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El campeón Madrid y la Juventus de siempre

Los italianos se cruzan en el camino del Real por tercera vez desde 2015 y con la final de Cardiff en el recuerdo. Los blancos han perdido las cuatro eliminatorias de Champions entre ambos

Juventus Real Madrid
Higuain y Dybala celebran el segundo gol en Wembley. AFP

Existe una curiosidad en el recorrido histórico de Real Madrid y Juventus a lo largo de la Copa de Europa. Un escenario, el continental, que resulta maldito para el segundo siempre y cuando haya finales ante el primero de por medio, pero en el que sus papeles se intercambian si el cruce se produce con anterioridad. Así, el Madrid le ha birlado dos Champions en la cara al conjunto transalpino, en 1998 y 2017, mientras que éste ha dejado en la cuneta a los blancos en las cuatro eliminatorias (1996, 2003, 2006 y 2015) que han disputado desde 1992, año en el que instauró el actual formato Champions.

Para disgusto del técnico Massimiliano Allegri, que aseguró en la previa que no quería ni ver a Zidane y los suyos, los caminos de Madrid y Juventus vuelven a cruzarse en Europa por tercera vez en cuatro años. El eterno triunfador cara a cara con el irremediable perdedor. Son 12 Champions en 15 finales, más que nadie, frente a dos en nueve, el peor dato de todos. Ahora, después de la semifinal en 2015 y la final de hace unos meses en Cardiff, el encuentro se enmarca en los cuartos de final. Los afronta el Madrid con sus habituales urgencias inmediatas, tan obligado como siempre a imponer su leyenda, más aún cuando no le queda ninguna otra cosa a la que agarrarse; la Juve, con su historia a cuestas, por enésima vez dispuesta a mandar al cuerno su fama de equipo perdedor y proclamarse rey de Europa tras 22 años de decepciones e infortunios.

En el horizonte un panorama conocido por todos, en el que ya triunfó Allegri y que se antoja especial para Zinedine Zidane. El francés visita la que fuese su casa como jugador durante un lustro por primera vez desde que su sitio son los banquillos. Lo hará el próximo 3 de abril, en el partido de ida, manteniéndose el orden que se siguió en la semifinal de 2015, la última eliminatoria europea en la que claudicó el Madrid. De aquella Juventus que apeó a los blancos a la actual nada ha cambiado en la pizarra y el estilo, siempre compacto y con la solidez como baza principal. Más novedades presentan los italianos en los nombres, entre los que ya no están Pirlo, Vidal, Morata y Tévez. A sus sustitutos los conoce de sobra el Madrid, eso sí, pues poco han variado desde la goleada de Cardiff.

De aquel once solo se caen Dani Alves, que se mudó a París, y Bonucci, ahora en el Milan. Como grandes refuerzos, Douglas Costa, fichado del Bayern, el pivote Matuidi, De Sciglio, recambio del brasileño, el central Höwedes y Bernardeschi, joven italiano por el que la Juve desembolsó 40 millones y cuya presencia en la eliminatoria está prácticamente descartada por una lesión de rodilla. Ahí, en la sala de ausentes, de momento pierden los transalpinos, que en la ida no contarán con Benatia y Pjanic, sancionados, y puede que tampoco con Cuadrado, con una pubalgia.

Higuaín como referente

Sí se espera a Gonzalo Higuaín, que el 11 de abril regresará al Bernabéu cinco años después como referente de esta Juventus. El argentino es el principal causante de que su equipo siga vivo en Europa. Inferiores al Tottenham en octavos, por fin resultó decisivo en una eliminatoria. Frustró a los de Pochettino con tres goles en un cruce que evidenció más vulnerabilidad de la habitual en los de Allegri, pero que se resolvió a su estilo: en la cornisa y sacando a relucir ese instinto de supervivencia y capacidad de sufrimiento para remontar en Wembley.

Junto al olfato del Pipa, el talento y la improvisación de Dybala, la velocidad de Costa y Cuadrado y la pelea de Mandzukic. En la medular, hormigón con Matuidi y Khedira y visión con Pjanic; por detrás se espera la pujanza del carrilero Alex Sandro y la contundencia de Chiellini. Como jefe de todos, Buffon, que a los 40 enseña ya un bajonazo tan apreciable como peligroso para los suyos.

Con ese bloque buscará por enésima vez la Juve trasladar a Europa su vigente hegemonía en Italia. Enfrente, el actual propietario del terreno y peor rival para intentarlo, el campeón Madrid.

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