camión cuando lo reclutó el RCD Espanyol para su filial.

Su biografía es la de un jugador amateur al que un día le cambió la suerte. Por eso hoy, con 32 años, recién llegado a la élite, el gigante del bario del Bon Pastor, se maneja con la misma humildad con la que hacía goles en la regional catalana. Sabe que llega pelín tarde y lo que le ha costado. En ocasiones, el amateurismo toca el cielo y llega a la cima. Muchas historias similares se quedan en el camino, Enric ha llegado.

Su álbum de cromos es el de un jornalero del fútbol. Empezó a jugar en la UD Buen Pastor, luego pasó por los infantiles de la UD Atlético Gramenet y por los cadetes del FC Barcelona. Regresó a su barrio, donde jugó en juveniles y en el amateur de Segunda regional. Saltó una categoría y fichó por el Alzamora CF. Sus goles lo llevaron a la plantilla del Club Esportiu Premià en Tercera. Más tarde llegó el Espanyol, que lo tuvo una temporada y luego lo cedió al Cornellà. Allí, el director deportivo Andrés Manzano le dio trabajo en una empresa de alquiler de bicicletas de Barcelona.

La historia de Enric es una de motivación y superación personal. No pudo vivir del fútbol hasta los 27 años cuando, con una reputación a base de hacer goles como churros en el fútbol amateur catalán defendiendo las camisetas del CF Badalona, UE Olot y UE Cornellà, consiguió impulsarse hasta la Segunda B. Un técnico del Extremadura se fijó en él y se llevó su saca de goles hasta Almendralejo. Enric llegó al Extremadura en la jornada 20 de la temporada 2017-18. Venía de hacer 18 goles en el grupo tres con el Cornellà en 19 partidos. Con los extremeños fue un futbolista capital. Sumó 11 goles en el grupo cuarto, uno en fase de ascenso, en 20 partidos y el equipo ascendió a Segunda.

Con 32 años recién cumplidos, el fútbol le ha regalado la opción de jugar en Primera división tras años de currárselo como albañil, camionero, instalador de aires acondicionados o dependiente de una empresa de bicicletas de alquiler. Comenzó esta temporada instalado en el Extremadura, pensando en retirarse en Segunda división. Su vida de nómada del fútbol, en cambio, todavía le tendría reservada una sorpresa. Su contador de goles marcaba 15 en 19 partidos, tras la disputa de 21 jornadas en Segunda división. Emilio Vega, director deportivo del Huesca, reparó en él y le ofreció un contrato de tres temporadas hasta 2022 con los de la cruz de San Jorge. El 13 de enero jugó su último partido con el Extremadura. Seis días más tarde debutó en LaLiga frente al Atlético de Madrid en el Wanda Metropolitano, donde en septiembre había firmado un triplete en segunda.

El juego ofensivo del Extremadura gira en torno al gigante del barrio del Bon Pastor. Francisco, técnico oscense, así lo ha decidido. El domingo en el Ciutat de València sumó su cuarto gol en primera división, estrelló un balón en el larguero y ganó sus duelos con los centrales granota. Su colección de goles alcanza este ejercicio los 19 tantos. En primera le ha marcado al Valladolid, Getafe, Celta y Levante pero en Segunda sigue siendo el máximo goleador. Doce jornadas después de su marcha, ningún delantero ha alcanzado sus 15 goles. Quique (Deportivo, 15 goles) Juan Villar (Osasuna, 11), Rubén Castro (Las Palmas, 11) y Álvaro Giménez (Almería, 10) todavía no lo han cazado. Golea en primera y conserva, al mismo tiempo, el pichichi de segunda.

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