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Del Bosque y Toni Nadal: “Hay entrenadores muy buenos que en lo humano son catastróficos”

El exseleccionador inicia una serie de tertulias con personalidades del deporte, con el extécnico de Rafa Nadal como primer invitado. Charlan sobre liderazgo, sacrificio, compromiso y algunos nombres propios

Toni Nadal, con Del Bosque, en las instalaciones de EL PAÍS.

Los talleres de las antiguas rotativas de EL PAÍS, en Madrid, acogen el encuentro entre dos gigantes de los banquillos: el exseleccionador español de fútbol, Vicente del Bosque (Salamanca, 67 años), y el orfebre de uno de los grandes campeones de la historia del tenis, Toni Nadal (Manacor, 57 años). Tan distintos y tan iguales los dos, porque varían la expresión y la forma, pero no el fondo. La conversación, prolongada antes y después de que se active la grabadora, desprende respeto y admiración recíproca.

Vicente del Bosque. Por lo que he leído sobre ti, me da la sensación de que no somos muy diferentes, aunque luego hay matices. Creo que eres una persona austera, de esfuerzo, de trabajo. Sencillo. Has buscado siempre la simplicidad, que parece un asunto banal, pero yo le doy mucha importancia. Lo que nos diferencia es que tú has tenido un deporte individual y yo uno colectivo, y para el que lidera es muy distinto. Tú también liderabas un grupo de trabajo, pero al final el que jugaba era solo uno. Nosotros manejábamos a 25 tíos: solo juegan 11 y hay 14 que no juegan.

Toni Nadal. Pienso que tu trabajo es más difícil porque yo tuve la suerte de entrenar a un chico que, está feo decirlo porque es mi sobrino, es muy educado. Era fácil de llevar, era fácil de decirle las cosas. Yo tengo un hermano que fue futbolista y sé que en un vestuario hay problemas, y es más difícil. Tu talante le fue muy bien a la selección española y fue uno de los méritos.

D. B. No hay una receta única.

T. N. ¡Siempre lo digo! Cuando voy a dar charlas hablo sobre mi manera de entender las cosas, pero nunca pretendo ser dogmático. Yo digo: de esa manera a nosotros nos ha ido bien, pero hay gente que lo ha hecho de un modo totalmente diferente y seguramente les ha ido mejor que a nosotros. Tú has dicho una cosa que para mí es esencial, que es el tema de la exigencia. Es muy difícil triunfar en la vida si uno no es exigente. Después, creo que hay una cosa por la que somos parecidos. Recuerdo el gol de Iniesta en el Mundial de Sudáfrica, cuando te enfocaron, y tu cara era de normalidad.

D. B. Bueno, hice un gesto un poco exagerado…

Me emocioné con lo de Valverde. Que un tío de 38 gane algo así...”

VICENTE DEL BOSQUE

T. N. ¡No hombre, no! Menos que eso no se puede hacer, porque yo, que no soy precisamente un superapasionado e intento desmitificar las cosas, recuerdo que en ese gol salté, pegué un grito y mis hijos se asustaron.

D. B. Hace poco me emocioné. No sé si viste el Mundial de ciclismo, con [Alejandro] Valverde, pero fue impresionante, como tantas otras tardes con Rafa. Te juro que se me saltaban las lágrimas al verle en el podio.

T. N. A mí también me pasa a veces.

D. B. Es impresionante cómo ese tío, con 38 años, ha podido ganar esa prueba. Una vida absolutamente entregada, dedicada a lo suyo, con un sacrificio enorme. Yo soy muy de ciclismo, ¿eh?

T. N. Has nombrado el sacrificio, y yo creo que el sacrificio es cuando uno hace lo que no le gusta, en todo caso. Una vez fui a dar una charla para el Real Madrid, para la universidad que ellos tienen, y Emilio Butragueño me preguntó lo mismo. Me habló sobre el sacrificio de Rafael, y yo le dije que no: '¡hombre, sacrificio, no! Rafael se ha esforzado en la vida, pero no creo que lo de él haya sido un sacrificio'. Rafael ha tenido siempre la suerte de hacer lo que le gusta. Recuerdo que hace unos años contaste una anécdota. Tú querías hacer una cosa y te vinieron Puyol, Xavi y no sé quién más, y te dijeron: 'míster, yo creo que esto deberíamos hacerlo de un modo diferente'. Y tú dijiste: 'pues perfecto, vamos a hacerlo diferente'. Yo se lo conté a Rafael y al equipo: 'mirad lo de Del Bosque, que no solo aceptó que los jugadores quisieran hacer algo diferente de lo que él había expuesto, sino que, además, lo cuenta'.

D. B. Bueno, es que nosotros debemos saber escuchar.

T. N. Ya, pero mi hermano tuvo a según qué entrenador, que no voy a decir el nombre…

D. B. Pero no es un asunto de debilidad.

T. N. ¡Al revés! ¡De fortaleza!

Vicente del Bosque y Toni Nadal se saludan tras la conversación. ampliar foto
Vicente del Bosque y Toni Nadal se saludan tras la conversación.

D. B. Es muy importante que los jugadores crean que son ellos los que mandan, pero que se haga lo que tú quieres. Eso es lo más importante.

T. N. Decía Howard Gardner que lo importante para el que lidera es hacerle comprender al que tiene que hacer las cosas que debe hacer aquello que tú quieres. Y ahora te voy a hacer una pregunta: ¿Qué pensasteis cuando perdisteis el primer partido del Mundial 2010 contra Suiza?

D. B. Fue un momento muy doloroso, pero no podíamos cambiar en ese momento ni renunciar a aquello en lo que creíamos. Desde Barcelona nos decían que quitáramos a Xabi Alonso y desde Madrid nos decían que quitásemos a Busquets. Nos mantuvimos firmes y al final ganamos, pero también porque tuvimos mucha suerte.

Parece que solo hace las cosas bien el que triunfa y eso no es cierto”

TONI NADAL

T. N. Sí, siempre es necesaria. Yo, cuando veo repetido el partido de Rafael contra Federer en Wimbledon, en 2008, todavía veo alguna bola que hubiera podido cambiar el signo de la victoria. Todavía me pongo tenso.

D. B. Es algo que vosotros habéis hecho desde que empezasteis. Yo me acuerdo de Indurain, cuando al decir que había subido los puertos lo hacía en plural. Decía: ‘tenemos que subir…’ Y detrás estaban Echávarri y Unzue. Tú has estado detrás de Rafa y lo has modelado.

T. N. Hombre…

D. B. No, es que es verdad. Has sido una motivación tan grande para él… Esa lucha, ese no dar una sola pelota por perdida, y luego también el comportamiento cuando ha perdido. Y pongo también el ejemplo de David Ferrer. Yo cuando voy a dar una charla por ahí pongo generalmente el ejemplo de los dos. Rafa es Rafa y David ha ganado mucho también, pero sobre todo son muy parecidos en la actitud que han tenido en cada bola.

Jugando yo era igual de listo que Guardiola, pero Pep veía todo el espacio”

TONI NADAL

T. N. Sí, y tanto. Yo siempre pongo de ejemplo a David, porque ensalzamos demasiado al que gana siempre y a veces nos olvidamos de otra gente. Parece que solo hace bien las cosas el que triunfa y no es así. A ambos, tanto al uno como al otro, lo que más les caracteriza es el compromiso con lo que hacen. Es lo que les exijo siempre a mis hijos. A mí me gusta mucho hacerles discursos cuando les acompaño al colegio por las mañanas. Cada día les hago uno nuevo y a veces les miro por el retrovisor y le veo al pequeño hacer: puff... Mis comentarios van en dos sentidos. Primero, en la necesidad de mejorar. Un día pasábamos por una zona con fincas rústicas y les decía: ¡Mirad aquellas ovejas! Una está comiendo, otra tomando el sol y otras en grupo. Ayer hacían exactamente lo mismo y mañana, cuando volvamos a pasar, harán lo mismo. En la vida, tú puede elegir si quieres mejorar o no. En la vida, lo principal es mejorar, y después está el cómo lo haces, que está relacionado con el compromiso. Si no te comprometes es muy difícil. Esto es lo que le exigí siempre a Rafael y él lo interiorizó totalmente.

D. B. Sí, el sentimiento de pertenencia a un deporte, porque habéis sido unos apasionados del tenis y lo habéis defendido, y nosotros hemos hecho lo mismo con el fútbol. Es nuestra pasión. Tengo un sentido de pertenencia hacia el Madrid, pero todavía uno mayor hacia el fútbol.

Has sido una motivación grande para Rafa y lo has modelado”

VICENTE DEL BOSQUE

T. N. Y hay otro compromiso: el compromiso con la vida. Cuando era pequeño, a Rafael le exigía que cada entrenamiento fuera como una final, porque eso significaba un compromiso con lo que estaba haciendo. No puede ser que vayamos a medio gas y después queramos el día de la final… No. El compromiso es diario.

D. B. Es donde hay que poner más el acento. El tenis, además, es un deporte que requiere de mucha técnica, ¿no? Y la técnica es un poco ortodoxa. Antiguamente no se veía a nadie dar un revés con las dos manos, ¿no?

T. N. No, empezó sobre todo con Björn Borg.

D. B. Sí, empezó él, ¿verdad? Yo creo que la técnica, en cualquier juego, es vital.

T. N. Sí, pero yo a los entrenadores de la academia de Manacor les digo que prestan mucha atención a la técnica. Al final, a mí me sorprendía cuando me decían que Guardiola era muy listo. Yo les decía que yo era igual de listo que él, pero yo cuando tengo que parar el balón lo tengo que mirar... ¡y encima se me escapa! Y, en cambio, él tenía la capacidad para ver todo el espacio. La técnica le permite hacer eso.

Del Bosque y Toni Nadal posan tras la charla. ampliar foto
Del Bosque y Toni Nadal posan tras la charla.

D. B. Y luego hay otro entrenamiento basado en la repetición. No hay mejor aprendizaje que el de la repetición. Aunque parezca que no, en el fútbol también, ¿eh?

T. N. Yo distingo dos cosas: repetición y reflexión. Si repites sin reflexionar, normalmente no va bien, y si solo reflexionas, generalmente te quedas solo en lo que soy yo, un entrenador.

D. B. Nosotros tuvimos uno en el 74, Miljan Miljanic, que funcionaba a partir de la repetición. Hacíamos una acción combinativa y la repetíamos una y otra vez, una y otra vez… Si ahora les dices a los futbolistas que hagan algo así te mandan a la porra a los diez minutos…

El mundo ha cambiado. El técnico debe ser también profesor”

TONI NADAL

T. N. El mundo ha cambiado.

D. B. Lo hacíamos con una obediencia absoluta, porque él creía en eso, y la verdad es que era un muy buen entrenador. Era un hombre cultivado, que daba gusto estar con él. Ahora en muchos casos nos convertimos en entrenadores de fútbol y no somos nada, pero el entrenador tiene que ser también un poco...

T. N. Un poco profesor.

D. B. Sí, porque la otra tarea del entrenador afecta a los comportamientos humanos y las relaciones personales. Por eso decía antes que es difícil que en un vestuario haya una buena convivencia, porque eliges a 11 y los otros 14 están endemoniados. Pero tú no puedes ir a decirle: ‘oye, mira, no juegas por esto’. No puedes desgastarte todos los días dándoles explicaciones a los que no juegan.

T. N. ¿No les dabas explicaciones a los que no jugaban?

D. B. Muy pocas, y eso que cuando era jugador pensaba que cuando yo fuera entrenador las daría. Eso es un error.

Tengo un sentido de pertenencia al Madrid, pero aún más al fútbol”

VICENTE DEL BOSQUE

T. N. ¿Sí?

D. B. No es fácil. Nosotros teníamos algún jugador que te ponía una cara… Era imposible de dominar. Le decía muchas veces por lo bajini: no te cabrees conmigo… Y nos pasó también con Iker. Lo quitamos no porque tuviéramos nada contra él, al contrario; le hemos visto crecer desde los nueve años, a su padre llevándole a entrenar todos los días desde Móstoles, y ha jugado 167 partidos con la selección, así que quitarle… No vi el momento oportuno para decírselo antes, sino que lo hice después y él debía entenderlo porque al final, todos tenemos el mismo objetivo, que es ganar.

T. N. No lo tengo tan claro.

D. B. Hombre, el objetivo es ese, otra cosa es el camino que elijas para conseguirlo.

T. N. El objetivo final del grupo sí, pero el objetivo particular de cada uno es triunfar individualmente. Yo entiendo que si yo soy el segundo delantero de un equipo y el que está por delante de mí marca un gol… Si es la final quiero que lo marque, pero si no prefiero que lo marque otro.

Del Bosque y Toni Nadal: “Hay entrenadores muy buenos que en lo humano son catastróficos” ampliar foto

D. B. Yo creo que debe haber un sentimiento de generosidad, porque al final la generosidad siempre es rentable.

T. N. Sí, sin duda. Por cierto, ¿Cuál fue la mayor satisfacción que tuviste como jugador?

D. B. Estar 36 años en un mismo club. Entré de niño y salí de director de la cantera. Tuve el liderazgo moral de gente tan estupenda como Don Santiago Bernabéu o Luis Molowny. Fui profesional, luego entrenador y estuve 17 años en la ciudad deportiva, con chavalines, y para mí esa fue la etapa más bonita.

A Rafael le exigía día a día como si fuera una final. El compromiso”

TONI NADAL

T. N. ¿Y cuándo supiste que serías un buen jugador?

D. B. Yo nunca pensé que iba a ser jugador. Veía a los del Salamanca paseando por la ciudad mientras yo iba al instituto, y me decía: ‘joé, yo quiero ser como ellos’, pero no pensaba que fuera a serlo. Una vez que estuve aquí en Madrid, los dos primeros años, ya pensé: creo que me puedo ganar la vida con esto.

T. N. ¿Y qué destacarías sobre tu trabajo como entrenador?

D. B. He sido, dentro de lo que cabe, exigente y a la vez flexible. Y creo que no nos ha dado mal resultado. Hay algunos que son muy buenos técnicos y en lo deportivo, pero que en lo humano son catastróficos.

T. N. ¿Cuál ha sido el mejor jugador español que has visto?

D. B. Actualmente Messi, sin ninguna duda.

T. N. No, no, digo español… Yo, por ejemplo, soy del Barcelona, pero a la vez soy un firme defensor de Raúl. A mí me encantaba. Me gusta la gente que es lista cuando juega.

D. B. Hemos tenido unos cuantos héroes... Raúl fue fantástico, y fíjate que ha experimentado un gran cambio; ahora es un tío cariñoso, pero antes era muy severo. Ese sí que era exigente, consigo mismo y con todo lo que le rodeaba, y no era mala cosa. Le cambió mucho su experiencia en el extranjero. Mira, para no hablar de los actuales, siempre digo que Hierro y Pirri fueron muy completos. Eran tíos que defendían, construían y metían goles. Para mí, mejores que Beckenbauer. Este era exquisito, pero los otros dos eran unos fenómenos, dos jugadorazos.

En el deporte debe haber generosidad. Esta es siempre rentable”

VICENTE DEL BOSQUE

T. N. En su día le hice esta misma pregunta a Cruyff y, ¿sabes qué me dijo?

D. B. Que el mejor era Di Stéfano... Porque lo hacía todo.

T. N. Eso es. A Johan le gustaba porque Alfredo era capaz de interpretar el juego mejor que los demás. Era de esos a los que le gustaba pensar. También le pregunté cuándo supo que él sería tan bueno, y me dijo: ‘yo, desde que era un niño, siempre fui muy bueno’. Pero ojo, no me lo dijo con chulería, ¿eh? Era un personaje.

D. B. Hombre, era el mejor del barrio...

T. N. Y después está Leo Messi, claro.

D. B. Impresionante, impresionante. ¡Cómo juega!

T. N. Yo no sé si es mejor que Maradona o no... Pero este tenía una dificultad extra: antes pegaban más que ahora.

D. B. Es que antes no había cámaras, no se enteraba nadie. Ahora te pillan por nada.

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