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El foco del Barça está puesto en Luis Suárez

El uruguayo, socio preferido de Messi, atrae a propios y extraños por sus goles o por su particular físico y carácter

Luis Suárez, en el duelo ante el Alavés en el Camp Nou / En vídeo, previo entrenamiento del Barcelona antes de su encuentro con el Valladolid (ATLAS)

Hay muy pocos jugadores que sean más observados que Luis Suárez. Los defensas se las tienen siempre tiesas con el uruguayo, detestado por la hinchada rival, que advierte falta en muchas de las maniobras del 9; le vigilan los árbitros, que le saben tan capaz de burlar la ley como de morder a un contrario como Chiellini si se trata de defender la pelota y la zamarra de Uruguay. Y no le quitan el ojo de encima sus propios seguidores, porque no para de marcar goles o no hay manera de que encuentre la portería, delantero de rachas como es también en el Barcelona. No es casual que su mayor valedor en el Camp Nou fuera Luis Enrique después de ser propuesto por Zubizarreta.

Al Luis Suárez goleador se le ríen todas las gracias, decisivo en los últimos títulos alcanzados por el Barça, ariete estupendo cuando remata de primera, siempre punzante y goleador en estadios exigentes. Las virtudes se convierten en defecto cuando no encuentra el marco contrario porque entonces se pregunta por su aspecto, su carrocería, su peso, como si la puntería fuera cuestión de kilos, circunstancia que irrita especialmente a los técnicos del Barcelona.

El sexto artillero del club

“Luis es corpulento, tiene un físico potente, nunca le vi chupadito ni fino”, advertía Luis Enrique antes de remachar con sorna ante las preguntas de los periodistas: “Igual le hacemos una liposucción”. Menos irónico es Valverde, requerido también por su jugador después del partido contra el Alavés: “A veces le cuesta un poco al inicio, y hay que tener en cuenta que hace poco que llegó por la disputa del Mundial. Sabemos cuál es su ritmo y lo que nos da Luis Suárez”.

El delantero centro del Barça cumplió el pasado sábado su partido 200, ha dado 77 asistencias y marcado 152 goles, una cifra que le convierte en el sexto mejor artillero del club, a solo seis del quinto, Josep Escolà (158) —Messi, el primero, totaliza 554-. La cuenta de Luis Suárez es excelente y su media llega al 0,76 por partido desde que fichó por el Barça: 16 goles en la Liga 2014-2015; 40 en 2015-2016; 29 en 2016-2017 y 25 en 2017-2018. Hasta 59 tantos contó en 2015-2016. La estadística del uruguayo es tan buena en la Liga como mala en la Champions: no mete un gol en campo contrario desde el 16 de septiembre de 2015, en Roma. El Barça no gana curiosamente el torneo continental desde Berlín 2015.

El equipo confía en el charrúa y sabe, además, de su sociedad con Messi. Hoy forman una pareja indivisible dentro y fuera del campo, siempre juntos, más incluso ahora con Valverde que en tiempos de Luis Enrique. El técnico extremeño acercó el 10 al 9 y la fórmula funcionó estupendamente en la Liga y en la Copa del Rey.

A pesar del desgaste físico que supone su fútbol, Luis Suárez se bate con fiereza a los 31 años. No solo son los goles que cuentan los espectadores , sino sus desmarques, sus diagonales o juego de ruptura, su lucha cuerpo a cuerpo y habilidad para ganar la posición, una competitividad que le ha garantizado un excelente contrato hasta 2021, el mismo año que termina Messi y se acaba también el mandato del presidente Bartomeu.

El peso de Rakitic

Valverde quiere a jugadores que garanticen victorias como Luis Suárez y Rakitic, un centrocampista pretendido por el París Saint Germain. “Yo soy el entrenador y quiero tener a los mejores jugadores, e Iván lo es. Sabe cómo jugamos y está involucrado con el equipo y con el club. No estamos aquí para hacer un negocio con un jugador, sino para ganar y para que la sala de trofeos sea cada vez más grande”.

Al igual que Rakitic, Luis Suárez es un peso pesado del Barça. A veces le cuesta arrancar, como en su estreno azulgrana, cuando estuvo siete jornadas sin anotar en 2014. También le costó entrar en juego la temporada pasada por las molestias que le provocaba un quiste de Baker. Y ahora, sin apenas pretemporada y después de una dura Copa del Mundo en la que marcó dos goles y dio una asistencia, necesita tiempo para ponerse en forma. Y carece de competencia alguna porque los recambios son Munir y Alcácer, quien negocia una cesión con el Borussia Dortmund.

Luis Suárez se sabe mirado por propios y extraños —también de forma sospechosa por algún directivo de su propio club—, dispuesto a revindicar su cartel de goleador en el Barça por encima de su amistad con Messi. Nada le distrae, con o sin balón, porque solo tiene el foco puesto en la portería contraria, ahora mismo en la del Valladolid, defendida por un buen conocido suyo con quien entrenó muchos días en la ciudad deportiva Gamper: Jordi Masip.

Ezkieta y Masip, dos porteros protagonistas

Jasper Cillessen no estará hoy en el banquillo del Barça por un esguince intercostal que le tendrá de baja un mínimo de dos semanas. El sustituto del holandés será Jokin Ezkieta, un portero navarro de 22 años y 1,93 metros, formado en Osasuna y que en 2015 recomendó Juan Carlos Unzue, ayudante de Luis Enrique, aunque no se incorporó al Barça por la sanción FIFA hasta 2016. Ezkieta jugó con el filial en Segunda B, también en el Sabadell y la temporada pasada se alineó dos partidos con el Barça B en Segunda A.

Jordi Masip, el meta del Valladolid, también tiene pasado barcelonista. Incorporado en 2004, fue el tercer portero del Barça en 2014-15 y Luis Enrique le hizo debutar en la Liga y la Copa.

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