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El difícil encaje de Coutinho

Valverde busca la manera de que se asocien sus cuatro delanteros después de contrastar la efectividad del velocista Dembélé

Moyano y Coutinho, en la disputa por un balón en el partido del sábado. Ampliar foto
Moyano y Coutinho, en la disputa por un balón en el partido del sábado. AFP

Han aumentado los recursos del Barça, dispone de una plantilla y por tanto de un banquillo mejor, y Valverde puede jugar con las alineaciones y ser más flexible con sus planteamientos, sobre todo durante los encuentros, como se ha advertido en la Supercopa de España y en los dos partidos de Liga. El entrenador supo encontrar fórmulas distintas para sustituir a Neymar y ahora busca soluciones a la partida de Iniesta. Las opciones son de todas maneras tan diferentes que no se sabe si el técnico prefiere confundir al rival o todavía no ha dado con el encaje de Dembélé y Coutinho, los dos futbolistas que acostumbran a entrar precisamente en la formación por Iniesta y Neymar.

Robert Fernández, exsecretario técnico azulgrana, afirmó en BeIN Sports: “Siempre he pensado que Coutinho es Andrés” [Iniesta]. Jugó el brasileño como interior izquierdo en el Nuevo Zorrilla y tuvo poco peso en el equipo y en el juego, condicionado por la presencia en la misma banda como extremo de Dembélé. La mezcla no funcionó e incluso incomodó a Messi, que partió desde la derecha como 7. A la que el argentino se ubicó de media punta y Dembélé cambió de costado, llegó el gol del francés, decisivo para suerte del Barça en Valladolid. La variación ya se aplicó y resultó en la Supercopa de España, igualmente decidida por un tanto del delantero internacional de Francia.

Aunque se discute sobre su capacidad de asociación, Dembélé es un velocista desequilibrante y directo, un delantero con vida propia que no necesita pasar por la taquilla de Messi. Ambidiestro, se equivoca a veces en la toma de decisiones y a cambio tiene facilidad para el disparo y marca goles, recuperado de la lesión que sufrió hace un año en Getafe. Valverde ha apostado por Dembélé, decisión que ha llevado a Coutinho a jugar de volante cuando parece más cómodo como delantero, sobre todo por su facilidad para disparar y marcar y también porque su juego vertical le impide combinar frecuentemente con Luis Suárez y Messi.

A los cuatro delanteros les cuesta acoplarse en un momento en que Luis Suárez todavía no está en forma después de la disputa del Mundial. El partido de Valladolid obliga a reparar en la incomodidad entre Dembélé y Coutinho para formar en el mismo costado, agravada porque limita el recorrido de Jordi Alba, y por otra parte, reincide en un viejo asunto como es la posición de Messi y en la mirada defensiva de Valverde, muy dispuesto al 4-4-2, cuando el equipo no tiene la pelota, una de las claves después de la huida de Neymar. El laberinto ofrece incluso la posibilidad de jugar un 4-2-3-1, en lugar del 4-3-3, con: Rakitic-Busquets; Coutinho-Messi-Dembélé; y Luis Suárez.

Muchas opciones en el once titular y también varias posibilidades en los cambios, que no parecieron muy acertados en Valladolid. Habitualmente lúcido, Valverde tardó en cambiar a Luis Suárez y Coutinho y no se entendió la entrada ni el puesto de volante que ocupó Arturo Vidal. A falta de control, circunstancia que quizá avalaba la presencia de Arthur, los azulgrana se defendieron mal en una cancha tan impracticable que a fin de cuentas permitió a los jugadores justificar su actuación en el Nuevo Zorrilla.

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