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Jaume Munar, el discípulo de Nadal

El mallorquín, de 21 años, crece en la escuela del número uno en Manacor y se perfila como referencia de futuro para el tenis español: “Rafa es un gran ejemplo por la simplicidad con la que afronta todo”

Munar sirve durante su partido contra Istomin en la Caja Mágica.
Munar sirve durante su partido contra Istomin en la Caja Mágica. EFE

Tiene 21 años, nació en Santañy –un coqueto pueblo costero del sur de Mallorca– y confiesa sentirse un privilegiado, porque ningún tenista tan joven ha pasado tantísimas horas al lado del número uno del mundo. “Rafa no es solo un gran deportista, sino el mejor de la historia de España. Y como persona para mí es un ejemplo por cómo ve las cosas, en general, y la simplicidad con la que afronta todo”, explicaba el joven Jaume Munar (1,83 y 78 kilos) en un céntrico hotel madrileño situado junto al parque del Retiro, antes de que ayer diera una zancada hacia el cuadro definitivo del Mutua Madrid Open derrotando por 7-6 y 6-0 al ucraniano Denis Istomin, una década mayor que él.

Munar va haciéndose hueco “poquito a poco, como lo exige este deporte”, precisa su entrenador, Tomeu Salvà. Hace unos años su nombre comenzó a sonar gracias al padrinazgo de Nadal, pero progresivamente esa promesa que se intuía va ascendiendo escalones y convirtiéndose en una realidad. En 2015, con 18 años, logró su primera victoria en un torneo de la ATP –en Hamburgo, contra Guillermo García-López– y esta temporada se filtró por primera vez en el cuadro principal de un Grand Slam, en Australia. “Tuve unos problemillas físicos y perdí contra Monfils, pero ahí me di cuenta de que ya puedo competir contra esta gente”, valora.

Antes, en abril del año pasado, dio otro salto importante cuando Conchita Martínez lo alistó por primera vez para un compromiso de la Copa Davis en Belgrado. Cedió contra Dusan Lajovic, pero de nuevo extrajo otra lección valiosa. “Poder convivir durante esos días con mis compañeros, en un grupo tan selecto que ha ganado la competición tantas veces, te da un plus. Estás atento a todos los detalles y eso se te queda”, agrega el mallorquín, que a los 15 años dejó su isla y se desplazó al CAR de Sant Cugat para formarse, aunque hace un año deshiciera el camino para regresar al origen.

“A los 18, cuando terminé tres del mundo en los júniors y empecé a entrar en el ranking de la ATP, me di cuenta de que quería vivir de esto. Y el año pasado decidí comenzar a entrenar en la academia de Rafa en Manacor. Paso muchas horas con él y ahora viajo con su compañero de toda la vida, Tomeu, así que todo ayuda”, aprecia el 161 del mundo. “Nadal me sirve de espejo. El hecho de tenerlo detrás y de saber que me apoya es un privilegio. El tenis es un deporte que se decide por detalles, por muy pequeños que sean, y Rafa cuida al máximo cada uno de ellos. Cada detalle vale un mundo y como tenista soy muchísimo mejor que hace solo unos meses”, añade el mallorquín, que hace dos semanas superó en Barcelona al portugués João Sousa, el 68 del mundo.

Ambición y cautela: más allá del resultado

Jaume Munar, durante la entrevista en Madrid. ampliar foto
Jaume Munar, durante la entrevista en Madrid.

En pleno desarrollo, Munar (estudiante de Económicas) hilvana un discurso ambicioso y a la vez comedido. Sobre él se proyecta una cuota importante del futuro del tenis español, aunque él prefiera avanzar con cautela. “Aún estoy en fase de aprendizaje”, matiza el español, citado en la primera ronda de Madrid con Marius Copil, 86 de la ATP; “estoy pasando por una época en la que lo que se trata es ir más allá de los resultados y de cómo me vaya en la competición. Ahora mismo lo que intento es aprender e ir preparando algo, una especie de máquina por así decirlo, para el día de mañana ser un gran tenista, que al fin y al cabo es lo que estoy buscando”.

Como veinteañero, forma parte de la denominada Next Gen (la próxima generación), pero no quiere ni oír hablar de prisas. “El camino es diferente para todos. Hay chicos que tienen un talento extraordinario [los Zverev, Shapovalov, Rublev, Tsitsipas…] y están por encima de mí, no hay ningún problema en decirlo, pero hay gente que ha llegado muy arriba empezando desde muy joven y hay gente que ha llegado muy arriba empezando más tarde. Con lo cual, no implica ninguna presión para mí. Me fijo en lo que yo hago y si tengo que mirar un poquito más allá me fijo en mi entorno cercano”, remata. Y ahí delante, a su lado, hay un buen modelo: Rafa Nadal.

VENUS Y OSTAPENKO, SALIDAS PRECIPITADAS

Ayer, cuando la noche llegaba a Madrid, se produjeron dos eliminaciones inesperadas. Primero cedió la estadoundense Venus Williams, derrotada por Annet Kontaveit (3-6, 6-3 y 6-2), y poco después la última ganadora de Roland Garros, la letona Jelena Ostapenko: doble 6-3 ante Irina-Camelia Begu.

La jornada de apertura también deparó el triunfo de la vasca Lara Arruabarrena contra la jugadora más joven en la historia del torneo madrileño: Marta Kostiuk, ucraniana de 15 años. La española venció por 6-3, 4-6 y 6-2.

Este domingo, en el último turno de la pista central (hacia las 16.30, Teledeporte), Garbiñe Muguruza se estrenará frente a la veterana Shuai Peng, de 32 años y actualmente instalada en el 39º peldaño de la WTA. También intervendrá Carla Suárez, mano a mano con la experimentada Barbora Strycova, y Georgina García, con Donna Vekic.

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