Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los bandazos de Lucas

El Atlético y el entorno del jugador aseguran que la operación con el Bayern que forzaba su salida en enero se ha frenado, pero no descartan un posible traspaso en junio

Lucas Hernández celebra en presencia de Oblak la Supercopa de Europa ganada al Real Madrid el pasado mes de agosto.
Lucas Hernández celebra en presencia de Oblak la Supercopa de Europa ganada al Real Madrid el pasado mes de agosto. REUTERS

Todo parecía indicar que Lucas Hernández (Marsella, 22 años) depositaría el próximo 1 de enero los 80 millones de euros fijados en su contrato como cláusula de rescisión para fichar por el Bayern de Múnich. Ahora, desde el entorno del central francés admiten que la operación con vistas a una salidad en el mercado invernal que comenzará con el nuevo año se ha frenado, aunque no descartan que se ejecute al término de la presente temporada mediante un acuerdo entre los clubes. Una solución menos brusca y más pacífica que una ruptura unilateral mediante el pago de la cláusula liberatoria.

También desde el Atlético aseguran que el club alemán no es tan proclive a realizar ahora un movimiento tan hostil en mitad del curso, aunque sí admiten que se entablarán negociaciones para acordar un posible traspaso en el mes de junio. En el Atlético ya saben del fuerte interés del Bayern por contratar a Lucas ante el rejuvenecimiento de plantilla que la entidad bávara ya ha anunciado que acometerá en breve.

Con este frenazo para que la operación se efectúe ahora, la dirigencia del Atlético habrá conseguido satisfacer el deseo que expresó Diego Pablo Simeone cuando se enteró de que la marcha inmediata de Lucas al Bayern era más que posible. El técnico transmitió al club la necesidad de hacer todo lo posible para que el futbolista permaneciera porque el chico le cubre con garantías tanto la posición de central como la de lateral izquierdo.

Con una plantilla tan corta —solo 20 fichas profesionales— y la repetición de lesiones musculares que han padecido los centrales Giménez, Godín, Savic y el lateral izquierdo Filipe Luis, para Simeone la permanencia de Lucas era una cuestión vital para afrontar la segunda parte de la temporada. El Atlético está a tres puntos del líder Barcelona en la Liga y en febrero debe acometer un duro enfrentamiento en los octavos de final de la Champions contra la Juventus en la edición en la que la final del torneo se disputará en el Wanda Metropolitano.

El caso Lucas ha sacado el lado más mercantilista del fútbol. El negocio por encima de los sentimientos. Un jugador criado en la cantera dispuesto a abandonar un club a sabiendas del perjuicio deportivo que generaría su marcha a en estos momentos de la temporada, intermediarios dispuestos a realizar la transacción y un tercer club receptivo a acoger a un futbolista al que considera una pieza clave para su futuro.

La mentira también ha hecho acto de presencia. Aunque en el Atlético piensan que la decisión del jugador tiene más que ver con los intereses del entorno del jugador y de su agente, según fuentes próximas al caso, la voluntad de Lucas desde hace varios meses era la de abandonar el Atlético en la ventana de mercado que se abrirá a partir del próximo 1 de enero. El futbolista siente que la renovación firmada tres semanas antes de proclamarse campeón del mundo con Francia ya no es suficiente. Los tres millones de euros netos al año que supusieron su nuevo contrato con el Atlético se le han quedado cortos. El deseo de Lucas de encontrar una mejora en sus emolumentos incluso le llevó a contactar con agentes mejor posicionados en el mercado internacional que el suyo, el español Manuel García Quilón.

 

Reunión tensa

Tras adelantar el diario Marca el pasado miércoles la noticia de que el Bayern estaba dispuesto a pagar la cláusula de rescisión en enero, el jugador negó al dueño del club Miguel Ángel Gil Marín, a Simeone, al director deportivo Andrea Berta y a un capitán del equipo que tuviera intención de marcharse ahora. Un día después, en una reunión en las oficinas del nuevo estadio, el jugador y su agente ya reconocieron ante la dirigencia rojiblanca que las posibilidades de marcharse de forma inmediata al Bayern era cierta. La cita fue tensa entre algunos de los interlocutores que participaron, pero al término de ella, según fuentes del Atlético, la sensación de Gil Marín era que el jugador se quedaría, pero nadie podía poner la mano en el fuego por ello. El club le transmitió al jugador que no podía afrontar ahora una mejora en sus emolumentos al rozar ya el límite de su techo de gasto salarial para este curso, fijado por LaLiga en 293 millones de euros. La conversación giró en torno a intentar que Lucas retrasara su marcha al menos hasta el mes de junio. Esa era la intención del Atlético. Y en eso han quedado. Aunque, en este caso, nadie se fía de nadie.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >

Más información