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La soledad ‘portuguesa’ de Cristiano Ronaldo

El jugador del Madrid lidera todos los registros ofensivos de una selección que depende totalmente de su acierto para sobrevivir. Este sábado se mide a Uruguay por un puesto en cuartos (20.00, Telecinco)

Cristiano Ronaldo, en un entrenamiento de Portugal en Kratovo.
Cristiano Ronaldo, en un entrenamiento de Portugal en Kratovo. AFP

Acostumbrado y a la vez encantado de ser el foco de atención en cada partido, a Cristiano Ronaldo se le presupone un papel fundamental en sus actuaciones con el actual combinado de Portugal, el equipo menos contundente en el que ha participado en toda su carrera. De su capacidad para desenvolverse con eficacia bajo esa luz perenne, depende el trayecto de la actual campeona de Europa, que buscará este sábado ante Uruguay (20.00, Telecinco) su mayor gesta deportiva en los últimos dos años, desde su épica victoria sobre Francia en 2016.

La capacidad de Cristiano para acaparar el protagonismo futbolístico del próximo partido atormenta a Fernando Santos. El técnico lisboeta, licenciado en el Instituto Superior de Ingeniería de la capital portuguesa hace 41 años, piensa como un científico a la hora de diseñar el escenario en el que su mejor estrella demuestre todo su potencial. Cristiano es en sí mismo un elemento autosuficiente en distintos aspectos, pero la ausencia de coberturas en ataque evidencia una falta de compañía que recae directamente sobre sus hombros.

Completados los tres partidos de la fase de grupos (una victoria y dos empates), no hay jugador en la selección de Portugal que obtenga mejores notas que Cristiano en esta primera evaluación. El jugador del Madrid es el máximo goleador de su equipo (cuatro tantos), el que más disparos ha realizado (15), el que más faltas ha recibido (13) y el que más minutos ha disputado (270). No es el único futbolista que lo ha jugado todo. Rui Patrício, Cédric, Pepe, Fonte, Guerreiro y William Carvalho también. El portero, la defensa, el mediocentro que refuerza el esqueleto del once y el killer. El resto no son más que elementos variables para el taciturno Santos.

A pesar de la voracidad rematadora de Cristiano (solo Neymar ha ejecutado más, 17) Portugal se sitúa en el puesto 20 de las selecciones más bombarderas del Mundial (32), muy lejos de Alemania, que lidera la tabla (67). Para encontrar al siguiente jugador portugués en el ranking tras Cristiano hay que descender hasta la 84ª posición, donde aparece Quaresma (un gol en cuatro disparos, el único que fue a portería). Guedes, otro de los recursos ofensivos de Portugal, se esconde en el 200º lugar (ningún gol y un solo disparo a puerta en tres partidos). André Silva, el único nueve puro de la plantilla, suma un remate (fuera) en dos partidos.

Fernando Santos durante la última rueda de prensa. ampliar foto
Fernando Santos durante la última rueda de prensa. EFE

Sin compañía

La falta de compañía ofensiva de Cristiano no es un asunto nuevo para Santos. Sin embargo, la incorporación de jugadores de perfil ofensivo como Bernardo Silva (nueve tantos con el Manchester City esta temporada) y André Silva (diez en el Milan) no han servido para que los equipos rivales dividan sus esfuerzos a la hora de contener el ataque portugués. La configuración defensiva del equipo solidifica el juego y lo convierte en una suerte de interpretaciones individuales que recaen sobre un solo jugador. Cristiano es al mismo tiempo lanzador de penaltis (dos intentos, un gol), de faltas de media y larga distancia (cinco en total, un gol en el partido inaugural frente a España) y objeto principal de todas esas infracciones.

En la victoriosa Eurocopa de Francia, Portugal solo encajó cinco goles y anotó nueve. En Rusia acumula cuatro y cinco en los mismos apartados, una proporción mucho mayor que no agrada a Santos. Prefiere que los partidos resulten más monótonos, con menos idas y venidas, y que el duelo se decida por acciones puntuales y no por cadenas de golpes descontrolados.

“Tenemos calidad individual y como equipo. Hemos evaluado las debilidades y fortalezas de Uruguay y sabemos que será un partido durísimo por el equilibrio de fuerzas”, aseguró ayer el seleccionador portugués. El equilibrio es la obsesión de los ingenieros. Toda estructura debe ser resistente y estable. “Es difícil encontrar las fragilidades de los grandes equipos, pero en todos ellos hay algún punto más débil. Ese es nuestro trabajo”, abundó Santos. “Tenemos un grupo muy unido. Hemos trabajado durante mucho tiempo juntos”, señaló Cédric. “Ellos tienen a grandes jugadores, pero nosotros también. Tenemos al mejor del mundo”, apuntó el jugador del Southampton.

De los nueve remates a portería de Portugal, cinco han terminado en gol, lo que supone el 55,5% de acierto. Puede que los números de Portugal sean inferiores al de otras selecciones, pero cuando es Cristiano el que los encabeza la cosa cambia.

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