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El Atlético más castigador se impone al Sporting de Portugal

El equipo de Simeone encarrila la eliminatoria con una salida eléctrica y los goles de Koke y Griezmann tras sendos errores de la defensa portuguesa

Griezmann marca el segundo gol del Atlético ante el Sporting de Portugal. En vídeo, declaraciones de Juanfran Torres, jugador del Atlético de Madrid. FOTO: Getty Images / Vídeo: ATLAS

Los equipos dominadores desde la pelota buscan castigar los descuidos en la defensa de los espacios con las circulaciones. Los conjuntos que se dejan dominar aguardan con picardía las malas entregas. El Atlético pertenece a esta última estirpe. No hay equipo que saque tanto rédito de ese tipo de acciones cuando está afilado. Por esa vía abreviada, entusiasta y pícara, los futbolistas de Simeone despacharon al Sporting de Portugal. Un partido perfecto en el libreto del entrenador rojiblanco. Una salida eléctrica, un mandoble al primer descuido, el sufrimiento del repliegue y otro robo de cartera para enfilar la eliminatoria al borde del descanso. Un guion de noche europea ejecutado a la perfección desde el minuto uno.

 A los 22 segundos, una mala cesión de Coates con la sombra de Diego Costa al acecho, parió el paisaje ideal en ataque del Atlético. Un robo en las inmediaciones del área donde con un pase es suficiente. Koke lo recibió de Costa y superó con una picadita cruzada la salida de Rui Patricio. El tanto conjugaba con la salida al galope que demandaban la noche y la eliminatoria. También confirmaba que este Atlético de Simeone intimida y es más poderoso cuantas más revoluciones le pone a su fútbol. Le va más el rompe y rasga meteórico que las contras nacidas cuando permanece agazapado en campo propio. Con el gol de Koke aún caliente, a esa descarga inicial apabullante le dio continuidad Godín con un cabezazo a la salida de un córner que hizo volar a Rui Patricio.

Cuando terminó de digerir ese arranque vigoroso, el Sporting trató de recomponerse desde el poderío de William Carvalho, el criterio de Battaglia y las incursiones de Piccini y Gelson. Este último es un digno heredero de la prolífica escuela de extremos del club portugués. Futre, Cristiano, Simao, Nani, Quaresma; la nómina de regateadores excelsos es interminable y Gelson es el último gran eslabón. Esa velocidad y esa cintura se van a cotizar por todo lo alto este verano. Lucas lo pudo comprobar y tuvo que dejarle algún recado tobillero. El protagonismo de Piccini y Gelson derivaba en el academicismo clásico del desborde y el centro al área, donde esperaba el larguirucho Bas Dost. El holandés tuvo el empate en su cabeza tras una subida imponente y una buena rosca del lateral derecho italiano.

La ocasión venía a reafirmar el crecimiento del Sporting. Lo pudo concretar Gelson armando una jugada vertiginosa en tres toques en una mala circulación del Atlético en el centro del campo. A la carrera y por el medio, el chico fue a citarse con Oblak. Una vez más, el meta esloveno convirtió su portería en un gua achicando los espacios y aguantando el momento del remate.

Sacudido, el Atlético se levantó con otro error del Sporting. Esta vez fue Mathieu, que no acertó a interceptar con solvencia un taconazo de Saúl. A su lado pululaba Griezmann, que salió flechado hacia la portería de Rui Patricio. Apuró el francés la salida del meta luso para perfilarse y acomodarse una definición sutil y sencilla. Segundo error y segundo gol.

Ese paradigma del Atlético pudo ser aún más rotundo en la reanudación. De nuevo Coates regaló una pifia en un centro largo. La pelota le quedó muerta a Diego Costa y con espacio y tiempo para pensar. Demasiado quizá para un goleador más acostumbrado a disparar rápido que a meditar sus definiciones. Rui Patricio le cazó su intentona de sentarle con un regate. Ahí estuvo la resolución definitiva de una eliminatoria que Simeone trató de finiquitar metiendo a Gameiro por Correa y retrasando a Griezmann. De nuevo, el dominio para el visitante y los intentos de contragolpe locales. Al Atlético, el plan le dio para una media ocasión de Juanfran. Al Sporting para realzar la figura de Oblak, que repelió con un paradón un duro disparo de Bryan Ruiz que Montero, con el esloveno en el suelo, no remachó.

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