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Cómo correr: de vuelta a los orígenes

La gesta de Kipchoge y el reto de bajar de las dos horas en el maratón alimentan el debate sobre las técnicas de carrera

Corredores durante la prueba de maratón de Berlín.
Corredores durante la prueba de maratón de Berlín. Bongarts/Getty Images

Quien logre bajar algún día de las dos horas en maratón será sin duda un atleta excepcional. A posteriori los científicos intentarán, cada uno desde su disciplina, explicar cómo se logró la hazaña. Además de las cualidades del atleta, muchos factores entran en juego: topografía del maratón, ambientales (temperatura, humedad, viento), forma de correr, estrategia en la carrera, dieta, entrenamiento y vestimenta (incluyendo el calzado), entre otros. Puede pasar mucho o poco tiempo hasta que se logre. Por si acaso, dos de las grandes marcas de calzado deportivo ya han lanzado campañas encaminadas a reclamar su parte en esta hazaña; al menos en el subconsciente de millones de runners. Eliud Kipchoge participó el pasado año en la que organizó Nike. Culminó, de momento, con un maratón organizado a medida, fuera de circuito mundial. Se corrió en el circuito de carreras de Monza y se intentó buscar, más allá de lo permitido por la IAAF, condiciones óptimas para bajar de dos horas. Eliud logró correr en 2h 00m 26s —este domingo batió el récord mundial en Berlín con 2h 01m 39s—.

Sin llegar a esos extremos de intentar atar todo al máximo, existe desde hace años una zona de convergencia entre fisiología y biomecánica. Se llama eficiencia energética o lo que es lo mismo, ¿cómo correr para optimizar el ratio entre el consumo de oxígeno y el trabajo desarrollado? Hace años, cuando aún no se bajaba de 2h 07m, se sabía que cada atleta tenía una amplitud de paso óptima, en la que corría de forma más económica. Es decir, con un menor consumo de oxígeno. Pero cuando se quería valorar el peso de otros factores, como la inclinación del tronco o la amplitud de la fase de frenado, las cosas no siempre cuadraban y se atribuía a una gran variabilidad entre atletas.

No obstante, con el cambio de siglo aumentaron los locos que corrían con calzados sin entresuela o incluso descalzos. La única forma de practicar de manera segura el barefoot running era volver a los orígenes. A copiar la forma olvidada de correr de nuestros ancestros, que practicaban la caza por persistencia. Es una forma de correr menos agresiva, que aprovecha al máximo las capacidades de amortiguación e impulsión en consonancia con una eficiencia energética. Algunos la denominan como Pose Technique. Básicamente se intenta correr pisando de planta o ante-pie, con pequeñas fases de frenado, un poco sentado al pasar por la vertical del apoyo y aumentando algo la frecuencia de pasos. Se suele dar como referencia para practicar esa forma de correr ajustarse a tres pasos en cada segundo. De esa manera se limitan las amplitudes de paso pero evitamos el impacto brusco que se produce al talonar de forma ostentosa y con una gran fase de frenado.

Cómo correr: de vuelta a los orígenes

El éxito del artículo de Lieberman en Nature en 2010 (Patrones de pisada y fuerzas de impacto en corredores descalzos habituales versus corredores calzados) unido a la polémica generada incluso entre prestigiosos biomecánicos (Benno Nigg) acabó mostrando que quizás no estaban tan locos quienes practicaban el barefoot running. Todo ello contribuyó a replantearse lo que se consideraba la forma correcta de correr. Entre la élite, gracias también al mayor peso que cobró el entrenamiento de fuerza, empezaron a surgir corredores que eran capaces de correr toda una maratón con pisada de medio-pie o incluso de ante-pie. Dejó de estar mal visto el correr sentado y se empezaron a acortar las fases de frenado y aumentar las frecuencias de paso.

Este verano se han publicado los resultados del análisis biomecánico de los finalistas en el maratón del Mundial de Londres de 2017. Son totalmente coincidentes con lo dicho. Incluso en las frecuencias de pasos (3,05 de promedio en cada segundo en el kilómetro 30 y 3,02 en el 40). Además muestran que se minimizan las variaciones en la técnica de carrera debidas a la fatiga. Eliud Kipchoge nos ha mostrado en Berlín una estrategia de pensar en su propia carrera, corriendo de menos a más mediante una técnica totalmente resistente a la fatiga.

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