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Ronaldinho, el ‘crack’ que cambió al Barça

Se cumplen diez años de la llegada del carismático astro brasileño que transformó por completo la marcha de un club inmerso en una profunda crisis

Ronaldinho festeja un gol en 2006. Ampliar foto
Ronaldinho festeja un gol en 2006.

Su mirada pícara y sonrisa contagiosa despertaron al Camp Nou de una larga melancolía. Su paso desgarbado y regates endiablados enamoraron al pueblo culé después de años de apatía. Su fútbol, reivindicativo de los mejores brasileros, y dianas antológicas descorcharon títulos en can Barça tras un lustro de sequía. Ronaldo de Assís Moreira, Ronaldinho, (Porto Alegre, 1980), llegó al Barcelona un 21 de julio de 2003 y partió rumbo al Milan cinco temporadas después. Pero nunca se fue. El barcelonismo siempre recordará al crack brasileño como el hombre que cambió al Barça.

El Barcelona estaba deprimido. El club pasó cinco años sin abrir las vitrinas y miraba por televisión cada trofeo que levantaban los galácticos del Real Madrid. Envuelto en una profunda crisis institucional y deportiva, Joan Laporta, en junio de 2003, se hace cargo de la presidencia del Barça. El nuevo mandatario con las arcas en terapia intensiva necesitaba hacer un esfuerzo económico por un fichaje que cambie el estado de ánimo del Barça. La apuesta: Ronaldinho. El exjugador del Gremio de Porto Alegre, brillaba en el Paris Saint Germain, pero el Manchester United se lo quería llevar para Inglaterra. El Barça le ganó el pulso a los diablos rojos y el Gaucho se vistió de azulgrana. Y una palabra se hizo un himno en el Barça: cambio.

“Rijkaard le dio la libertad para que pueda jugar como él sabía”, revela Rafa Márquez

“Cambió la mentalidad de todo el barcelonismo”, cuenta Gerard López, que estaba en el vestuario azulgrana desde el 2000. “Veníamos de una época mala, sin resultados y con un Real Madrid que estaba muy fuerte”, agrega el mediocampista catalán. “Su llegada cambió la imagen del Barça. Todo lo que Ronnie trasmitía: su alegría, calidez, fútbol genial, se contagió no solo a los jugadores sino también, al club y a la afición”, tercia Rafa Márquez, que aterrizó en Camp Nou el mismo verano que el brasilero. “Ronaldinho fue el culpable del cambio del Barça. La época era mala y el cambio experimentado con su llegada fue terrible”, zanja Messi en declaraciones a BarçaTV.

“La primera vez que lo vi en un entrenamiento me quedé maravillado. Las cosas que hacía con el balón eran increíbles”, recuerda Sergio García, que saltó del Miniestadi al Camp Nou la temporada que Ronaldinho aterrizó en el Barça. “En los entrenamientos era un verdadero espectáculo. Se divertía y como intentaba hacer cosas que en un partido no podía, nosotros disfrutábamos muchísimo con él”, amplía Rafa Márquez. “Era alegría pura, era impresionante la forma de vivir que tenía”, dice Gerard, que el primer año del brasileño en el Barcelona eran compañeros en las concentraciones. “Ponía música brasilera en la habitación, estaba siempre tranquilo y sobre todo de risas”.

Frank Rijkaard, entrenador del Barcelona en la etapa Ronaldinho, supo comprenderlo y darle alas al fútbol del crack. “Rijkaard le dio la libertad para que pueda jugar como él sabía”, revela Rafa Márquez. Y el Gaucho, fundamentalista del fútbol brasilero, parecía saltar al campo como andaba por la vida en Porto Alegre: en chanclas, bañador y con la toalla colgada del hombro. Un jugador de playa. Un futbolista sobrado de calidad que disfrutaba y hacía disfrutar del fútbol. “Era un loco del balón, andaba con la pelota a toda hora”, cuenta Gerard López. “Lo que más deseaba era jugar. Los días que teníamos entrenamientos más físicos, enseguida se quejaba y decía: `Esto no es atletismo, esto es fútbol”.

Ronaldinho disputó con la zamarra azulgrana 207 partidos y autografió 97 goles. El Barça, con el 10 brasileño como emblema de juego, se alzó con dos Ligas (2004/2005 y 2005/06), dos Supercopas de España (2005 y 2006) y una Liga de Campeones (2005/06). Y cada vez que el Ronnie levantaba sus dedos índice y pulgar, el barcelonismo le rendía el mejor homenaje que podía recibir: sonreía. Pero la llama del fútbol del Gaucho se fue apagando y en el verano del 2008 dejó el Barça y partió rumbo al Milán. Sin embargo, en la memoria del pueblo azulgrana no se borra la sonrisa eterna de Ronaldinho y será recordado por siempre como el futbolista que cambió al Barcelona.