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¡Ya hemos llegado!

Siempre escuchamos aquello de que “del segundo nadie se acuerda” y “las finales no se juegan, se ganan”... Mentira todo

Las jugadores de la selección sub-20, a su llegada a Madrid.
Las jugadores de la selección sub-20, a su llegada a Madrid. EFE

Hace años, perder esta final mundialista sería imposible porque llegar a jugarla era impensable. De la utopía se pasó al sueño, de ahí a la posibilidad y de ésta a la realidad. ¡España es subcampeona del mundo!

Siempre escuchamos aquello de que “del segundo nadie se acuerda” y “las finales no se juegan, se ganan”... Mentira todo. Del segundo se acordarán ellas, sus familias y millones de personas que se ilusionaron con esta selección. Con especial atención a las miles de niñas que ya crecen con referentes.

Y las finales se ganan... o se pierden, como cualquier otro partido y como cualquier otra cosa en la vida; pero se disfrutan y se afrontan, y eso hizo España. Salió a por esa victoria, a por ese título mundial, y lo hizo con dominio del balón, con presión, con ataque. Se intentaba construir desde atrás, las centrocampistas se adueñaron del balón, se combinaba el toque con el desplazamiento largo, se era incisivo en bandas, se tiraba desde fuera, se llegaba dentro... pero el balón no entró. En esos primeros 30 minutos España se gustó pero después se despertó Japón y todo cambió. Tocó sufrir antes del descanso, y después del segundo gol, Japón lo dejó todo muy claro. No solo es el talento, también su intención con cada pase y en cada control, su organización, su trabajo colectivo y sus estrellas, porque alguna de esas jugadoras japonesas es capaz de hacer que todo parezca muy fácil.

Después de las lágrimas y tristeza de las primeras horas vendrá la valoración de todo el camino, y ahí España gana seguro: retransmisión de partidos por televisión y radios, portadas en los grandes periódicos deportivos, crónicas, artículos y entrevistas en cualquier otro medio informativo, presencia del presidente del Gobierno, apoyo de la Casa Real... El fútbol femenino español ha ganado su Mundial particular y eso no nos lo quita nadie.

Lo voy a escribir en mayúsculas para que quede más claro: ¡YA ESTAMOS AQUÍ, YA HEMOS LLEGADO!

Y ahora empieza una nueva temporada, con una Liga más competitiva y con mayor apoyo de los clubes a su sección femenina. Esa será la clave para que nuestras jugadoras no tengan que irse a jugar fuera sin renunciar a competir al máximo nivel, a luchar por títulos, a jugar con y contra las mejores. Queremos una liga profesional, donde todas puedan ser futbolistas, con unas condiciones acordes a lo que representan, la élite de nuestro deporte. El convenio colectivo está en camino, al igual que el próximo Mundial absoluto, Francia 2019. Esa será la próxima gran cita (después del Mundial sub-17 de noviembre en Uruguay), la próxima oportunidad de consolidar el fútbol femenino, de acercarlo a más gente, de generar ilusión...

P.D. (para las jugadoras): esta derrota será vuestra motivación para el futuro y también para miles de niñas a las que habéis ilusionado. Volveréis a sonreír y ganaréis mucho.

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