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El Real Madrid de Laso campeón de la Liga ACB 2018: Pablo XV, El Conquistador

Los blancos prolongan, con su 15º título en siete años, el éxito de un proyecto de estabilidad que comenzó en 2010 y se mantiene firme a pesar de las salidas de piezas clave como Mirotic, Sergio Rodríguez y ahora Doncic

Laso celebra la victoria en el Buesa Arena.

En sus 87 años de historia, el Real Madrid de baloncesto ha conquistado 87 títulos y ha tenido 29 entrenadores. Desde la fundación de la sección, en 1931, hasta 2011, sólo tres de ellos superaron las tres temporadas en el equipo y los 200 partidos en el banquillo: Clifford Luyk (224), Pedro Ferrándiz (490) y Lolo Sainz (734). Tan sólo los dos últimos rebasaron la frontera de los 400 encuentros. Pablo Laso suma ya 543 (con un balance de 418 victorias y 125 derrotas) y ha coleccionado más títulos en siete años (15) que los logrados por el club en los 25 anteriores a su llegada (13 sobre 85 posibles). Unos números de otro tiempo. “Todos los que estamos aquí sabemos lo que supone representar al Real Madrid. Esto es un proyecto, una idea de baloncesto, una idea de juego y de club. Por eso los madridistas están orgullosos de este equipo y de su identidad”, analizó el entrenador vitoriano tras conquistar la 34.ª Liga blanca (la cuarta en esta era para elevar a 16 la ventaja de coronas ligueras con respecto al Barça). Laso ha forjado un equipo de leyenda que, con una voracidad infinita, sigue prolongando su dinastía. El éxito de la estabilidad.

El proyecto más exitoso en los últimos 30 años de la sección colocó sus cimientos en 2010 después de varios cursos a la deriva. Tras la marcha de Sabonis a la NBA en 1995 el Madrid se quedó con las vitrinas famélicas. Desde aquella temporada en la que el Madrid conquistó su octava Copa de Europa y hasta el fichaje de Laso, los blancos solo sumaron cinco trofeos en 16 años (la Recopa de 1997, la ULEB de 2007 y las Ligas de 2000, 2005 y 2007). Escaso bagaje para tres lustros en los que desfilaron por el club una intemerata de jugadores, entrenadores y directores deportivos de la que apenas sobrevivieron el capitán, Felipe Reyes; Louis Bullock (seis temporadas) y Axel Hervelle (cinco). Solo desde 2000 y hasta 2010 el Madrid hizo 67 fichajes, de los que 34 (50,7%) permanecieron en el equipo una temporada o menos. A ellos se les unió una protocolaria secuencia de canteranos que nunca llegó a echar raíces y de los que apenas queda rastro en la ACB salvo casos contados como Pablo Aguilar.

Tras el fracaso del proyecto Messina, con Antonio Maceiras en la dirección deportiva en el tramo inicial, el Madrid recurrió a Juan Carlos Sánchez (que regresaba al cargo tras su etapa exitosa en la temporada 2006-2007) para tutelar la sección y dio un giro de guion que se ha demostrado exitoso. Apostó por gente joven, “preferentemente española para incrementar la identificación de la afición”, en palabras del propio Sánchez, y buscó un golpe de efecto que viniera desde Estados Unidos. En verano de 2010 llegó Sergio Rodríguez, que después sirvió de enlace para fichar a Rudy Fernández como impulso definitivo al proyecto de Laso. La paciencia se impuso a las prisas y con el inopinado aterrizaje del vitoriano cambió la historia. Con Messina se ficharon 20 jugadores en dos temporadas y solo se incorporó un canterano; con Laso ha habido 28 incorporaciones en siete cursos y 11 debuts de jóvenes promesas.

“La base es un núcleo de jugadores muy importante que está aquí desde el principio y, a pesar de que se han ido grandes figuras y grandes personas en estos años después de haber hecho historia aquí, siempre hemos superado esas situaciones. Si ahora se va Doncic tendremos que asumir su marcha. Perdemos a un fenómeno pero esto sigue”, analizaba anoche Juan Carlos Sánchez en las galerías del Buesa Arena. “Espero que esto se prolongue durante un tiempo y ojalá tengamos tres o cuatro años más de éxitos después de estos siete. Tenemos una plantilla muy equilibrada y competitiva al menos para las dos próximas temporadas y seguiremos estando al más alto nivel”, desarrolló el arquitecto de este Madrid ganador que este año ha encumbrado el arte de la reinvención. “Tuvimos lesiones muy graves, desde antes incluso de empezar la temporada. Pero la ética de trabajo de este grupo les hizo venirse arriba, dar un paso adelante. Las incorporaciones nos han aportado mucho y acabar con este doblete es algo impresionante. Estamos ante un equipo y un ciclo de leyenda. Cada año cambian algunos jugadores, pero se mantiene la línea marcada”, remarca Sánchez. Lo difícil es lograr hacer un equipo con mayúsculas y Laso lo ha ensamblado perfectamente. Tenemos una familia. En las familias todos se apoyan y se logran los éxitos con el trabajo de todos”, cierra el directivo.

La comparativa con el eterno rival muestra el camino. En los 15 clásicos anteriores a la llegada de Laso al banquillo del Madrid, la suma entre Madrid y Barça reflejaba 13 victorias del conjunto azulgrana por tan solo dos del conjunto blanco, con varias tundas de enciclopedia. Xavi Pascual había armado un equipo hegemónico y reconocible que sin embargo no pudo resistir el impulso del cambio de ciclo. En la era Laso, la contabilidad de títulos entre los dos grandes del baloncesto español es de 15-6 para los madridistas (10-2 desde la Liga de 2014). En estos siete años, el Barça ha realizado 46 fichajes, ha tenido cuatro entrenadores y solo cinco canteranos han asomado de forma episódica la cabeza en el Palau. La inestabilidad cambió de bando. El éxito también.

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