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El Real Madrid se encomienda a las jóvenes promesas

El club blanco, en un mercado sometido por la inflación, ha girado su modelo de gestión y desde 2013 ha invertido en torno a 330 millones por 22 jugadores de entre 16 y 23 años

Vinicius Júnior, durante su presentación.
Vinicius Júnior, durante su presentación. AP

Cuando Florentino Pérez presentó su candidatura a la presidencia del Real Madrid en el año 2000 era consciente de que debía ejecutar un modelo de gestión hasta entonces desconocido en el mundo del fútbol para revitalizar la depresión económica del club. El empresario explicaba que para ganar había que invertir grandes cantidades en futbolistas de "proyección universal". En cuatro años pagó 215,5 millones por solo cuatro jugadores: Figo (60), Zidane (73), Ronaldo (45) y Beckham (37,5). "Con ellos pasamos de ingresar 100 millones a 300 y de perder dinero a ganarlo", se justificó Pérez en el programa televisivo Salvados en 2014. Casi dos décadas después, aquel modelo de gestión ha sido reemplazado. Si antes el Madrid se centraba en invertir en figuras contrastadas, ahora lo hace en talento joven y revalorizable. El plan, según los directivos, ya no es comprar balones de oro, sino fabricarlos.

El cambio ha sido tan paulatino como obligado. La estrategia se inició en el año 2013 y se ha intensificado en los últimos años a consecuencia de la inflación imperante en el mercado futbolístico. Desde entonces, el club blanco solo ha abordado dos grandes operaciones: Gareth Bale, comprado en 2013 por 100 millones, y James Rodríguez, fichado por 80 en 2015. En el mismo periodo el Madrid ha incorporado a 22 jugadores de entre 16 y 23 años por unos 330 millones. Además, una decena de canteranos fueron inscritos como jugadores del primer equipo. Hoy, solo siete de los 32 se han desvinculado del club dejando unas ganancias de 142 millones, 15 tienen ficha del primer equipo y dos más están realizando la pretemporada con Julen Lopetegui.

El Madrid potenció esta estrategia en previsión de que la firma del contrato televisivo que la Premier cerró en 2015 hiciese la competencia con los clubes ingleses prácticamente insostenible. Florentino Pérez consideró que su crecimiento y la irrupción de los denominados clubes-Estado, como el Manchester City o el PSG, dejarían en desventaja al Madrid. En el club asumieron que no iban a ser capaces de competir a largo plazo. Tampoco de absorber en sus finanzas la burbuja salarial existente en los últimos años. Y, también, que muchos jugadores dejarían de escoger el Madrid para firmar por equipos de un escalón inferior únicamente por razones económicas. Fue lo que ocurrió en 2016, cuando Pogba se decantó por el United, y el verano pasado en la puja con el PSG por Mbappé. El caso del delantero, seguido por Zidane desde 2013, fue la confirmación del cambio de escenario. Por ello, aseguran ahora dirigentes de Chamartín que la prioridad y el factor diferencial estará en adelantarse en el descubrimiento de prodigios. En ello trabaja especialmente Juni Calafat, jefe de fútbol internacional y encargado junto al director general, José Ángel Sánchez, de cerrar la incorporación de dos juveniles brasileños, Vinicius Jr. y Rodrygo Goes, por un precio nunca visto en esas edades: 45 millones.

"El escenario del fútbol internacional se ha transformado de una manera vertiginosa y debemos adaptarnos y afrontar esta realidad", aseguró Florentino durante la presentación del último joven en aterrizar en Madrid, el portero ucranio de 19 años Andryi Lunin, fichado por 8,5 millones. Las palabras del dirigente hacen referencia a un mercado en el que cualquier jugador de la élite por el que preguntan tiene un coste superior a los 150 millones. De momento, en Chamartín solo están dispuestos a sobrepasar esa cifra por Mbappé y Neymar. Pero la contratación de alguno de los dos es prácticamente imposible.

En una época sin urgencias deportivas, al Madrid no le preocupa pasar otro verano sin abordar un gran fichaje. Quizás, con esta gestión, ya lo hicieron antes.

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