Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La milagrosa resurrección de la Penya vía Internet

El equipo, desahuciado en marzo, reflota con seis victorias en siete partidos | “La derrota ante Obradoiro nos hizo tanto daño que nos sacó el orgullo y nos quitó los miedos”, dice el director deportivo

Laprovittola, entre Soko y Olesson en un Murcia-Penya. Ampliar foto
Laprovittola, entre Soko y Olesson en un Murcia-Penya. EFE

El 24 de marzo los forenses de la prensa ultimaban la autopsia deportiva del Divina Joventut de Badalona. Incluso sus más fieles seguidores empezaban a tomar conciencia de que el equipo, último en la Liga Endesa con cuatro victorias y 20 derrotas, se iba directo a la LEB. Y el baloncesto español se preparaba para lo nunca visto, una competición de élite sin un club señero, ganador de cuatro Ligas y campeón de Europa en 1994, y del que han salido numerosos jugadores de primerísima fila. Ahora, tras una fulgurante reacción, con seis victorias en sus siete últimos partidos que le han situado fuera de los puestos de descenso con dos triunfos más que el Betis y uno más que el Bilbao, Jordi Martí, el director deportivo de la Penya, reconoce que hubo un momento en que empezó a visualizar cómo iban a afrontar el descenso.

Las funestas elucubraciones afloraron tras una traumática derrota en Badalona ante el Obradoiro (62-63). Los árbitros castigaron con una discutida falta de ataque al pívot Jerome Jordan y no dieron por válida la canasta que hubiera dado el triunfo al Joventut. Nacho Llovet, pívot del Obradoiro formado para más inri en la Penya, fue el encargado de anotar el tiro libre que condenaba a su exequipo. “No era justo. Pero tal como iba la cosa en aquel momento y como profesional, ya te tienes que empezar a plantear qué va a pasar si bajas a la LEB, cómo se puede encajar, cómo van a quedar los contratos de los jugadores”, admite Jordi Martí, el director deportivo del club. “Estábamos desesperados. Llevábamos 11 derrotas seguidas y aquél partido ya lo afrontamos con las nuevas incorporaciones”.

La primera de ellas fue Nicolás Laprovittola. A través de Internet, Martí se enteró de que el base argentino había sido relegado al segundo equipo del Zenit ruso. “Lo comentamos con Diego Ocampo, que ya lo había dirigido en Estudiantes. Hablamos con su representante. Parecía una locura porque tenía dos años firmados”, relata Martí. “Preguntamos. Y cuando me dijeron lo que cobraba me dije que iba a ser imposible. Pero el Zenit accedió a la cesión y él renunció a parte de dinero para hacer posible el movimiento”. La incorporación de Laprovittola ha sido crucial. “En la cancha ha estado de diez”, considera Martí. “Nos ha hecho que juguemos mucho más fácil y nos ha ayudado a que el grupo tenga más seguridad. Ha liderado el vestuario”.

El 8 de febrero se produjo el relevo de entrenador. Carles Duran sucedió a Diego Ocampo. Los primeros cinco partidos con Duran al frente concluyeron con otras tantas derrotas. “Diego estaba muy bien considerado, pero creímos que se tenía que cambiar la dinámica y Carles tenía la ventaja de ser un entrenador que creció en la Penya. Podía aprovechar el trabajo de Diego y sabíamos lo que nos podía dar y transmitir, además de que tiene experiencia en competiciones europeas y en las semifinales de la ACB con el Valencia y el Bilbao. Ha hecho un gran trabajo técnico y táctico, pero sobre todo psicológico”, le piropea Martí.

Y finalmente, el 2 de marzo, se incorporó al alero estadounidense Demetrius Conger. Había concluido la liga australiana y había hecho una buena temporada. “Yo tenía claro que necesitábamos mucha más energía en las posiciones exteriores. Lo fichamos. Y una vez que se ha adaptado, ha transmitido esa agresividad e intensidad. Y eso nos ha permitido jugar un baloncesto más físico”. Ahora, la Penya está a un paso de eludir el descenso. Empieza a quedar lejos el trauma de aquella derrota ante el Obradoiro. “Nos hizo tanto daño que a la vez nos sacó el orgullo y nos quitó los miedos”, concluye el director deportivo de la Penya.

Más información