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La encrucijada del Madrid

Solari duda entre si jugar el clásico reservando fuerzas para la Champions o poner a los titulares como quiere la directiva, temerosa del plebiscito en el Bernabéu

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Santiago Solari, durante el entrenamiento del viernes. AFP

Los directivos del Madrid tenían a Santiago Solari por un entrenador consecuente con las políticas deportivas que traza el presidente Florentino Pérez. Hasta el 0-3 sufrido ante el Barça el pasado miércoles, en los círculos de poder del Madrid aseguraban que el técnico argentino cumplía con los deseos de sus jefes con la eficacia de los funcionarios que conocen de memoria los códigos de la organización. Sin necesidad de recibir órdenes. Desde la madrugada del jueves los empleados del club han cambiado el discurso. Ahora consideran que Solari se comporta de forma evasiva y ha dejado de escuchar las sugerencias que antes llevaba a la práctica con puntualidad. Llegados al clásico de LaLiga (20:45, Movistar Partidazo) dos días después de la eliminación copera, Solari atraviesa una encrucijada que tiene al Madrid en ebullición.

La visita de Florentino Pérez y el director general, José Ángel Sánchez, este viernes a Valdebebas, en donde permanecieron durante tres horas coincidiendo con el primer equipo en las instalaciones, revela el profundo estado de ansiedad que vive el club y la presión que soporta Solari.

El gran debate interno reside en la alineación que debe presentar el Madrid este sábado. Hasta el 0-3, el plan del entrenador contemplaba dar descanso a futbolistas cuyo desgaste físico acumulado podría pasarles factura el próximo martes en el partido de vuelta de octavos de final de la Champions contra el Ajax. El 1-2 de Amsterdam exige, a juicio de los técnicos, afrontar el duelo con la máxima energía. Puesto que la Champions es el objetivo prioritario señalado por el presidente, Solari propuso ahorrar fuerzas. La directiva estaba de acuerdo. Pero el 0-3 lo cambió todo.

Contra pronóstico, la segunda visita consecutiva del Barça se ha convertido en una cita clave. No desde el punto de vista deportivo —en caso de victoria el Madrid se quedaría a seis puntos del liderato de la clasificación— sino político. El Bernabéu amenaza con convertirse en un gigantesco tribunal. La directiva teme un juicio sumario en caso de que se repita una goleada. Para evitarlo, esperan que Solari no especule con la alineación.

“Esto es lo que nos propone el calendario”, dijo el técnico este viernes, enigmático, cuando le preguntaron si pensaba hacer rotaciones para aliviar el cansancio de sus futbolistas ante la tralla que supone disputar tres partidos decisivos con dos días de descanso entre cada uno. “Estos jugadores están acostumbrados”, concluyó. “Son seres humanos y el trajín de partidos tiene sus implicaciones, pero están todos muy bien”.

Encuestas

Fuentes de la administración madridista indican que las encuestas realizadas entre los socios revelan un creciente malestar en lo relativo a la política deportiva. Los críticos han permanecido callados en la grada por el efecto lenitivo de las cuatro Champions conquistadas desde 2014, pero al nuevo derrumbe en Liga —solo dos títulos en los últimos diez años— se suma la venta de Cristiano sin el fichaje de un sustituto de parecida categoría, algo que los hinchas relacionan con la pérdida de pegada.

La directiva está alarmada ante la posibilidad de que los socios exijan responsabilidades por la confección de una plantilla que ha perdido gol de forma dramática. Desde el fichaje de Cristiano, en 2009, a estas alturas del curso en Liga (jornada 25) el Madrid sumó sucesivamente 67, 55, 85, 62, 71, 75, 71, 67, y 62 goles. Ahora acumula escasamente 43 tantos.

Cuando el pasado miércoles Solari repitió hasta cinco veces que al Madrid le “faltó contundencia” para ganar el clásico, y añadió que la “contundencia” es el factor determinante del juego, en el palco se echaron las manos a la cabeza. Lo sintieron como una denuncia. El desarrollo del 0-3 había sido suficientemenete elocuente para que los socios sacaran conclusiones por sí mismos. Preguntado este viernes por la falta de gol, Solari suavizó el tono de su respuesta: “Los entrenadores trabajamos sobre lo posible... Por supuesto que la definición es tan importante como otras facetas. A eso nos dedicamos con esta plantilla que es maravillosa, completísima y está llena de grandes jugadores (...). Además, hemos hecho goles. No en el último partido, pero anteriormente hemos hecho bastantes”.

El dilema de Solari es lógico. Si juega el clásico con los titulares habituales, los desgastará para recibir al Ajax en el partido más importante de la temporada. Si juega con suplentes se expone a que el equipo se deforme ante el peor rival posible. Su gestión del grupo ha servido para construir un Madrid pujante y laborioso con nuevos valores como Reguilón y Vinicius, pero se han multiplicado los suplentes desconectados. Isco no juega una hora seguida desde enero, Bale da muestras de enajenación, Marcelo parece displicente desde que se convenció de que le traspasarán en verano y Asensio permanece anclado en su condición de promesa.

“Siguen siendo importantes”, dijo el técnico, preguntado por el papel de la segunda línea. “No solo son importantes los que inician los partidos”.

Ambiguo en busca de una escapatoria, Solari respondió como quien posterga lo inexorable. En cuatro días se decide todo.

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