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El delicado encaje de Dembélé y Coutinho

El puesto condiciona el rendimiento del brasileño, más delantero que medio, y las lesiones y juventud limitan al francés

Coutinho conduce el balón ante el Getafe en el Camp Nou. Ampliar foto
Coutinho conduce el balón ante el Getafe en el Camp Nou. @GTRESONLINE

Invicto al cabo de 23 jornadas, ganador en 18, el Barça empató el domingo en el Camp Nou su quinto partido de Liga. El 0-0 ante el Getafe fue más sorprendente que los alcanzados frente al Espanyol, Atlético, Celta y Valencia por el guarismo, inédito con Valverde en el banquillo azulgrana, y porque su equipo pudo disponer de hasta cuatro delanteros como Alcácer, Messi, Luis Suárez y después Dembélé, y de tres centrocampistas del calibre de Coutinho y más tarde Iniesta y Paulinho, mientras que en el banquillo se quedó Aleix Vidal.

Descanso para recuperar la chispa

La plantilla del Barça goza de dos días de fiesta después de afrontar 12 partidos en 39 días. El desgaste de enero provocado por la Copa ha castigado mucho al equipo en vigilias de la Champions. “Nos faltó algo de chispa”, afirmó Valverde después del empate del domingo ante el Getafe.

Los azulgrana mantienen una excelente trayectoria que les ha permitido descolgar al Madrid. El Atlético se ha situado a siete puntos, pero el equipo de Simeone fue eliminado de la Copa y de la Liga de Campeones. Los rojiblancos visitarán el Camp Nou el 4 de marzo. Los azulgrana también recibirán al Valencia y al Real Madrid.

La directiva confía igualmente en que con el cartel de los partidos y el buen tiempo se produzca un repunte en la asistencia al estadio después que el domingo acudieran 75.681 espectadores, la mejor entrada del curso en la Liga.

La novedad fue la reaparición de Dembélé, condicionado por la lesión que sufrió precisamente en Getafe, y la titularidad de Coutinho. La aportación de ambos, los dos fichajes más caros en la historia del Barça, se considera vital para aumentar el poder ofensivo de un equipo que hasta el momento ha sabido resolver los partidos y administrar sus recursos con futbolistas aparentemente menos trascendentes, como Aleix, Alcácer, Denis Suárez o Deulofeu.

Dembélé y Coutinho, sin embargo, no calzaron bien en el equipo ante el Getafe. El extremo fue reprobado por una parte de la afición cuando no le salieron los regates (3) y perdió la pelota (13 veces en 27 minutos) sin reparar en que su centro cabeceado por Luis Suárez fue una de las mejores jugadas del Barça. Coutinho, por su parte, fue sustituido a los 62 minutos por Iniesta después de poner a prueba con un disparo curvado al meta del Getafe. La frustración de la hinchada contrastó con la calma de los técnicos del Barcelona.

Valverde sabe que el encaje de los dos futbolistas no será sencillo por la peculiaridad del sistema de juego del Barça. No hay dudas sobre Coutinho. El problema es que de momento no parece el sustituto natural de Iniesta. El brasileño se maneja más fácilmente como falso delantero que como tercer centrocampista, mejor como sustituto de Neymar. Aunque prefiere salir desde la izquierda que de la derecha, tiene regate y remate, es más finalizador que elaborador y está todavía en fase de asimilación del fútbol del Barcelona.

La variante André

Dembélé juega condicionado por la seria lesión que sufrió en el Coliseum Alfonso Pérez. A los técnicos les gusta por su velocidad, explosividad y desequilibrio, por ser un jugador diferente, reiterativo en el uno contra uno y en el desborde, como advirtió Valverde. La dolencia en los isquiotibiales limita su rapidez y repercute en su atrevimiento: el atacante quiere recuperar en un día los partidos perdidos en meses para ratificar su condición de jugador a la medida del Barça. La valentía de Dembélé contrasta con la timidez de Coutinho y André Gomes.

El portugués fue descartado el domingo después de su mal partido en Mestalla. André Gomes, sin embargo, aporta el equilibrio defensivo que busca el técnico en determinados partidos —no ha encajado un gol en 25 de 39 encuentros— y abunda en la sensación de que la personalidad del equipo depende más de los medios que de los delanteros, sobre todo cuando no juega Iniesta después de la salida de Xavi. La partida de Neymar ha permitido precisamente a Valverde variar con el jugador número 11 de la alineación.

El baile afecta a Dembélé y a Coutinho en función del partido. Aunque las lesiones martirizan al francés, que ha jugado ocho partidos (290 minutos), su precisión en el pase ha pasado del 68% en el Borussia Dortmund al 84% en el Barça, números parecidos a los de Coutinho (86%) y a los de Neymar (85%) en su primer año en el Barça. Dembélé, sin embargo, aún no ha marcado, solo dio dos asistencias y su media de ocasiones es de 0,875 por partido —Neymar metió 15 tantos, regaló 11 pases de gol y promedió 1,36 oportunidades. Autor de un gol, Coutinho cuenta con las mismas acciones por partido que Neymar: 56.

“No vamos a cuestionar ahora a Coutinho y a Dembélé por un 0-0”, afirman desde el Camp Nou. “Y hay que ir con mucho cuidado con Dembélé porque tiene 20 años por 25 de Coutinho. La psicología es muy importante”. Aunque se espera más del francés y del brasileño, en el Barça sitúan parte del problema del domingo en la salida del balón por la ausencia de Piqué y Umtiti sin cuestionar a Yerry Mina ni a Digne. La línea de vida empieza por los centrales y el juego se prepara en la medular para que la pelota llegue en ventaja a Messi. Todos los jugadores dieron un pase atrás ante el Getafe y el equipo no tuvo amplitud, fluidez ni velocidad de balón, señal de que la suma de talento no garantiza el gol, ni con la presencia del 10.

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