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Charlyn Corral: “Empecé a ganar mis primeros sueldos cuando tenía 23 años”

La campeona goleadora de la Liga Iberdrola reprocha el escaso interés de las marcas deportivas en el fútbol femenino en México

Charlyn Corral
Corral durante la pretemporada con el Levante Femenino.

La mejor futbolista de México no tiene quien le patrocine sus botines. Charlyn Corral (Ecatepec, 1991) ganó, a pulso de 24 goles en la temporada, el trofeo de máxima goleadora, el pichichi, en la Liga Iberdrola. En el inicio de su cuarto año con el Levante, se ha ganado el lugar como una de las capitanas del equipo. Desde los 13 años ha vestido la elástica absoluta de México y busca clasificar a su país al Mundial del próximo año. Sus éxitos, junto con la mayoría de sus compañeras, no están cobijadas por el auspicio de una marca deportiva.

Pregunta. ¿Cómo se forja una goleadora?

Respuesta. Con constancia. He tenido el don del gol porque siempre he sido delantera. Es algo que se disfruta, cuando vas creciendo te vas dando cuenta que debe ir combinado de un trabajo en equipo. Influyen la parte mental y, en ese sentido, me he convertido en una jugadora más madura. He mejorado en la parte defensiva y física.

P. ¿Qué opina de que usted es la primera mexicana en ganar el pichichi? Un trofeo que también ganó Hugo Sánchez en España

R. Es algo histórico. Es bonito dejar huella. Eso va a ayudar a que el fútbol femenino crezca porque sé que este logro, sin duda, va a abrir puertas a más mexicanas. Ya sea en la Liga española o en otras Ligas. Eso es lo más importante para romper esas barreras porque no se conoce mucho la calidad de las jugadoras mexicanas. He demostrado que el talento existe y que se nos caracteriza ser trabajadoras.

P. ¿Qué le pareció el desempeño de la selección sub 20 de España?

R. El trabajo que se está haciendo en España, en las selecciones femeninas inferiores y mayor, es muy bueno. Casi todas las jugadoras que estuvieron en el Mundial sub 20, que llegaron a la final, están consolidadas en sus equipos, unas no tanto porque tienen mucha competencia en sus equipos. Están siguiendo un proceso, se está trabajando igual en las categorías mayores e inferiores. A mí no me sorprendió, ya sabía que estaban haciendo las cosas bien.

P. ¿Qué debería emular México a España?

R. La Liga mexicana está creciendo. Todavía sabemos que falta bastante: hay que crear las canteras como sucede con los hombres que cada vez las niñas, desde más pequeñas, tengan una disciplina y que ya tengan como meta llegar al primer equipo. Eso todavía no pasa. Que con el tiempo también se permitan a las jugadoras mayores [El reglamento impide a los clubes tener a más de cuatro jugadoras mayores de 24 años]. Me he dado en cuenta de que cuando ya pasas de los 23, y llegas a los 25 maduras bastante como futbolista. Creo que son los mejores años de una futbolista. Y eso, sin duda, hará que la Liga tenga más nivel.

P. A la distancia, ¿cómo valora la Liga femenina de México? Luce como uno de los proyectos más sólidos en América Latina.

R. Como proyecto está bastante bien. Ha sido lo mejor que se ha podido hacer en muchos años. Me puse muy feliz de que se creaba la Liga porque muchas jugadoras la estábamos esperando. Y hoy en día estoy contenta de saber que tengo la posibilidad de, si quiero, regresar y jugar en casa. Poco a poco van a llegar los patrocinios. Ahora ya se está ganando un respeto en Latinoamérica, no me imagino en unos años lo que puede llegar a ser.

P. ¿Tuvo muchas compañeras que, al no recibir un sueldo, dejaron el fútbol?

R. Sí, tristemente hubo muchas generaciones perdidas de jugadoras que tenían muchísimo talento, pero que sí tuvieron que decidir seguir en la escuela o meterse a trabajar porque no había posibilidades. En mi caso tuve que ir a muchos campeonatos nacionales, de todas las categorías, y la verdad que ahí había un buen nivel, pero eso solo ocurría una vez al año. Sí era difícil ser constante, mantenerte en ritmo.

P. ¿Hasta qué edad empezó a vivir del fútbol?

R. Después de que me gradué de la universidad, ya fue cuando me dediqué de lleno al fútbol. La forma en cómo me pagaban, entrecomillas, pues era con la educación porque tuve beca deportiva en el Tecnológico de Monterrey. Tuve beca completa en Estados Unidos y ahí fue donde me gradué. Una vez graduada, empecé a recibir mis primeros sueldos cuando tenía 23 años en el 2014, en mi primera experiencia profesional en Finlandia. Era ganar para compensar y vivir al día, no se podía ahorrar. Sigue siendo difícil porque todavía no se puede decir: a esto me voy a dedicar. Todavía los sueldos son muy bajos.

P. En este diario publicamos un reportaje sobre la relación entre estudios universitarios y fútbol en el caso de las futbolistas. ¿Usted también logró ver en la universidad la mejor manera para mantenerse en el fútbol y, después de un tentativo retiro, tener una fuente de ingresos? En el caso masculino, hay muy pocos futbolistas con pasado universitario.

R. Así es. En las mujeres pasa al revés. Para los hombres es difícil compaginar las dos cosas. Para las mujeres no es fácil, pero sabíamos que estudiando y jugando podíamos obtener esas oportunidades de entrenar diario, de hacerte una disciplina. Lo difícil era eso. Pocos clubes le daban seriedad al fútbol femenino. De repente no se entrenaba, no había tantos torneos. De niña decidí estudiar porque era más fácil continuar con el alto rendimiento.

P. ¿Usted tiene patrocinador de botines?

R. No. Suena un poco… Curioso por todo lo que he hecho este año... Pues no tengo.

P. ¿Por qué cree que no se acerquen a usted o o a varias de sus compañeras?

R. Se me hace muy triste. Es una tontería que no quieran apostar más por nosotras que estamos representando a un país, suena un poco ilógico. Muchos patrocinadores no tienen el interés por falta de información, no se meten a ver qué hemos logrado, qué hacemos. También por falta de creatividad, creo que en el fútbol femenino y con las futbolistas se pueden hacer muchísimas más cosas para promocionar la marca o simplemente por no intentar. Las marcas deben ser más valientes e innovar. En ese sentido las marcas no se arriesgan.

P. ¿Usted qué piensa de la frase “ellos se imaginan cosas chingonas y ellas las hacen”?

R. Ellos también lo han hecho. No me voy mucho con eso de comparar, los hombres han logrado muchas cosas. Nos gustan esos retos grandes. De salir de nuestra zona de confort. Ellos sueñan, nosotras también tenemos sueños que cumplir. No compararía porque somos México y buscamos lo mismo.

P. Hace algunos años, Maribel Domínguez, su paisana, abrió camino para las mexicanas en el mundo, incluso pidió permiso para jugar en un equipo masculino de segunda división en su país, ¿a usted no se le ocurrió hacerlo?

R. No, de más chiquita, sí. Cuando mi hermano [George Corral] empezó a entrenar en Pumas, en alto rendimiento, pues sí me ponía tristeza de que yo no tenía ese tipo de oportunidades. Yo no quería ser futbolista profesional, yo solo quería entrenar y jugar. Me afectaba que no me dejaban entrenar. Ya más grande fui realista al saber que es difícil competirle a un hombre por características fisiológicas, en lo técnico y en goles se les puede competir.

P. En octubre, la selección de México se juega el Premundial. ¿Será un ahora o nunca?

R. Es un momento crucial porque al final tenemos ese reto de estar en el próximo mundial Para mi generación, la de Kenti Robles y Naye [Rangel], las que somos las veteranas, puede ser nuestro último Mundial. Nunca sabes qué puede pasar dentro de cuatro años y nosotras lo estamos viendo así. Es muy importante para nosotras estar en ese Mundial, nos encontramos en una edad muy importante como futbolistas, sobre todo porque vienen pisando fuerte las otras generaciones.

P. ¿Usted y el Levante están conscientes de que Charlyn Corral puede irse, cuando lo decida, del club? Hace poco rechazó una oferta del Atlético para quedarse en el Levante.

R. Sí, soy muy consciente y también el club. Este año decidí quedarme en el Levante por todo lo que está haciendo. Tengo en la mente en que este año va a ser el mejor de todos por los fichajes que hubo, por todo lo que está invirtiendo el presidente en el proyecto femenino. La verdad que un club como el Levante merece estar en lo más alto. Al final de una temporada muchas cosas pasan. Y si tienes que cambiar de club, pues es algo normal. Voy temporada por temporada. El Levante es consciente que yo tengo, en algún punto, ganas de regresar a mi país, con mi gente.

P. A los 13 años jugó en el equipo mayor de México. Desde ese momento, no ha parado. ¿No cree que debutar tan joven limitó su infancia?

R. Sí, fue algo duro. Inclusive ahora que tengo casi 27 años pues te cuestionas muchas cosas: de si estuvo bien o mal que adelantaran tu proceso porque hubo muchas cosas que, como niña, no pude vivir. Desde muy niña ya estaba en los reflectores, acostumbrada a la presión y cargando una losa que no me correspondía. Siempre tenía que cumplir con la escuela. Era mucho estrés para una niña. En ese momento pensaba en ir al cine y no lo podía hacer. Hoy pienso que todo pasó por algo. Me hizo madurar, valiente de agarrar mis cosas e irme. Me ayudó mucho a lo que soy ahora.

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