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Simeone, el bombero de Griezmann

El técnico del Atlético trata de reconciliar al francés con la hinchada desde que este se encaró con la grada en el partido contra el Valencia

Simeone, durante el últmo entrenamiento del Atlético previo al partido contra el Athletic.

Desde que Antoine Griezmann generó otro incendio en el Atlético tras encararse con la grada del Metropolitano, Diego Pablo Simeone ha tratado de apagarlo. El entrenador está inmerso en la reconciliación de la hinchada con su estrella, consciente de que aquel domingo contra el Valencia se hirieron sensibilidades y se abrió otra brecha entre la masa social y el futbolista. Al término de ese mismo partido, Simeone obvió el gesto, “lo importante es que el público se fue contento porque el equipo ganó”, capeó el técnico.

El jueves, en la sala de prensa del Parken Stadion de Copenhague, El Cholo ensalzó que Griezmann celebrara el gol ante los 400 hinchas rojiblancos desplazados: “Fue un bonito gesto”. Ayer, en la previa del duelo de esta tarde contra el Athletic (16.15, beINLaLiga) Simeone fue un paso más allá en su intento por regenerar la paz y le entregó la afición a Griezmann: “Lo conozco porque lo tengo todos los días. Es un chico fantástico, siempre con ilusión, alegría, humildad, con un corazón enorme. Un tipo que hace vestuario, siempre está involucrado. Si yo fuese hincha del Atlético haría todo lo posible para no perder a Griezmann. Les invito a que pensemos en el equipo, desde el entrenador, el club, y obviamente los aficionados”.

En el discurso de Simeone se intuye una advertencia y hasta un punto de inocencia. El entrenador parece tratar de evitar que, de aquí al final de temporada, los partidos de Griezmann en el Metropolitano se conviertan en un plebiscito permanente. Su mensaje admonitorio también alimenta y refuerza el intento del club por tratar de convencer al jugador para que siga la temporada que viene. Con el personal crispado, las escasas opciones de que el futbolista francés continúe se disiparán.

El punto de inocencia que hubo en las palabras de Simeone choca frontalmente con las propias dinámicas del mercado y también con la máxima de que los jugadores juegan donde quieren. Nada garantiza que en medio de una relación fraternal entre afición y jugador este no decida marcharse. El idilio era total al término de la temporada pasada y Griezmann se hubiera marchado de no andar por medio la sanción de la FIFA que impidió al club inscribir jugadores en el mercado estival. Luego, el verano fue el que fue. En la mano de Griezmann también está evitar soliviantar a la grada con determinados gestos y declaraciones ambiguas sobre su futuro.

En la defensa de Griezmann por parte de Simeone también emerge su indiscutible valía y su natural trascendencia para el entrenador, realzada por su propia evolución hacia un futbolista más completo del que llegó procedente de la Real Sociedad. Ahora, Griezmann ya no es solo un simple 11, también puede ser un 10 armador, un nueve mentiroso, un 7 desequilibrante y barrer pelotas como un 5 o un lateral. “Griezmann es uno más que ha sumado trabajo. Es un trabajo importante hecho por el cuerpo técnico más la fuerza de voluntad del futbolista”.

Con todo, desde el incidente con el Valencia, no ha habido mejor defensa de Griezmann que la que él mismo ha hecho con dos soberbias actuaciones en Málaga y en Copenhague, en la línea que lleva en 2018 con seis goles y tres asistencias. “Cuando está bien es determinante, importante en esa libertad que necesita y quiere: cuando está bien elige siempre bien”, concluye Simeone, que hoy puede recuperar Diego Costa y a Oblak, ausentes en Dinamarca.

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