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Petición de cuatro años y medio de prisión para Jama Aden

Los Mossos detuvieron al entrenador somalí en una operación antidopaje hace dos años en Sabadell, donde preparaba a Dibaba y otros atletas para los Juegos de Río

El entrenador Jama Aden sale detenido del hotel Arrahona, en junio de 2016
El entrenador Jama Aden sale detenido del hotel Arrahona, en junio de 2016

Jama Aden, el entrenador de atletismo que prepara a algunas de las grandes estrellas mundiales del medio fondo, como la etíope Genzebe Dibaba —oro en el Mundial de Pekín y plata en los Juegos de Río—, afronta una petición de cuatro años y medio de cárcel por dopaje. Aden y su fisioterapeuta de confianza, Ouarid Mounir, también podrían ser inhabilitados para trabajar “en el ámbito del deporte” por ese mismo periodo si son condenados en un juicio cuya fecha aún no ha sido fijada. En el escrito al que ha accedido EL PAÍS, la fiscalía acusa a Aden de poner en “grave riesgo” la salud de sus atletas de élite al suministrarles hasta ocho tipos de sustancias y medicamentos para mejorar su rendimiento.

Cuatro años y medio es la petición fiscal más alta que se conoce en España por un caso de dopaje. El delito, que se castiga con penas de seis meses a dos años, se ve agravado por el presunto uso de medicamentos no autorizados en España, aparte de las sustancias dopantes.

Los Mossos d’Esquadra detuvieron a Aden y a Mounir en Sabadell (Barcelona) en junio de 2016 en una operación antidopaje. Los agentes registraron el Hotel Arrahona, donde desde 2014 se concentraba con sus atletas de diferentes nacionalidades —etíopes, catarís, marroquís, yibutís, sudaneses, egipcios, saudís...— durante el verano. En la habitación número 123, encontraron distintos tipos de EPO en viales y en 19 jeringuillas precargadas y listas para usarse. La fiscal ratifica que el análisis de la sustancia dio positivo. Y concluye que el preparador suministró a sus atletas, por vía intravenosa, tanto sustancias dopantes como “medicamentos que carecían de autorización” para ser comercializados en España y eran, por tanto, “absolutamente clandestinos”.

Las “limitaciones técnicas” en los controles a los atletas

Todos los atletas que se alojaban en el hotel Arrahona de Sabadell en el verano de 2016, cuando fue detenido el entrenador Jama Aden, fueron sometidos a un control antidopaje. Los test se llevaron a cabo de manera simultánea y paralela a la operación de los Mossos d’Esquadra, con expertos de la Agencia Antidopaje española (AEPSAD). Todos los deportistas dieron negativo.

Un informe llevado a cabo por el administrador antidopaje de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF), citado en la causa, recoge que los negativos de los atletas se pueden deber “a las limitaciones de la técnica, que impiden a veces detectar la presencia de sustancias prohibidas en sangre y en orina”. Tampoco se encontró EPO en las jeringuillas que Aden troceó y tiró en diversos contenedores, a cierta distancia del hotel Arrahona. “Ello puede ser por la degradación de las sustancias y no descarta la presencia de las mismas”, afirma el laboratorio antidopaje de Barcelona.

Aden es uno de los entrenadores más prestigiosos del atletismo mundial. De 55 años, británico pero de origen somalí, perseguía dos objetivos, según la acusación pública: “mejorar las marcas” de los atletas y “aumentar su capacidad de recuperación entre entrenamientos y su rendimiento físico”. Aunque regularmente viaja a España para cumplir con las exigencias del juzgado que controla su libertad con cargos, Aden reside en Qatar, empleado por la federación de atletismo del emirato árabe. De sus magníficos métodos de preparación, tan efectivos, da fe el récord del mundo de 1.500m de Genzebe Dibaba en Mónaco 2015, 3m 50,07s, una marca considerada inalcanzable por el resto de atletas. Su notoriedad aumentó hace dos años cuando se supo que en algunos de sus campamentos de entrenamiento en Etiopía participaba el atleta británico Mo Farah, el rey de los Juegos de Londres, donde consiguió dos títulos olímpicos.

En el momento de su detención, en junio de 2016, el entrenador preparaba a los deportistas en las pistas Josep Molins para los Juegos de Río. La fiscal descarga de responsabilidad a los atletas y cree que Aden y el fisioterapeuta utilizaron su “ascendencia” y su “influencia” sobre ellos para administrarles el dopaje.

El Aranesp, una Epo de larga duración, es una sustancia de las que, supuestamente, Aden suministraba a los atletas que estaban a su cargo. Como advierte la fiscal, supone un “grave riesgo para la salud” y puede provocar embolia pulmonar y diversos tipos de trombosis. Otra de las sustancias halladas, el Depo-Medrol, es un corticoide prohibido en forma inyectable y oral por el código antidopaje que produce una “sensación de bienestar y euforia”, por lo que “inhibe la sensación de dolor muscular” y permite al atleta “mantener durante más tiempo un esfuerzo máximo”. Los efectos adversos también son muy variados, subraya la fiscal, que atribuye a Aden y a Mounir un delito contra la salud pública y pide, además, una multa de 8.400 euros.

Aden y Mounir dopaban a sus atletas “como parte del sistema de entrenamiento”, incide la acusación. También les proporcionaban media docena de medicamentos (para las contracturas musculares, para evitar la pérdida de masa ósea, para contraer los vasos sanguíneos, etcétera) sin tener ninguna “titulación médica” para hacerlo. Aden dispensaba esos medicamentos no autorizados en España “sin ninguna garantía en cuanto a condiciones de almacenamiento y conservación”.

Los Mossos comenzaron a trabajar en la Operación Rial en 2015 en colaboración con la agencia española antidopaje (AEPSAD) tras recibir información de atletas españoles. Ante las “sospechas de prácticas de dopaje”, realizaron vigilancias y seguimientos. Observaron cómo Aden se deshacía de jeringuillas usadas y manchadas de sangre “en contenedores de basura y papeleras de la vía pública en las proximidades del hotel”.

Un equipo de oro oculto en la periferia de Barcelona

Jama Aden eligió en 2014 Sabadell, una ciudad en la periferia de Barcelona, para entrenar en verano a los mejores mediofondistas del mundo. “Lo hicieron con total discreción, casi nadie sabía que estaban aquí”, recuerda Josep Molins, el exatleta que da nombre a la pista que utilizaban en Sabadell. “Estaba fatal”, admite, sobre el equipamiento, ahora ya renovado. Los corredores salían a las siete y media de la mañana del hotel Arrahona, donde se alojaban, entrenaba hasta las diez y regresaban al hotel. A mediodía, solían acudir a locales de comida rápida, y a las cinco de la tarde, algunos de ellos se entrenaban de nuevo, con otras rutinas, hasta las ocho de la tarde. Así un día tras otro, según comprobaron los Mossos en la estrecha vigilancia a la que sometieron a Jama Aden durante 20 días, en los que se convirtieron en su sombra, y le vieron salir del alojamiento, trocear y esparcir jeringuillas usadas por diversos contenedores.

La investigación nació con un aviso de la Agencia Antidopaje Española, basada en informes de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF). Dos de sus atletas, Laila Traby y Hamza Driouch, habían dado positivo. Traby estuvo en verano de 2014 en Sabadell con Aden. En noviembre de ese mismo año, dio positivo en EPO, que también encontraron en su piso de Font Romeu, en Francia. En julio del año siguiente, los Mossos pararon en el túnel del Cadí un coche donde viajaba Dibaba, entre otros atletas. El grupo regresaba de competir en Mónaco e iba camino de Font Romeu. Los agentes encontraron medicamentos ilegales, pero no dopantes. Finalmente, el 20 de junio de 2016, los Mossos detuvieron a Aden en el hotel Arrahona. El equipo no ha vuelto a entrenarse a Sabadell.

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