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La desgracia de Del Potro

En su mejor momento y después de superar un sinfín de percances físicos, el argentino se rompe una rótula y permanecerá otro largo periodo en la reserva: “Es un golpe duro que me deja sin fuerzas”

Del Potro es atendido de la rodilla en Shanghái.
Del Potro es atendido de la rodilla en Shanghái. Getty

En su mejor momento deportivo, después de atravesar varios desiertos en forma de lesiones y cuando todo lo malo parecía quedar atrás, ya lejano, Juan Martín del Potro volvió a tener otro desagradable encuentro con la desdicha. El argentino, de 30 años, sufrió la semana pasada un resbalón en Shanghái, mientras competía en los octavos frente a Borna Coric, y su físico recibió otro impacto de pleno. Después de pasar cuatro veces por el quirófano para reparar sus muñecas –tres intervenciones en la izquierda, una la derecha–, el argentino encajó otro golpe considerable que lo retrotrae a los tiempos oscuros, cuando sopesó dejar el tenis porque a su deseo de hacer algo grande no le acompañaban unas articulaciones demasiado frágiles.

Hasta el pasado jueves, fecha del trompazo que volvió a apartarle del primer plano y lo condujo de nuevo hacia la enfermería, Del Potro disfrutaba de un año sin igual para él. Al lustroso currículo que había configurado pese al mal de las muñecas y, en consecuencia, la vulnerabilidad de su revés, esta temporada añadió otras tres muescas significativas. Celebró en Indian Wells su primer título en la categoría de los Masters 1000, alcanzó otra final de un grande una década después (otra vez, en Nueva York) y en agosto se encaramó al tercer puesto del ranking por primera vez, teniendo incluso posibilidades reales de discutir el trono a Nadal, Djokovic y Federer.

Sin embargo, la desgracia, inevitable compañera de viaje en su trazado profesional, volvió a darle un puñetazo anímico durante el duelo contra Coric. Cuando este le tiró una dejada, en el primer set, Del Potro rectificó durante una carrera lateral y patinó; al caer, su rodilla derecha se incrustó con violencia contra el suelo y la rótula, según determinaron las pruebas médicas, se fracturó. Pese a la voluntad por continuar, el dolor le retiró. Los fantasmas regresaron y el premio de volver a disputar la Copa de Maestros, el próximo mes, se esfumó.

“Es un momento muy difícil”, expuso a través de un comunicado. “Siento mucha tristeza, es un golpe duro que me deja sin fuerzas anímicamente. Se me hace muy difícil volver a afrontar una recuperación, no lo esperaba”, agregó el de Tandil, que además de participar en la cita maestra de Londres, cinco años después de su última vez, iba a jugar previamente los torneos de Basilea y París-Bercy. Pero el infortunio, de repente, le puso de nuevo ante una encrucijada, porque asoma otra vez un horizonte grisáceo y la incertidumbre de saber cuándo volverá a empuñar la raqueta. Una vez que se determine el tipo exacto de rotura que sufre, Delpo maniobrará en un sentido concreto, con la firme intención de evitar la cirugía y apostar por un tratamiento conservador.

Evitar el quirófano, la prioridad

Desde Argentina, el diario La Nación asegura que tratará de eludir a toda costa la intervención, lo que le exigiría un periodo mínimo de baja de al menos tres o cuatro meses. Es decir, además de perderse la recta final de esta campaña sería complicado que pudiera disputar el próximo Open de Australia, en enero. De momento, una férula protege e inmoviliza la articulación del actual número cuatro, quien a lo largo de su carrera se ha retirado 16 veces de un torneo y renunció a otros tres justo antes de disputarlos, por una u otra causa. Ahora se lamenta de la rodilla, pero antes fueron otros episodios: fisura de una vértebra lumbar, hombro, desgarros musculares varios y, por encima de todo, el angustioso azote de la muñeca izquierda.

El año pasado, el ciclista Alejandro Valverde también se rompió la rótula a raíz de una caída. El reciente campeón del mundo recibió el alta médica en apenas un mes y medio, pero tardó seis meses en reaparecer. Sin un pronóstico del todo certero, el caso de Del Potro (1,98 y 90 kilos) es todavía una incógnita que, en cualquier caso, desluce el panorama del tenis masculino en tanto que el argentino ha sido el opositor más sólido a los tres gigantes: Federer, Nadal y Djokovic. A todos ellos les ha vencido –siete veces al suizo, seis al español y cuatro al serbio– y de todos ellos se ganó la admiración.

“He llorado mucho por el tenis, de alegría y de tristeza”, comentaba en una entrevista con EL PAÍS durante la última edición del torneo de Madrid. “Llegó un día en el que encontré una fortaleza interior que no creía tenerla. No sabía que yo era tan fuerte”, incidía día en aquella conversación cargada de optimismo y bienaventuranza. Ahora, por enésima vez, la torre debe rehacerse del derrumbe. Frente a la desgracia, a Del Potro le toca levantarse otra vez.

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