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Dembélé vuelve a poner a prueba la paciencia de Valverde

El francés llega dos horas tarde al entrenamiento después de que el entrenador le eligiera por delante de Coutinho contra el Espanyol

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Dembélé, durante el partido del sábado contra el Espanyol. AFP

Messi fue la figura del último derbi en Cornellà-El Prat. Jugó un partido solemne por su liderazgo, desequilibrio en las conducciones, remates y goles y, por supuesto, por su universalidad, compendio de las virtudes que se le suponen al número 1. El 10 encontró el paisaje ideal para exhibirse después de la intervención de Valverde. El entrenador tomó dos decisiones trascendentales para la suerte azulgrana: eligió a Dembélé como punta por la izquierda en lugar de Coutinho y situó a Rakitic en el puesto de interior zurdo, a la altura de Busquets, en una posición de doble pivote que maniató a Marc Roca, y liberó a Arturo Vidal como interior derecho, para que pudiera estirar al equipo e iniciar la presión que tanto incomodó al Espanyol. Resguardados los laterales Semedo y Alba en tareas defensivas, el resultado fue de 0-4.

Muy cuestionado después de perder por 3-4 con el Betis de Quique Setién, Valverde ha respondido con determinación y eficacia por el bien del equipo —no encajó ningún gol—, y especialmente de Messi, consciente de que se impone un plan a corto plazo, partido a partido, sin tener en cuenta el futuro salvo para las rotaciones, condicionado por el estado de forma y los egos de sus jugadores, la mayoría figuras aunque no compitan por el Balón de Oro.

El último ejemplo es el de Dembélé. El extremo francés llegó dos horas tarde al entrenamiento de este domingo por la mañana después que Valverde apostara por su titularidad contra el Espanyol. La actitud de Dembéle obliga al entrenador a repensar la alineación para las citas del martes con el Tottenham y del domingo ante el Levante.

Más que competiciones, el Barça juega partidos, uno a uno, especialmente solvente cuando la cita se presenta como trascendente y más contemporizador si no se siente apremiado por el rival ni por la clasificación, que de momento lidera por delante del Sevilla, el Atlético y el Madrid. La mayoría de futbolistas azulgrana coincidió en que habían salido muy concentrados al estadio de Cornellà-El Prat, sabedores de la importancia de la contienda: “Teníamos que ser sólidos y no conceder opciones al Espanyol”, coincidieron tanto Rakitic como Piqué. No hubo apenas errores en el Barça. Dembélé estuvo muy despierto en la cancha, autor del segundo gol, para la mañana después quedarse dormido en su casa de Barcelona.

Soluciones para todo

No es la primera vez que ocurre sino que por lo menos ha habido dos más, la última supuso que Valverde no convocara a Dembélé para el partido perdido precisamente contra el Betis. El extremo es tan efectivo en la cancha como disperso fuera, reprendido públicamente por sus compañeros, por la directiva y educadamente también por Valverde.

El técnico, sin embargo, siempre ha encontrado solución a los problemas planteados por sus jugadores y también a la presión por la falta en el FC Barcelona de jugadores de La Masia. Rafinha incluso corrigió a su padre Mazinho cuando amenazó que su hijo se iría porque le faltaba continuidad antes de lesionarse en el Wanda Metropolitano; Denis Suárez se reivindicó en la Copa con jugadores del filial como Riqui Puig y Oriol Busquets; Aleñá ya tiene ficha profesional; y hasta el rebelde Arturo Vidal, quejoso al inicio, se ha convertido en un muy buen jugador de equipo como se advirtió ante el Espanyol. Queda por ver qué ocurre con Coutinho y Dembélé.

Débil con los débiles

A diferencia de la temporada pasada, Valverde aspira a disponer de hasta 15 futbolistas que compitan para ser titulares en los partidos trascendentes de LaLiga y la Champions. La plantilla ha respondido en los partidos más exigentes y, por el contrario, fue débil ante rivales de menor empaque: ha descontado puntos con Leganés, Betis, Athletic, Valencia, Girona y también con el fuerte Atlético.

La prioridad, consensuada por el cuerpo técnico y los jugadores, es conceder menos ocasiones y por tanto no tomar goles después de encajar 19 en 15 partidos de Liga. Ter Stegen salió inmaculado del derbi y el equipo se mostró más profundo, vertical y rápido que en jornada anteriores, sobre todo porque supo defender con la pelota o con la presión, propuesta que resulta más fácil con el recuperado Luis Suárez, amigo íntimo de Messi.

El 10 reinó en Cornellà-El Prat después del excelente juego de equipo propiciado por la mano de Valverde. El reto es que cada partido de LaLiga se afronte como si fuera una ronda de la Champions.

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