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Dembélé despierta en el Camp Nou

El Barcelona y el Tottenham se clasifican para los octavos de final en un partido presidido por el excepcional gol del delantero francés

Dembélé marca pese a la oposición de Walker-Peters. En vídeo, declaraciones de Valverde en rueda de prensa.

Habrá que revisar quizá el libro de la Masia y puede que hasta el código ético del Barça. El manual de Ousmane Dembélé atenta contra la moral del propio Barcelona. También se puede triunfar en el equipo azulgrana sin ser un joven modelo de rectitud y moral ni un futbolista fichado de un equipo que juega como el barcelonista o porque se parece a Iniesta, Xavi, Busquets o Messi. No se trata de renunciar a los valores y el estilo azulgrana sino de correr el riesgo de dar cabida a un rebelde francés que abate sin remisión a los rivales y contradice el modelo Barça.

Barcelona

4-3-3

Ernesto Valverde

13

Cillessen

24

Vermaelen

2

Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Nelson Semedo

27

Juan Miranda

15

Clement Lenglet

8

Arthur Melo

4

Cambio Sale Busquets

Rakitic

26

Aleñá

7

Coutinho

11

1 goles Gol Cambio Sale Denis Suárez

Ousmane Dembélé

19

Cambio Sale Messi

Munir

1

Lloris

4

Alderweireld

5

Vertonghen

16

Cambio Sale Lamela Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Kyle Walker-Peters

3

Danny Rose

20

Dele Alli

17

Sissoko

8

Cambio Sale Llorente

Harry Winks

23

Eriksen

10

Kane

7

Cambio Sale Lucas Moura

Heung-Min Son

Tottenham

4-4-2 (Rombo)

Mauricio Pochettino

El reto es mayúsculo porque al académico, recto y racional Barça de Messi le ha salido un futbolista travieso que se llama Dembélé. Las multas que le pone el club por su impuntualidad son tan gordas y reiterativas como sus goles, punto y final de jugadas extraordinarias, propias de un velocista con piernas de gimnasta y pies de yudoca, en cualquier caso muy particulares por su cambio de ritmo, regate y pegada, imposibles de defender para zagueros como Walker-Peters o volantes de la talla del estupendo Winks.

El gol de Dembéle resultó tan extraordinario, por el robo atropellado de la pelota en cancha propia, la aceleración hasta el área rival, el doble recorte o si se quiere el regate largo y el tiro que al partido le costó tomar vuelo e interés por más meritoria que fuera la actuación azulgrana, y muy especialmente del meta Cillessen. Hasta Dembélé se equivocó reiteradamente y perdió el balón cada vez que intentó repetir la jugada del 1-0. Aunque evocó al tanto de Ronaldinho contra el Sevilla en la noche del gazpacho, Dembélé pareció por un momento Usain Bolt, por rápido, por exquisito, por disuasorio, porque parecía estar solo en la cancha, genio y figura del Camp Nou.

Tiene suerte Dembéle de que su entrenador sea Valverde. El francés es escrutado como futbolista y como fenómeno social, tal que fuera una bomba de relojería en el vestuario, un joven futbolista que pone a prueba la profesionalidad de un plantel al que se le supone una rectitud y moral contrastadas desde que es liderado por Messi. El 11 es un juvenil al que le gustan las pizzas, juega a la PlayStation, se divierte con su pandilla por la noche y por la mañana llega tarde al entrenamiento. Dembelé regatea al despertador como quebró al Tottenham.

Jugaban los ingleses con una delantera de impacto: Eriksen, Dele Alli, Son y Kane. Y defendía el Barça con un cuarteto inédito y experimental: Cillessen, Lenglet, Vermaelen y Miranda. Necesitaba puntuar el equipo de Pochettino. Tenía que competir el Barça, ya en el bombo de los octavos, para que no se sintiera estafado el Inter. Ya descartado Luis Suárez, no jugaba Messi, ni Ter Stegen, tampoco Piqué y Busquets y hasta descansaba Arturo Vidal. El foco estaba puesto en los jóvenes Miranda y Aleñá y, por supuesto, en Dembélé.

Y el francés, protagonista de un serial agradecido porque facilita las portadas, llena las tertulias y enciende las cámaras, abrió el partido con un golazo que dejó en el anonimato a Coutinho, a Arthur y hasta al estupendo Harry Kane. Aparentemente si había un partido en el que los ingleses tenían alguna posibilidad de ganar al Barça era éste en el Camp Nou.

No le faltaban recursos a Pochettino, que recurrió a cuantos delanteros tenía después de que Valverde repartiera los minutos de medio centro entre Rakitic y Busquets. La hinchada, reivindicativa políticamente, escrupulosa con el minuto de silencio en honor de Núñez y estruendosa en su rechifla al himno de la Champions, rompió a aplaudir cuando en la última media hora compareció Messi. El 10 se descolgó mientras sus compañeros se agrupaban ante el excelente Cillessen. Los azulgrana defendían con intensidad y concentración las embestidas de un Tottenham que se encontró fuera de la Champions cuando Icardi marcó para el Inter. El partido quedó reducido por algunos instantes a un mano a mano de Lucas Moura con Cillessen. El portero se exhibía, decidido a que el encuentro acabara 1-0 para honrar la genialidad de Dembélé y la deportividad del Barça. No se podía dudar de su empeño por doblegar al Tottehham.

Y, ya sin Dembéle, apareció Kane. Aceleró el inglés por el costado izquierdo y le puso la pelota del empate a Lucas Moura después de un disparo al palo de Coutinho. A los dos les valía el empate a la espera de que no hubiera el gol agonístico de costumbre en San Siro. No marcó el Inter y por tanto el Tottenham acompañará al Barça en la Copa de Europa después de un duelo protagonizado por el gol del díscolo Dembélé.

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