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Coutinho aprende de Iniesta

El jugador brasileño, mitad delantero y mitad volante, gana protagonismo como jugador número 11 del Barça de Valverde

Coutinho se ríe con Messi y Suárez en el último entrenamiento. Ampliar foto
Coutinho se ríe con Messi y Suárez en el último entrenamiento. EFE

Quizá porque juega en un cuarto de campo y es tan tímido como humilde, no es fácil a veces detectar a Philippe Coutinho, ni para el rival ni tampoco para su propio equipo, salvo cuando arma la pierna para tocar o rematar, una suerte de la que carecía el Barça. No es un líder ni tampoco se camufla sino que el brasileño ha asumido su responsabilidad de forma progresiva, como si fuera un aprendiz, un buen chico en fase de crecimiento, nada que ver con el fichaje más caro —120 millones de euros más unos 40 de variables— en la historia del Barcelona.

Alcanza con ver su estadística después del partido contra el Valencia: dio dos asistencias, una preciosa en la que eliminó con un pase filtrado a tres defensas para habilitar a Luis Suárez en el 1-0 y la segunda cuando botó el córner directo cabeceado por Umtiti en el 2-0; robó siete veces la pelota, una menos que Sergi Roberto y una más que Paulinho; le salieron tres de los cinco regates que intentó y su precisión en el pase alcanzó el 80%. No hay que olvidar que Coutinho no jugó en Roma porque previamente marcó cinco tantos con el Liverpool.

La luz de Coutinho, jugador inteligente y de contrastada calidad, fue muy importante cuando más melancólico estaba Messi. El equipo encontró aire para salir del acoso del Valencia y poner distancia en el marcador con la ayuda de Ter Stegen, imponente ante el gatillo de Guedes y Rodrigo. El brasileño ha conseguido de alguna manera ser el jugador número 11 que tanto buscaba Valverde desde la partida de Neymar: ya suma tres goles y cinco asistencias después de su debut en partido de la Copa ante el Espanyol.

A Valverde le ocupa sobre todo el equilibrio defensivo y en su plan Coutinho encaja más que Dembélé y es incluso compatible con Iniesta. Ambos han coincidido en 8 de los 15 partidos en juego del Barça. Al igual que ocurre con su selección, el brasileño se ha desplazado al costado derecho cuando ha formado con el capitán como pasó el domingo ante el Valencia. Aspirante a ocupar el puesto de Iniesta, pese a que son jugadores distintos, sobre todo por su formación, Coutinho está en la fase de asimilación de las claves del juego del Barça.

La salida del Liverpool

A Iniesta le llevó un tiempo ser titular y para ser reconocido como volante izquierdo, su demarcación natural, tuvo que jugar muchos partidos como falso extremo, en la demarcación del 11. “Coutinho debe descifrar el fútbol azulgrana sin perder su excelente capacidad para pasar y tirar”, sostienen en el Camp Nou. Ahora mismo no es un punta puro ni un tampoco un centrocampista nato, sino mitad y mitad, indefinición que hasta cierto punto influyó en su salida del Liverpool del pasional Klopp.

La experiencia en el fútbol europeo avala precisamente la figura del brasileño y puede facilitar su mejora futbolística a los 25 años. Aunque no es un armador, a Coutinho se le pide que aumente su incidencia en el juego y por tanto sea más visible durante el partido, también en el Camp Nou. “Tenemos la posibilidad de que pueda jugar en dos posiciones. Actúa arriba y se descuelga para recoger el juego; lo mismo pasa con Iniesta. Tiene chispa, se acerca al área y saca fácilmente el disparo. Nos puede ayudar adelante y atrás desde un costado”, intervino Valverde, quien anunció rotaciones para hoy en Vigo ante la final de Copa con el Sevilla.

El Celta necesita ganar para mantener sus aspiraciones europeas mientras el Barça aspira a prolongar su racha de invicto (39 partidos) en la Liga. Una coyuntura que no ayuda a despejar la incógnita de Coutinho: ¿le protegerá el entrenador para el sábado o bien le dará hoy protagonismo para que siga creciendo? Hay todavía una cierta indefinición sobre el brasileño en el Barcelona.

Valverde: “El objetivo era rehacernos”

El batacazo ante la Roma en la Champions fue difícil de digerir. “Sé lo que suponen las derrotas en un club como este; se sabe que si pierdes habrá lío. Perder en Europa fue muy doloroso, pero es normal que en estos clubes que necesitan ganar siempre pase esto”, dijo Valverde. “El objetivo era rehacernos porque el sábado podemos ganar la Copa, así que tenemos que estar fuertes”. Con vistas a la final del sábado, el técnico da descanso para hoy en Vigo a Iniesta, Busquets y Piqué —Rakitic está lesionado.

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