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Los impagos fracturan al vestuario del Reus

Media plantilla sigue sin cobrar y resurge la amenaza de disolución del equipo

Jugadores del Reus.
Jugadores del Reus. Europa Press

La calma ha durado poco en el vestuario del CF Reus Deportiu. Una parte de la plantilla sigue sin cobrar y la deuda resucita la posibilidad de que el primer equipo se quede sin efectivos disponibles para disputar la segunda vuelta del campeonato. El pago a 11 futbolistas que habían denunciado al club frenó, la semana pasada, justo antes de salir a disputar el encuentro frente al Córdoba, una huída masiva de jugadores, pero la incertidumbre continúa rodeando al club.

El Reus, cuarto por la cola, recibe este domingo a Osasuna y lo hará con un nuevo incendio ardiendo. Otros siete futbolistas han acudido a LaLiga para denunciar que se les siguen adeudando tres mensualidades, lo que reactiva la posibilidad de que los impagados queden desvinculados del club y tengan vía libre para encontrar equipo en el mercado invernal. Con nóminas pendiente de abono, el Reus vería bloqueadas las fichas y tendría inviable incluso recurrir al filial. La posibilidad de que la Segunda División tenga que disputar medio campeonato con un equipo menos vuelve a tomar forma. Este viernes, Xavier Llastarri, presidente y hombre de confianza de Joan Oliver, el dueño, ha presentado su dimisión irrevocable. Alega que se ha cansado de soportar los "insultos" y el "asedio" de la masa social del club.

La tensión anida en el vestuario. Tito Ortiz, uno de los jugadores que no fue inscrito a principio de temporada por problemas con el límite salarial, ha sido despedido. El grupo está muy tocado por la precaria situación en la que se encuentra desde que arrancó el curso y ha hecho público su malestar con Joan Oliver, el propietario del club. Los jugadores le afean la gestión. “No nos dice la verdad”, han denunciado en un comunicado, e incluso dudan de la versión dada por Oliver en relación a una transacción inminente para salvar el Reus. Según el propietario, hay un acuerdo cerrado con un inversor para venderle el club y sanear los cinco millones de deuda que arrastra.

Oliver se escuda en un pacto de confidencialidad y ha eludido darles a los jugadores detalles sobre la operación y la identidad del supuesto comprador. Los futbolistas se ven atrapados en una nociva espiral de crisis y lamentan que se ha cumplido el peor de sus presagios: que el pago anunciado por la directiva antes del partido contra el Córdoba fuese solo un parche provisional y no una inyección de dinero solvente para afrontar el segundo tramo del campeonato con garantías.

“Si el club tuviese la venta cerrada, lo comunicaría”, señaló este viernes Xavi Bartolo, el entrenador, en una comparecencia previa al encuentro contra Osasuna y en la que, una vez más, el tema deportivo quedaba en un segundo plano. Bartolo lamenta que la controvertida situación que vive el equipo haya erosionado la convivencia y mermado la capacidad competitiva del equipo, muy necesitado de puntos para poder salir de la zona de descenso.

Los futbolistas han renunciado a la figura del capitán, alegando que, al no tener diálogo con la directiva, la figura del representante del vestuario carece de sentido. “No descartamos adoptar cualquier otra medida en defensa de nuestros intereses”, han señalado. LaLiga, que ya se ofreció a abonar el salario de la plantilla, cuenta con un fondo para los impagos pero, en cambio, más desprotegido queda el personal del club, equipo técnico incluído, que también acumula meses de impagos.

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