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Cinco perlas de Ronaldinho en el Barcelona

El brasileño, que se retira a los 37 años, dejó momentos imborrables como azulgrana

Ronaldinho celebra un gol con el Barcelona.
Ronaldinho celebra un gol con el Barcelona. reuters

A diferencia del recorrido de su paisano Neymar, Ronaldinho aterrizó en el Barcelona procedente del PSG en verano de 2003. La operación rondó los 33 millones de euros, una minucia al lado de los 222 que ha dejó su alterego en las arcas azulgrana, tras completar el recorrido por el camino contrario. Ronaldinho culminó el proyecto del presidente Laporta y su compañero en la secretaría técnica Sandro Rosell, y revolucionó a un club que disfrutó durante cinco temporadas (2003-2008) de uno de los futbolistas más imaginativos que hayan pisado jamás el Camp Nou. En 198 partidos con la camiseta azulgrana marco 91 goles, dio 52 asistencias y ganó dos Ligas (2005 y 2006), una Champions (2006), dos Supercopas de España (2005 y 2006) y un Balón de Oro (2005). El idilio se rompió después de un lustro de galopadas, quiebros y polémicas alrededor de su faceta extradeportiva. Eso sí, el culé dificilmente olvidará a la sonrisa más reconocible de aquella época. Estos son cinco motivos por los que seguir sonriendo.

Chilena ante el Villarreal

Durante la tempprada 2006-2007, en su segundo curso como azulgrana, Ronaldinho realizó una de las maniobras más elásticas y acrobáticas que se recuerdan en la Liga. El brasileño recibió dentro del área un pase bombeado de Xavi y ante la marca de Cygan no solo controlo la pelota sin que esta tocase el césped sino que además orientó el cuerpo de tal forma que su chilena pilló por sorpresa al defensa francés y al portero Barbosa.

Punterazo ante el Chelsea

En la vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones de 2005, el Barcelona perdía ante el Chelsea en Stamford Bridge por 3-0 cuando el brasileño marcó primero de penalti pero se guardó una delicatesen para el segundo de los azulgrana. Con el balón parado, ante la oposición de Carvalho al borde del área, el brasileño movió la cadera derecha emulando un paso de salsa y al terminar el moviento golpeó la pelota con la puntera. Esta salió disparada hacia el palo derecho de Cech, que se quedó estático. El partido lo acabarían ganando los blues por 4-2 (2-1 en la ida) obteniendo el pase a cuartos de final.

Galopada ante el Sevilla

Si los rivales del Barcelona no tenían un archivo que les advirtiera de las habilidades del diez del Barcelona, pronto empezarían a conocerle. En el partido de Liga ante el Sevilla el 3 de septiembre de 2003 Ronaldinho realizó una de las jugadas que mejor evidenciaban sus capacidades para el fútbol. Con la pelota en sus botas arrancó en campo propio y tras deshacerse de todos los jugadores del Sevilla que se le pusieron por el camino envió el balón a la escuadra con un derechazo incontestable.

El show de los sombreros ante el Athletic

Ronaldinho era fantasía repetida. Si podía elevar la dificultad de alguno de sus regates lo hacía sin miedo al error. Ante el Athletic de Bilvao en la temproada 2005-2006 realizó tres sombreros que todavía escuecen en la memoria de los aficionados rojiblancos. Gurpegui y Javi González fueron las víctimas de un recital más propio de un equilibrista del Circo del Sol que de un futbolista. 

El clásico en el que levantó al Bernabéu

Si algo logró Ronaldinho fue agradar al público, incluso al rival. E incluso al público del máximo rival. El Santiago Bernabéu contempló con asombro cómo el brasileño sorteaba rivales con una velocidad pasmosa. Sergio Ramos fue una de las víctimas y el último futbolista que trató de pararlo antes de que marcase uno de los tres goles que decantaría el clásico. El público del Bernabéu demostró su asombro con aplausos al brasileño que quedaron retratados en un albu, inolvidable para los azulgrana.

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