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Cónclave en casa de Obradovic

En Belgrado, donde el técnico inició su leyenda hace 27 años, CSKA, Real Madrid y Zalgiris retan al campeón Fenerbahçe con tres discípulos del serbio al frente de sus banquillos

Final Four Euroliga 2018
Datome y Obradovic, del Fernerbahçe; Jasikevicius y Jankunas, del Zalgiris; Itoudis y Sergio Rodríguez, del CSKA; y Laso y Doncic, del Madrid, posan junto a Jordi Bartomeu, presidente de la Euroliga, y el trofeo. EFE

Entre la vetusta y mítica Sala Pionir de Belgrado, donde Zeljko Obradovic comenzó a forjar su leyenda con aquel Partizán que se coronó en 1992 desde el exilio, y el majestuoso multiusos Kombank Arena (ahora Stark Arena) hay apenas seis kilómetros de distancia con el río Sava de por medio. En el regreso a su tierra, el druida serbio ha cruzado el afluente del Danubio para intentar revalidar el título que conquistó la pasada temporada con el Fenerbahçe en una Final Four de quilates. Probablemente, la más pareja de los últimos tiempos.

A un lado del cuadro, los dos equipos más laureados en los 60 años de historia de la Copa de Europa de baloncesto: el Real Madrid (9 títulos) y el CSKA (7). Al otro, el entrenador con la fórmula mágica, Obradovic (también con 9 títulos), y el jugador que ha ganado más veces la Euroliga en su actual formato, Sarunas Jasikevicius (4), ahora con traje y corbata al frente del intrépido Zalgiris de Kaunas. Igual que Saras, al que Obradovic dirigió durante cuatro campañas en el Panathinaikos, Dimitris Itoudis y Pablo Laso también han sido discípulos de Zeljko. En casa del maestro se celebra el cónclave que elegirá al nuevo rey de Europa. "Les recibí a los tres anoche y no sé si estuve a la altura como anfitrión", bromeó Mr. Euroliga con su tono irónico en la presentación oficial.

CSKA y Real Madrid reeditarán esta noche (21.00, Movistar+) en Belgrado una rivalidad legendaria construida en apenas tres episodios con sonido de NO-DO, cuando los rojos eran el TSKA o Chesca. El primero, en 1963, después de que el régimen franquista levantara la prohibición de viajar a la URSS, en la que fue además la primera final continental resuelta con un partido de desempate: victoria arrolladora de los Emiliano, Lolo Sainz, Sevillano, Luyk y Burgess en el Frontón Fiesta Alegre (86-69); devolución del golpe por parte del CSKA (91-74) y triunfo definitivo de los rusos tras ganar el tercer asalto (99-80). El segundo llegó en 1965, en el año de la vuelta de Pedro Ferrándiz al banquillo, con victoria blanca en la última final a doble partido remontando en Madrid siete puntos de la ida. Y el tercero en 1969, con otra victoria rusa tras un memorable duelo, en una Barcelona hostil para los blancos, resuelto en la segunda prórroga.

Los dos mejores ataques

Casi medio siglo después, las dos superpotencias vuelven a chocar con los únicos precedentes de las intrascendentes victorias rusas en los partidos por el tercer y cuarto puesto del año pasado en Estambul y de la edición de 1996 en París. El CSKA disputa en Serbia su 15ª Final Four en los últimos 16 años, con más regularidad que pegada: tres títulos (2006, 2008 y 2016) y tres finales en esa secuencia; mientras que para el Madrid es la sexta Final a Cuatro en ocho años, la quinta de la era Laso (un título en 2015 tras dos finales perdidas en 2013 y 2014). "Llegamos con el equipo al completo por primera vez en la temporada y eso ha dado al grupo una sensación de confianza y de fortaleza", apunta el técnico madridista. La clave en su pizarra, parar a Sergio Rodríguez, esencia de su esencia, ahora comandando las operaciones del enemigo. Itoudis tendrá la baja del escolta Leo Westermann, mientras que De Colo y Hines llegan entre algodones, como Campazzo. Frente a frente, los dos mejores ataques de la competición: 89,1 puntos de media para el CSKA por 85,8 del Madrid. El sueño de levantar la Décima pasa por derribar al líder incuestionable de la liga regular.

Mientras, en el encuentro con el que se alza el telón (18.00, Movistar+), la Décima de Obradovic pasa por atajar el vigor de un Zalgiris pujante y conmovedor comandado por Pangos y Jankunas. La Final Four no es territorio para novatos. No triunfaron en sus primeras apariciones o en sus reenganches tras años de ausencia ni el Lokomotiv en 2016, ni el Madrid en 2011, ni el Partizán en 2010, ni aquel Unicaja de 2007. El último novel en llegar y besar el santo fue precisamente el Zalgiris que, en 1999, se llevó el título ante la Virtus de Bolonia en la segunda de sus dos finales disputadas. "Por suerte no me toca jugar un uno contra uno contra Obradovic. Enfrentarme a Zeljko ya es un gran logro en sí porque quiere decir que has llegado hasta aquí, donde siempre está él", señaló Jasikevicius.

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